Úlceras gástricas y duodenales

Se conoce que existe una relación directa entre úlcera gástrica o duodenal e infección por la bacteria Helicobacter pylori.
Úlceras gástricas y duodenales
Fabiola Marín Aguilar

Escrito y verificado por la farmacéutica Fabiola Marín Aguilar el 28 abril, 2021.

Última actualización: 28 abril, 2021

Las úlceras gástricas son erosiones o heridas que aparecen en la mucosa del estómago. En cambio, cuando la erosión se da en la parte superior del intestino delgado se denomina úlcera duodenal.

A continuación te contaremos más al respecto, para que no pases por alto los síntomas y acudas al médico a hacerte un chequeo a tiempo. Recuerda, cuanto antes recibas un tratamiento adecuado para cualquier malestar, más pronto vas a mejorarte y menos riesgo de complicaciones tendrás.

¿Qué causas se asocian a las úlceras gástricas y duodenales?

7 consejos para manejar el estrés financiero

  • Hipersecreción ácida: la pérdida de equilibrio de ácido del estómago por una producción excesiva de ácido clorhídrico (ácido necesario para ayudar a hacer la digestión) puede ser causa de aparición de úlcera péptica.
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): el uso excesivo y prolongado de fármacos antiinflamatorios para aliviar el dolor, la inflamación y la fiebre como el ibuprofeno potencia el riesgo de hemorragia digestiva y de enfermedad ulcerosa.
  • Estrés, tabaco y alcohol: favorecen la aparición de úlcera péptica.

Por otro lado, en la actualidad se conoce que existe una relación directa entre úlcera gástrica o duodenal e infección por la bacteria Helicobacter pylori. La morfología en espiral característica de esta bacteria facilita su penetración en la mucosa gástrica, adhiriéndose a ella y produciendo toxinas que van a provocar inflamación y la aparición de la lesión.

Se estima que aproximadamente el 50 % de la población mundial puede estar infectada por H. pylori, aunque únicamente un 15 % de las personas infectadas por este microorganismo desarrollarán a lo largo de su vida una úlcera gástrica o duodenal.

¿Cuáles son los síntomas?

Las 5 mejores infusiones para combatir el estreñimiento

Los síntomas más comunes relacionados con las úlceras gástricas y duodenales son los siguientes:

  • Dolor abdominal: síntoma principal que se refiere como sensación de ardor o quemazón en la boca del estómago. Suele calmarse cuando se ingieren alimentos o tras la administración de antiácidos. En el caso de la úlcera gástrica el dolor es más característico inmediatamente tras las comidas.
  • Pirosis o sensación de quemazón en el esófago.
  • Naúseas y vómitos.
  • Cambios en el tránsito intestinal e hinchazón o distensión absominal.

Se puede dar el caso de úlcera asintomática, donde las molestias no son tan características y su diagnóstico tiene lugar cuando se dan complicaciones más graves como:

  • Hemorragia digestiva: aparece hematemesis (el paciente vomita sangre) y melenas (deposiciones negras por presencia de sangre en heces).
  • Perforación: la úlcera se va haciendo cada vez más profunda hasta llegar a perforar la mucosa gastroduodenal.
  • Estenosis del píloro: se da cuando se estrecha la zona que une estómago y duodeno y el paciente presenta sensación de saciedad sin apenas haber ingerido alimento.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la úlcera gástrica y duodenal se hace en función de la historia clínica del paciente, de los síntomas característicos que presente y de la exploración física y pruebas complementarias que se consideren oportunas.

Los métodos diagnósticos suelen estar enfocados a la visualización de la úlcera y a la detección de la bacteria Helicobacter pylori.

  • Métodos enfocados a la visualización de la úlcera
    • Endoscopia digestiva oral: se realiza mediante la introducción de un tubo con una pequeña cámara a través de la boca y el esófago. Esto permite la visualización del tracto digestivo completo y la detección de alteraciones. En caso de detección de lesión ulcerosa se toma muestra del tejido (biopsia) para su análisis.
  • Métodos enfocados a la detección de Helicobacter pylori.
    • Pruebas serológicas para la detección de anticuerpos contra este microorganismo.
    • Detección de helicobacter en muestras de heces.
    • La prueba del aliento: consiste primero en la ingesta de un líquido con urea marcada con carbono y después en soplar un tubo para determinar si el CO2 exhalado contiene carbono marcado, lo cual indicaría si la bacteria lo ha metabolizado y por tanto la confirmación de su presencia.

¿En qué consiste su tratamiento?

El tratamiento está enfocado a aliviar los síntomas y a la atenuación del dolor con tratamiento farmacológico.

Fármacos antiácidos y protectores gástricos

Fármacos antiácidos y protectores gástricos contra la Helicobacter pylori.

  • Inhibidores de la bomba de protones: como por ejemplo, el conocido omeprazol, encargado de bloquear la secreción ácida del estómago.
  • Antagonistas de los receptores H2: un ejemplo es la ranitidina.

Fármacos indicados en el tratamiento de Helicobacter pylori

El tratamiento para erradicar este microorganismo consiste en la utilización de un inhibidor de la bomba de protones para reducir la secreción ácida en combinación con antibióticos que eliminen la bacteria.

Se administra durante unos días y tras el tratamiento se repite la prueba del aliento, que confirmará que la infección ha desaparecido.

El tratamiento de las complicaciones de la úlcera péptica como el sangrado o la perforación requieren la localización de la úlcera sangrante mediante endoscopia y la cauterización de la hemorragia. En el caso de la perforación es precisa la intervención quirúrgica de manera urgente.

Prevenir las úlceras gástricas

La prevención de enfermedades ulcerosas está en nuestra mano. No abusar de antiinflamatorios no esteroideos, de bebidas ricas en cafeína, evitar el tabaco y llevar una dieta saludable reducen el riesgo de aparición de úlcera gastroduodenal.

Te podría interesar...
¿Qué alimentos son saludables para la úlcera?
Mejor con Salud
Leerlo en Mejor con Salud
¿Qué alimentos son saludables para la úlcera?

La úlcera es una erosión muy dolorosa de los tejidos del revestimiento interno del estómago. Existen ciertos hábitos que pueden prevenirla.