Utilitarismo: tipos y características

El utilitarismo es una postura ética y filosófica que diferencia las acciones buenas de las malas en función del bienestar generado en las personas. A continuación detallamos en qué consiste, sus tipos y cómo se aplica.
Utilitarismo: tipos y características
Maria Alejandra Morgado Cusati

Escrito y verificado por la filósofa Maria Alejandra Morgado Cusati el 17 mayo, 2021.

Última actualización: 17 mayo, 2021

El utilitarismo es una doctrina ética iniciada por Jeremy Bentham a finales del siglo XVIII y desarrollada por John Stuart Mill en 1863. Según esta postura filosófica, las mejores acciones son aquellas que garantizan la felicidad y bienestar para el mayor número de personas.

Esta perspectiva suele ser muy común en el ámbito empresarial y financiero, cuando se toman en cuenta los costos y los beneficios. Pero, ¿cómo se aplica esta filosofía en otros aspectos de la vida? ¿Es posible hacerlo? A continuación damos respuesta a estas y otras inquietudes sobre este movimiento filosófico.

¿Qué es el utilitarismo?

El utilitarismo es una postura ética que establece la utilidad como un valor moral. En este sentido, toda acción humana que sea útil será moralmente buena.

Pero, ¿qué significa utilidad en este contexto? Según Bentham, es todo aquello que produce felicidad. En consecuencia, las acciones moralmente buenas y correctas son aquellas que producen felicidad.

Siguiendo con este razonamiento, el utilitarismo establece que la acción más ética siempre será la que produzca la mayor felicidad para el mayor número de personas. Pues la felicidad es el único bien en sí. Dicho esto, se puede ver la relación que tiene esta doctrina con el hedonismo.

Ahora bien, ¿cómo determinamos la moralidad de nuestras acciones? Por sus consecuencias. De acuerdo con esta postura, no existen acciones intrínsecamente buenas o malas. En su lugar, se asume que serán buenas si son capaces de garantizar la felicidad para la mayor cantidad de personas.

Todo acto humano, por más polémico y contrario al sentido común que sea, será correcto si cumple la máxima del bienestar social. Estas valoraciones de los resultados convierten a esta doctrina en una versión del consecuencialismo.

Escritor del utilitarismo en el siglo XVIII.
Esta teoría ética se atribuye a Jeremy Bentham, quien la desarrolló a finales del siglo XVIII.

¿Qué tipos de utilitarismo importan?

El utilitarismo puede adquirir diferentes formas. La clasificación más conocida categoriza cuatro tipos.

1. Utilitarismo del acto y de las normas

El utilitarismo del acto es conocido como la forma tradicional. Es la que hemos venido desarrollando hasta el momento.

Este tipo establece que las acciones moralmente buenas son aquellas que garantizan la máxima utilidad. Pero es importante recalcar que, dentro de esta clasificación, también se incluyen los deseos, las disposiciones, las normas, los premios, los castigos y las instituciones.

2. Utilitarismo negativo

Consiste en prevenir la mayor cantidad de dolor o daño para el mayor número de personas. Esta postura ética reconoce que garantizar el bienestar del mayor número de seres no es la fórmula más eficaz. Pues con ella existen más posibilidades de crear daños que beneficios.

En este sentido, los utilitaristas negativos afirman que lo más importante y necesario es evitar el sufrimiento. Además, asumen que la ausencia de felicidad no implica sufrimiento.

Para comprender mejor citamos el ejemplo del antinatalismo. Esta postura reconoce que la reproducción de seres humanos suele generar felicidad y placer, pero también supone un mayor sufrimiento para la mayoría. En consecuencia, la mejor forma de evitarlo es no seguir reproduciéndose.

Para el antinatalista, el hijo no nacido no es un evento que lamentar. O por lo menos no implica un sufrimiento más intenso que lo que puede causar la sobrepoblación humana. De esta forma, se aboga por evitar el mayor mal.

3. De preferencias

Los utilitaristas de la preferencia definen la utilidad en función de la satisfacción de las preferencias. De esta forma, lo correcto será aquello que garantice las mejores consecuencias.

4. Utilitarismo ideal

Presupone que la belleza, la amistad y el placer son aspectos que el utilitarismo debe reconocer y maximizar con sus acciones.

¿Se puede aplicar el utilitarismo como filosofía de vida?

La respuesta a esta pregunta es afirmativa. Depende mucho de cada quien y del grado de felicidad y satisfacción que le genere la aplicación de este modelo ético. El fin último es hacer de este mundo un lugar cada vez mejor y hay muchas formas de lograrlo.

Como toda postura filosófica, el utilitarismo tiene sus seguidores y retractores. Esto se debe a que ninguna teoría es perfecta. Todas tienen sus fortalezas y debilidades.

Lo ideal es conocer lo mejor que podamos de las filosofías que profesamos y ser capaces de compensar las posibles fallas. Así, también evitamos caer en dogmas que nublan el buen juicio.

Concepto de libertad.
La libertad juega un rol preponderante en esta filosofía, a la par de la felicidad.

¿Cómo tomo en cuenta la felicidad de otras personas?

Como ya hemos dicho, el utilitarismo considera que la mejor acción es la que considera y garantiza la felicidad de otras personas. Pero, ¿cómo lo determinamos? En especial, porque cada quien tiene un concepto diferente de felicidad.

La respuesta que suelen dar los utilitaristas ante este dilema es la siguiente: no se trata de contribuir a la felicidad de cada uno, sino de asegurarnos de no intervenir en la felicidad y libertad de los demás. En este caso, lo útil también implica garantizar la mayor libertad al mayor número de personas.

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