Tratamiento del alzhéimer

Actualmente sin cura, el tratamiento del alzhéimer solo es capaz de ralentizar la progresión de la enfermedad. Te contamos sobre las opciones disponibles.
Tratamiento del alzhéimer
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto.

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 09 noviembre, 2022

La enfermedad de Alzheimer es, como el resto de las demencias, una patología propia de las edades avanzadas de la vida. A pesar de ello, en sus formas precoces se puede manifestar entre los 50 y 60 años. Se caracteriza por ser un trastorno de la memoria que rápidamente evoluciona hasta desembocar en el deterioro de las funciones cognitivas. En la actualidad, no existe ningún tratamiento del alzhéimer que termine con la enfermedad.

La demencia afecta a más de 47 millones de personas en todo el mundo. Pero se espera que esta cifra, debido al envejecimiento de la población, se triplique para 2050. E l 70 % de los cuadros de demencia corresponde a la enfermedad de Alzheimer. 

Los principales objetivos del tratamiento del alzhéimer son los siguientes:

  • Controlar adecuadamente los síntomas psicológicos y conductuales.
  • Prevenir las patologías asociadas.
  • Retrasar todo lo posible la pérdida de capacidad funcional del paciente.

Tratamiento no farmacológico del alzhéimer

Los objetivos terapéuticos de estas intervenciones son estimular las capacidades mentales, evitar la desconexión con el entorno y mejorar el comportamiento y la calidad de vida de pacientes y cuidadores.

El tratamiento no farmacológico engloba técnicas de psicoterapia, orientación en la realidad y técnicas de reminiscencia.

A través de estos métodos se pretende aportar información actualizada y real del entorno del paciente y evocar sus recuerdos del pasado. Así, se aspira a mantener la identidad y mejorar la autoestima.

Especialmente relevantes son la estimulación sensorial (para evitar la monotonía del día a día) y el entrenamiento cognitivo. Este último intenta potenciar los aspectos más preservados de la mente y compensar los campos deficitarios mediante la repetición de determinadas actividades y juegos.

Acúmulos externos de beta amiloide en el alzheimer

Por último, también deben llevarse a cabo intervenciones sobre el entorno. El objetivo es adaptar el mismo para favorecer la orientación del paciente y evitar situaciones de peligro. Es necesario que los pacientes mantengan su autonomía en todo lo posible, por lo que deben de simplificarse las tareas de vestirse o la alimentación.

Tratamiento farmacológico del alzhéimer

Los ensayos clínicos con medicamentos en las enfermedades neurodegenerativas están sujetos a muchas dificultades. Generalmente, estas patologías aparecen en personas de edad avanzada, las cuales por motivos éticos, rara vez participan en este tipo de ensayos.

El sistema colinérgico es clave en la memoria y el aprendizaje. Esto condujo a la introducción de los inhibidores de la acetilcolinesterasa en el tratamiento del alzhéimer. Por otro lado, la hiperfunción glutamaérgica que compensa la hipofunción colinérgica conlleva un efecto tóxico para el tejido nervioso. De ahí surgió la idea de emplear antagonistas de los receptores de ácido glutámico.

Inhibidores de la acetilcolinesterasa (IACE) en el tratamiento del alzhéimer

Son fármacos que mejoran la transmisión colinérgicaque, como decíamos, está implicada en la memoria y el aprendizaje. Lo hacen mediante la inhibición de la acetilcolinesterasa (ACE) de forma reversible pero duradera.

A través de la creación de un enlace covalente entre ambos, la enzima queda inhibida. Se previene así la hidrólisis de la acetilcolina, originando un incremento de esta en las sinapsis colinérgicas.

Los tres fármacos más importantes dentro de esta categoría son el donepezilo y la rivastigmina (antagonistas no competitivos de la colinesterasa) y la galantamina (antagonista competitivo que se une a los receptores nicotínicos de acetilcolina, amplificando su respuesta).

