Trastornos por consumo de cannabis

27 Abril, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la farmacéutica María Vijande
A pesar de que mucha gente aún piense que el consumo de esta droga no es tan grave como se dice, cada vez existe más evidencia científica de los trastornos psiquiátricos que causa.

Al igual que el alcohol, la marihuana (también conocida como cannabis) es una droga que cada vez está más socialmente aceptada. Sin embargo, eso no quiere decir que no sean perjudiciales para la salud. Por ello mismo, a continuación hablaremos sobre los trastornos por consumo de cannabis.

El consumo de cannabis genera distintos cambios en el organismo, más allá de sus efectos inmediatos. Por supuesto, cuanto más prolongado sea su consumo, más cambios podrá experimentar el cuerpo, tanto en términos farmacocinéticos como farmacodinámicos. Por ejemplo, puede generar tolerancia a la droga como tal (THC), y cuando intentan dejarla, algunas personas pueden experimentar síndrome de abstinencia.

“Varios estudios han asociado el consumo de marihuana con un mayor riesgo de trastornos psiquiátricos, incluidos la psicosis (esquizofrenia), la depresión, la ansiedad y los trastornos por consumo de drogas”, explican desde el National Institute on Drug Abuse.

¿Sabemos qué es exactamente el cannabis?

Al ser una droga psicoactiva, cambia la función cerebral y puede alterar el estado de ánimo, la percepción y la conciencia.

Sus efectos psicoactivos son debidos a uno de sus principales principios activos, el tetrahidrocannabinol o THC. La concentración de este principio activo varía según la forma en la que se encuentre el cannabis. El hachís tiene una concentración mayor de THC que la marihuana, por lo que la toxicidad es mayor.

Cuando se consume fumando se absorbe con facilidad por los pulmones y llega rápido al cerebro. En pocos minutos empiezan a manifestarse sus efectos, que pueden durar entre 2 y 3 horas. Entre los más frecuentes se observan:

  • Relajación.
  • Somnolencia.
  • Desinhibición.
  • Sequedad bucal.
  • Cansancio extremo.
  • Alteraciones sensoriales.
  • Lagunas de memoria (a corto plazo).
  • Dificultad a la hora de expresarse, concentrarse o memorizar.

Al igual que otras drogas, el consumo de cannabis puede conducir a una intoxicación aguda. Esta cursa con síntomas variables y dependientes de la dosis, de la concentración de THC y la experiencia previa de la persona, entre otras.

Los expertos de Medline Plus explican que: “los efectos secundarios más graves incluyen pánico, paranoia o psicosis aguda, lo cual puede ser más común con los nuevos consumidores o en aquellos que ya tienen una enfermedad psiquiátrica”. Este es un factor importante que muchos consumidores no tienen en cuenta.

Muchas personas desconocen que padecen una enfermedad psiquiátrica (como la ezquizofrenia) o que tienen predisposición a padecer varias. Por ello, al consumir marihuana, no se dan cuenta de que están aumentando las probabilidades de riesgo de desmejorar significativamente su salud mental.

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¿Qué hay que saber sobre los trastornos por consumo de cannabis?

Así afecta el cannabis al cerebro

Como indica la evidencia científica, “el cannabis es una de las drogas con efectos adversos psiquiátricos más perjudiciales, fundamentalmente por el aumento del riesgo de cuadros psicóticos“. Por esto mismo, sigue siendo desaconsejable su consumo.

En un artículo titulado Consumo de Cannabis y psicopatología, se expone que el consumo de esta droga se ha relacionado con frecuencia con esquizofrenia (y empeoramiento de la misma), así como otros trastornos psiquiátricos, como la ansiedad, la depresión, diversos trastornos alimenticios y de la personalidad. Esto mismo ha sido confirmado por investigadores españoles.

En un documento compartido por la Organización Mundial de la Salud se comenta que los científicos continúan investigando acerca de los efectos que esta droga tiene en el organismo tanto a corto como largo plazo. Esto permitirá ampliar información y precisar riesgos.

Teniendo en cuenta lo expuesto en dicho documento, sabemos que:

  • Los receptores cannabinoides de tipo 1 o receptores CB1 (que responden al THC) influyen en la atención, la toma de decisiones, la motivación, la memoria y el estado de ánimo. Estos receptores también influyen en otros neurotransmisores y procesos, como la coordinación motora.
  • Cada vez hay más pruebas que revelan que el consumo regular e intenso de cannabis durante la adolescencia se asocia a resultados negativos más graves y persistentes que el consumo durante la edad adulta.
  • Fumar cannabis a largo plazo produce síntomas de bronquitis crónica y aguda, así como lesiones microscópicas en las células de revestimiento de los bronquios, pero no parece producir EPOC.
  • Fumar mucho cannabis a largo plazo puede desencadenar problemas de salud graves, como: infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares en los jóvenes consumidores de cannabis.

El síndrome amotivacional

Existe suficiente evidencia científica para afirmar que el consumo regular (y prolongado) de cannabis es capaz de producir lo que se conoce como “síndrome amotivacional“. Se trata de un estado que se sitúa entre la apatía y la indiferencia, sumiendo al consumidor en un estado de pasividad en general. Esta no solo se manifiesta a nivel cognitivo sino también a nivel social.

La persona que experimenta este síndrome se siente desganada, desmotivada, apática, con falta de interés por cuanto le rodea. Esto puede presentarse tanto durante el consumo regular como una vez que lo ha interrumpido. Por todo ello, a la persona le cuesta emprender y realizar diversas actividades, así como completarlas. La frustración también es una constante.

Otra de las consecuencias del síndrome amotivacional es que la persona no tiene conciencia sobre el impacto de sus acciones a futuro y tampoco muestra interés por ello.

Todo esto se va convirtiendo en una especie de “bola de nieve” y por ello, el consumidor va disminuyendo progresivamente sus interacciones sociales para aislarse, también deja de hacer planes a futuro, mantiene un desempeño bajo, y una frustración constante dadas las dificultades que todo supone en su vida diaria.

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¿La gente reconoce realmente el riesgo que corre al consumir marihuana?

La marihuana es una droga controversial.

Parte de la problemática en torno a la popularidad del consumo de marihuana radica en que, con frecuencia, muchas personas consideran que se trata de una droga “blanda, fácil de controlar”. Por ello mismo, tiende a normalizarse y a consumirse cada vez más, sobre todo a partir de la adolescencia.

Esto es especialmente grave, pues se ha evidenciado que quienes la consumen desde la adolescencia, tienen mayor riesgo de sufrir problemas de salud significativos (físicos y mentales) en la adultez. Además, puede ser una puerta de entrada para el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas.

Otra parte del problema es que, a menudo, se tienden a generalizar y confundir los efectos beneficiosos de algunos compuestos de la marihuana en determinados pacientes (con cáncer , VIH/SIDA, dolor crónico grave, entre otros) y pacientes en etapa terminal, y se utilizan como excusa para justificar que su consumo “no es tan perjudicial”.

La desinformación está a la orden del día en cuanto a drogas se refiere, por esto mismo es importante no apresurarse a sacar conclusiones, y ante la duda, consultar con el médico de confianza.

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