Trismo dental: síntomas, causas y tratamientos

No poder abrir la mandíbula es una condición anormal que se conoce como "trismo dental". Descubre cuáles son sus causas y qué tratamientos existen para solucionar el problema.
Trismo dental: síntomas, causas y tratamientos
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa.

Última actualización: 25 enero, 2022

El trismo dental es una condición que afecta a la mandíbula. Los pacientes con este problema sienten que esta zona de la cara está como congelada, de modo que no pueden masticar ni realizar los movimientos normales.

Pero no solo hay contractura mandibular en el trismo dental. El cuadro clínico se acompaña de dolor intenso que afecta la calidad de vida.

Las causas son variadas. En este artículo las analizaremos y veremos qué tratamientos existen en la actualidad para abordar este problema de salud. Sigue leyendo y entérate.

¿Qué es el trismo dental?

La palabra “trismo” deriva del griego trismus. En dicho idioma significa ‘rechinar de dientes’. Aunque algunas definiciones lo consideraban solo como un signo de la infección por tétanos, en la actualidad el concepto es más amplio.

En concreto, el trismo dental es la contractura de los músculos mandibulares que impide la apertura correcta de la boca. Por lo tanto, el paciente no puede masticar, por ejemplo, ya que la fuerza de la contracción evita que la cavidad bucal se abra lo suficiente.

En el tétanos, el trismo se asocia a la llamada risa sardónica. Esta es una expresión forzada del rostro por la contractura involuntaria de los músculos de la cara, que implica una sonrisa muy ancha, con los labios cerrados y las cejas elevadas.

En condiciones normales, un adulto tendría que poder realizar una apertura bucal de entre 40 y 50 milímetros. Más de 35 milímetros ya es suficiente. Pero quienes tienen trismo dental no alcanzan esos valores.

Esto puede limitarse a unos días, pero también prolongarse por meses. Dependerá de la causa y de los factores asociados. Cuando dura algunas horas o tiende a resolverse con el paso del tiempo, entonces se suele considerar leve. Pero la cronificación del cuadro trae aparejadas complicaciones que afectan la calidad de vida.

La masticación es una función de la boca que usamos a diario. Al no poder concretarla de manera fisiológica, es lógico pensar que habrá incomodidad y hasta problemas de alimentación o nutricionales derivados de este hecho.

Causas del trismo dental

El trismo dental tiene causas variadas. Desde enfermedades sistémicas que afectan la contracción muscular del rostro y otras partes del cuerpo, hasta reacciones secundarias a extracciones de piezas dentarias.

Como la contractura muscular involucra diferentes tejidos, hay que considerar que cualquiera de ellos se puede ver perjudicado por una patología que incida, finalmente, en la contracción. En el caso de la masticación, debemos tener en cuenta al tejido muscular en sí, a los nervios que inervan esa zona, a los tendones y los ligamentos.

Veamos en detalle cuáles son las causas más frecuentes de trismo dental y qué síntomas acompañan cada cuadro clínico.

1. Trastornos de la articulación temporomandibular (ATM)

La articulación temporomandibular o ATM es aquella que está conformada por el cóndilo de la mandíbula y los huesos del cráneo. Se ubica delante de la oreja, a cada lado, y cumple una función clave en la apertura y cierre de la boca.

Las personas con una disfunción en esta coyuntura suelen padecer dolor crónico que empeora bajo ciertas circunstancias. Las malas posiciones durante el día, las alteraciones del sueño, los movimientos bruscos del cuello y la cabeza, y hasta el estrés, son factores de riesgo para una exacerbación del problema.

Las causas subyacentes a un trastorno de la ATM son variadas. Los pacientes pueden padecer artritis de los huesos que conforman la articulación, por ejemplo, o atravesar cuadros inflamatorios que se localizan en el área circundante al oído. También se cuentan como causas los traumatismos faciales y el bruxismo.

Dolor ATM que causa trismo dental.
Los problemas en la ATM generan signos variados. Entre ellos se halla el trismo.


2. Infecciones de la región oral

Una infección de los tejidos circundantes a la boca o dentro de la cavidad en sí puede derivar en trismo dental. Esto es evidente con mayor frecuencia cuando hay un absceso o flemón.

Los abscesos son colecciones de pus por una infección en cualquier parte del cuerpo. En la cavidad bucal es posible que una infección no tratada desarrolle un flemón periamigdalino, es decir, en los alrededores de las amígdalas.