Además de su función enzimática, se ha atribuido a la ACE un importante papel en la disminución de la agregación de la proteína β-amiloide. Por tanto, su inhibición ejercería un efecto neuroprotector. Los IACE son efectivos en el enlentecimiento del deterioro cognitivo, aunque solo se ha conseguido retrasar su progresión entre 2 y 7 meses.

  • La rivastigmina tiene una vida media intermedia, administrándose de 3 hasta 12 mg/día por vía oral o transdérmica.
  • El donepezilo tiene una semivida de eliminación larga, que admite una administración única diaria (de 5 hasta 10 mg). La mejoría de los síntomas aparece tras 2-4 meses de iniciado el tratamiento. Suele tolerarse mejor que la rivastigmina.
  • En el caso de la galantamina, la posología se incrementará en función de la tolerabilidad, hasta los 24 mg/día.

La causa más frecuente de abandono prematuro del tratamiento del alzhéimer con estos fármacos suele ser la aparición de efectos secundarios (gastrointestinales, cardiovasculares, broncoconstricción, insomnio) o la reducción del efecto del fármaco con el tiempo. Durante el tratamiento con IACE se aconseja la monitorización de los síntomas gastrointestinales y del peso del paciente, así como de la función cognitiva.

La rivastigmina en el tratamiento del Alzheimer

Antagonistas de NMDA en el tratamiento del Alzheimer

La actividad neuroexcitatoria del ácido glutámico juega un papel importante en la patogénesis de la enfermedad, resultando determinante en el deterioro neuronal. Los receptores de NMDA (N-metil-D-aspartato) están normalmente bloqueados mediante iones magnesio para evitar su activación excesiva. Sin embargo, cuando las concentraciones de ácido glutámico son elevadas, este es removido de su sitio dentro del receptor. Se permite así el estímulo constante del receptor NMDA, la entrada de calcio en las neuronas y su consiguiente desensibilización y apoptosis.

La memantina forma parte del tratamiento del alzhéimer al actuar como antagonista no competitivo de los receptores NMDA. La unión al receptor evita la entrada de calcio, bloqueando el exceso de actividad glutamaérgica, pero sin afectar su nivel fisiológico de activación.

La memantina produce efectos beneficiosos en la cognición y en las actividades diarias en dosis de 20 mg/día. Se tolera aceptablemente y sus efectos adversos más característicos son vértigos, cefaleas, estreñimiento, somnolencia e hipertensión.

Psicofármacos en el tratamiento del alzhéimer

Antidepresivos en el tratamiento contra el Alzheimer

Además de los síntomas cognitivos, es preciso hacer frente a un amplio número de aspectos psicológicos diferentes. Para ello hay que recurrir (muchas veces en combinación con los fármacos anteriores) a los siguientes grupos de medicamentos:

  • Antipsicóticos. Se utilizan para controlar los síntomas psicóticos, la agitación y la agresividad. Han de usarse con cuidado, debido a su relación con el aumento de la mortalidad y los eventos cerebrovasculares. Destacan la olanzapina, la quetiapina o la risperidona, entre otros.
  • Antidepresivos. Los más utilizados son los ISRS (sertralina o fluoxetina), aunque también se usan venlafaxina, trazodona o mirtazapina. No se recomienda el uso de los antidepresivos tricíclicos, pues podrían agravar los cuadros confusionales.
  • Ansiolíticos. Destaca el uso de las benzodiazepinas de semivida corta (midazolam, triazolam) o sin metabolitos activos (lorazepam, oxazepam, temazepam).
  • Otros fármacos. Como los hipnóticos, los antiepilépticos o los betabloqueantes.

Esta enfermedad es progresiva, ya que sus síntomas van empeorando con el paso de los años. Por eso, lo mejor que podemos hacer es prevenir su aparición, manteniendo hábitos de vida saludables y ejercitando nuestras capacidades intelectuales.




Los contenidos de esta publicación se redactan solo con fines informativos. En ningún momento pueden servir para facilitar o sustituir diagnósticos, tratamientos o recomendaciones de un profesional. Consulta con tu especialista de confianza ante cualquier duda y busca su aprobación antes de iniciar cualquier procedimiento.