Tratamiento de la neumonía en niños

La neumonía es una afección bastante recurrente en niños, especialmente en aquellos que presentan las defensas bajas debido a un proceso gripal anterior.
Tratamiento de la neumonía en niños
José Gerardo Rosciano Paganelli

Revisado y aprobado por el médico José Gerardo Rosciano Paganelli el 20 Diciembre, 2018.

Escrito por Andrea Flores, 20 Febrero, 2018

Última actualización: 10 Enero, 2021

La neumonía es una enfermedad en la que se produce una infección de uno o de ambos pulmones. También esta patología respiratoria se le conoce con el nombre de pulmonía. Los niños son más susceptibles de presentar esta complicación dado que sus pulmones son más pequeños y no se han desarrollado del todo. Es por eso que la neumonía en niños suele ser preocupante.

¿Qué es la neumonía en niños?

Por norma general, esta alteración suele desarrollarse en pacientes que acaban de superar un catarro o un resfriado. Asimismo, la infección puede estar causada tanto por un virus como por una bacteria, por lo tanto, el tratamiento variará en función del desencadenante que presente.

Con frecuencia, los pulmones se expanden y contraen con la ayuda de los músculos intercostales y el diafragma. Así, estos órganos esponjosos son capaces de crear diferencias de presión entre nuestro cuerpo y el medio externo. Finalmente, el aire se desplaza hacia el organismo, es utilizado por las células y se expulsan los gases no utilizados.

Por otra parte, cuando esta infección ataca a los pulmones provoca una serie de alteraciones en el paciente. Por ejemplo, provoca tos, fiebre alta, malestar y dificultades para respirar con normalidad por la presencia de moco en el interior de los pulmones, como evidencia este estudio publicado en la Revista cubana de medicina general integral.

A través de la comprobación de estos síntomas y la realización de pruebas médicas (por ejemplo, con una radiografía del tórax del pequeño) el médico puede identificar esta enfermedad y descartar otras alteraciones similares.

Tratamiento de la neumonía

Acciones farmacológicas

En la actualidad, existen varias recomendaciones para tratar esta enfermedad con el objetivo de aliviar los síntomas del paciente y neutralizar la infección presente.

Si el paciente presenta fiebre, se le recetarán ciertos medicamentos para reducirla. Tal y como evidencia este artículo publicado en los Anales de Pediatría, los fármacos más comunes para combatir la neumonía, tanto en niños como en mayores, son el ibuprofeno y el paracetamol. Asimismo, estos compuestos químicos deben ser recetados siempre por el equipo médico correspondiente. Evite la automedicación durante el tratamiento de cualquier problema médico.

En el caso de que sea una infección de origen bacteriano, se administrarán los antibióticos adecuados. De esta manera, se atacará a los patógenos que están produciendo la enfermedad y contribuirán a la recuperación del niño.

Por otra parte, si la infección tiene una infección vírica, no se puede recetar ningún medicamento. En la actualidad no se ha desarrollado todavía ningún fármaco capaz de atacar a los virus directamente.

En este caso, será el sistema inmunitario del niño el que producirá anticuerpos específicos contra este microorganismo. A los pocos días, su organismo será capaz de neutralizar al virus causante de la neumonía y se recuperará de manera progresiva.

Si los especialistas administran algún tipo de medicamento, es importante seguir todas las indicaciones que proporcione como, por ejemplo, la hora de ingesta de los fármacos, si se toman de manera oral, etc.

Médico observando a un niño con neumonía.

Algunos hechos que hay que tener en cuenta

Normalmente se evita la administración de medicamentos contra la tos. Esto se debe a que esta es un reflejo natural del organismo y ayuda a eliminar las mucosidades internas. Si se bloquea este reflejo, la acumulación podría empeorar, junto al resto de los síntomas.

En cualquiera de los casos citados, el niño debe cumplir un reposo riguroso. El equipo médico correspondiente indicará la cantidad de horas adecuadas de descanso para el paciente.

Además, es importante cuidar la dieta del paciente con neumonía. En especial, se recomienda el abundante consumo de líquidos durante la evolución de esta patología. De esta manera, se evita la deshidratación del niño tras la formación de esa gran cantidad de moco y el sudor de la posible fiebre.

De forma habitual, al inicio de la enfermedad el paciente presenta una pérdida de apetito, pero a medida que progresa la recuperación, se normaliza. También es recomendable una dieta saludable y completa con el fin de evitar carencias nutricionales que podrían provocar otros trastornos en el pequeño.

Asimismo, el entorno en el que se encuentre el paciente, ya sea en un centro médico o en su residencia, debe ser controlado. Se recomienda evitar la presencia de humo (por ejemplo, del tabaco) u otras sustancias irritantes para los pulmones que puedan agravar la neumonía.

En los casos más graves, es posible que el médico decida ingresar al niño en el centro médico con el fin de tratar profesionalmente y de forma más exhaustiva el caso.

Por lo tanto, si sospecha que su bebé puede tener neumonía, consulte con su equipo médico para que le resuelvan todas las dudas y puedan proporcionar un diagnóstico y tratamiento adecuados para el pequeño.