Este pus acumulado ejerce presión sobre las estructuras anatómicas vecinas y favorece la irritación de los nervios y los músculos que atraviesan por allí. La consecuencia es el trismo dental por la contractura involuntaria del tejido muscular que se encarga de la masticación.

3. Reacciones adversas a medicamentos

Hay principios activos que tienen como efecto adverso al trismo. En realidad, la mayoría de ellos son capaces de generar contracturas musculares involuntarias en cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, podrían localizarse en la mandíbula.

La metoclopramida, empleada para reducir las náuseas y los vómitos, se asocia con baja frecuencia a la distonía. Este término engloba a cualquier contracción involuntaria que produzca movimientos extraños en el cuerpo.

El efecto adverso es posible en niños, sobre todo, y cuando se superan las dosis recomendadas según el peso del paciente. Los casos no son tantos, pero es una situación a considerar si los pequeños están internados y se administran cantidades más elevadas del fármaco por vía endovenosa.

Por otro lado, algunos anestésicos son capaces de generar hipertermia maligna. Esta es una reacción adversa que sucede también con baja frecuencia en pacientes que requieren ser anestesiados para un procedimiento. La temperatura corporal se eleva, sube la frecuencia cardíaca y hay espasmos musculares, incluido el trismo dental.

4. Cáncer y radiación

Los cánceres de la cavidad bucal son capaces de generar trismo como síntoma secundario. Esto podría explicarse por la presión que ejerce el tumor sobre los nervios de la zona o por la irritación al crecer la neoplasia y contactar con los músculos implicados en la masticación.

También se ha documentado que los tratamientos para cualquier cáncer pueden acarrear trismo dental como complicación a mediano plazo. La combinación que más riesgo tiene es la de padecer una neoplasia en la cabeza o el cuello y haber sido abordado con sesiones de radioterapia.

El problema con la radiación para los tratamientos oncológicos es que estimula la producción de cicatrices dentro de los músculos. Este tejido fibroso impide la correcta contracción muscular. Por eso cada vez más se promueve la utilización de la menor cantidad posible de dosis radiante y con una mejora en la precisión de la aplicación, de manera que se reduzca el riesgo de este efecto secundario.

5. Tétanos

El tétanos es una enfermedad causada por una bacteria: Clostridium tetani. En realidad, la causa directa es la toxina neurotrópica que produce el microorganismo.

El síntoma cardinal de la patología son los espasmos musculares. Estos pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, incluida la cara.

Por fortuna, existe una vacuna para prevenir el cuadro. La aplicación masiva en todo el mundo es lo que ha permitido la reducción de los casos en la mayoría de los países, por lo que en la actualidad se considera una enfermedad rara.

6. Cirugía oral

Los procedimientos quirúrgicos sobre la cavidad oral dan lugar a irritaciones de estructuras adyacentes que pueden derivar en trismo dental como efecto secundario. Esto aparece, en particular, con las extracciones de piezas que presentan dificultad para el odontólogo. Por ejemplo, cuando se deben extraer cordales impactadas.

Más allá de la irritación, también existe la posibilidad de que el paciente haya tenido que estar con la boca muy abierta un período prolongado para que el profesional trabaje. Esta hiperextensión puede estimular al trismo.

7. Otras causas de trismo dental

Con menor frecuencia, las siguientes situaciones son causas de trismo dental:

  • Hipocalcemia: la reducción de los niveles circulantes en sangre de calcio afectan la contractilidad de los músculos de todo el cuerpo.
  • Síndrome de la persona rígida: es una patología autoinmune muy rara con espasmos musculares. Se suele presentar con otros trastornos concomitantes que también involucran ataques de anticuerpos, como el vitíligo.

Síntomas del trismo dental

El trismo dental suele aparecer rápidamente y en menos de un día llega a la contractura máxima. Casi siempre se ven afectados ambos lados de la mandíbula.

Es habitual que quede algo de la boca abierta y que no estén los labios cerrados por completo. Esto es un poco diferente en la presentación como risa sardónica, ya que en ese caso suele haber contacto de los labios.

Los dolores en la región de la cabeza y el cuello aparecen como consecuencia del trismo y se expresan en forma de cefalea y otalgia (dolor de oído). Los trastornos de la ATM son los que más se vinculan a este último signo.

Como síntomas acompañantes menos específicos podemos mencionar a los siguientes:

  • Inflamación de la mucosa bucal, conocida como mucositis.
  • Xerostomía o boca seca.
  • Dificultades para hablar.
  • Calambres en otros músculos de la cara que no son masticatorios.

Complicaciones

Si el trismo dental permanece en el tiempo y se hace crónico, algunas complicaciones pueden aparecer. Entre las más relevantes tenemos a las siguientes:

  • Desnutrición: la imposibilidad de alimentarse bien conlleva una menor ingesta de nutrientes y una alteración en los horarios de las comidas. Si esto persiste por meses, entonces hay riesgo de pérdida de peso.
  • Bruxismo: el rechinar de dientes puede ser una causa de disfunción de la ATM que lleve al trismo, pero también es una complicación cuando primero hay trismo dental que se hace crónico. Luego podrían sobrevenir las consecuencias propias del apretamiento dental, como el desgaste del esmalte.
  • Caries: las caries son la patología más frecuente de la cavidad oral y los pacientes con trismo tienen un factor de riesgo adicional para desarrollarlas. Al dificultarse la higiene por culpa de la contractura de la mandíbula, el cepillado no se hace de la forma adecuada y tampoco se emplea el hilo dental en las piezas posteriores. Esto favorece la proliferación bacteriana.


¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Para el profesional de la salud, diagnosticar el trismo dental es una acto clínico. En el examen físico es posible constatar la contractura de los músculos masticatorios y la imposibilidad que tiene el paciente para abrir la boca de forma normal.

Existe un cuestionario estandarizado conocido como Gothenburg, que en realidad no tiene mucha aplicación en la práctica clínica cotidiana para el diagnóstico. Algunos odontólogos y médicos lo emplean para hacer el seguimiento y evaluar la respuesta a los tratamientos instaurados.

La medición de la apertura bucal posible por el paciente es un signo objetivo. Si la persona no puede superar los 35 milímetros al separar sus mandíbulas, entonces es posible que haya un trismo dental en curso.

La solicitud de métodos complementarios es para indagar y encontrar la causa del problema. Es posible que se indiquen pruebas de imagen (radiografías, resonancias magnéticas, tomografías axiales computarizadas, ecografías) y hasta electromiogramas si se sospecha una lesión en la conexión nerviosa-muscular.

Tratamientos disponibles para el trismo dental

Primero se deben encontrar las causas del trismo dental para tratarlas y corregir el problema de raíz. Sin este paso necesario no se podrá revertir el cuadro clínico.

De todas maneras, algunas medidas y ciertos fármacos se indican de forma general para aliviar los síntomas. Sobre todo si se demora el diagnóstico de la causa subyacente o si hay una afectación notoria de la calidad de vida.

Masajes para el trismo dental.
La fisioterapia cuenta con algunas técnicas para brindar apoyo a los pacientes con trismo.

Relajantes musculares y antiinflamatorios

Los fármacos antiinflamatorios, en combinación con relajantes musculares, pueden reducir la tensión mandibular. De este modo, el paciente podría abrir un poco más su cavidad bucal para comer e higienizarse.

En cuanto a los antiinflamatorios, se prescriben los no esteroideos y los esteroideos por igual. Respecto a los relajantes musculares, la mayor precaución que se debe tener es que causan somnolencia y afectan actividades cotidianas que requieren atención.

Tras una cirugía dental complicada o que requirió mucho tiempo para su realización, la prescripción de ibuprofeno o paracetamol para tomas en los días posteriores podría reducir el riesgo de efectos secundarios. De todas maneras, esto lo debe definir el odontólogo tratante.

Fisioterapia y masajes

El trabajo con un fisioterapeuta es muy importante en los pacientes con trismo dental. El profesional puede ayudar en la consecución de ejercicios de relajación y estiramiento para la mandíbula.

Las personas con cánceres de cabeza y cuello que reciben radioterapia suelen acompañar este abordaje con sesiones programadas de fisioterapia para ejercicios mandibulares. Esta medida demostró una reducción en la incidencia de trismo en este grupo poblacional.

Dispositivo de estiramiento

Los fisioterapeutas pueden añadir a los masajes un dispositivo que se coloca entre la mandíbula inferior y la superior. Esto complementa los masajes y estimula la mayor apertura que se lograría solo con técnicas manuales.

Un problema que indica algo más

El trismo dental no es una patología en sí misma. Siempre refiere a otra causa que se encuentra subyacente y que debe solucionarse para resolver la contractura de la mandíbula.

En este sentido, si notas que no puedes abrir la boca como lo hacías antes o tienes dolores intensos al masticar, deberías consultar con un médico o un odontólogo. Tras el examen físico y los exámenes correspondientes, te podrán ayudar a recuperar la función que se ha perdido y que te impide masticar y hablar con normalidad.

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