El origen de la vacuna: la viruela

La viruela fue una enfermedad devastadora que logró diezmar a la población, epidemia tras epidemia, durante varios siglos. Hoy en día constituye una de las únicas enfermedades erradicadas por el ser humano.
El origen de la vacuna: la viruela
Alejandro Duarte

Escrito y verificado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 15 marzo, 2021.

Última actualización: 15 marzo, 2021

La viruela es una de las enfermedades más notorias de la historia negra de la medicina. Se trata de una devastadora enfermedad infecciosa causada por el Variola virus, que infecta solo al ser humano. La tasa de mortalidad asociada a ella en algunas ocasiones llegó a superar el 30 %.

El último caso de viruela tuvo lugar en Somalia en 1977. Tres años más tarde se confirmó que había sido erradicada por completo. Esto la convierte en una de las dos únicas enfermedades erradicadas por el ser humano, junto con la peste bovina.

Tras la infección con el virus, se experimentaban brotes de fiebre durante las dos primeras semanas, mientras que se incubaba la enfermedad.

A partir de la segunda semana, aparecían las pústulas típicas de esta enfermedad, las cuales acababan secándose y formando costras que delimitaban el tejido sano del contaminado con el virus.

Historia de la viruela

La viruela se transmite por gotas de saliva.
En aquella época se desconocían muchos métodos de transmisión y prevención de enfermedades.

Los primeros casos de viruela datan del año 10 000 a.C. El núcleo de aparición se sitúa en el norte de África y fue extendiéndose hasta la India. Fue una enfermedad devastadora que logró diezmar a la población, epidemia tras epidemia, durante varios siglos.

El primer método empleado para luchar contra esta enfermedad se conoce como variolización. Consistió en infectar al paciente con el virus de forma controlada. En un principio fue utilizada en China y la India a mediados del siglo XI. La variolización constituye la base de lo que hoy conocemos como vacunación.

El proceso de vacunación fue ideado por el científico Edward Jenner en 1796. Surge al observar cómo las lecheras contraían la viruela vacuna, desarrollaban las pústulas típicas de la enfermedad y tras varias semanas se recuperaban.

Las personas que habían padecido la viruela vacuna, no contraían la viruela humana, la cual es mucho más peligrosa. Edward Jenner basó sus hipótesis en esto. Luego, las demostró experimentando con un niño de 8 años.

  • El proceso consistía en extraer trozos de pústulas secas de pacientes infectados con viruela vacuna.
  • Después, realizaba una incisión en el paciente al que se quería infectar donde colocaba el trozo de pústula que contenía el virus.
  • Entonces, el paciente se infectaba. Tras varias semanas de incubación, comenzaba a manifestar los síntomas típicos de la viruela vacuna.
  • El niño, a pesar de estar en contacto con otras personas con viruela humana, no contrajo la enfermedad. Por lo tanto, Jenner dedujo que se había inmunizado frente a la enfermedad. No obstante, en ese entonces no supo explicar por qué.

El desarrollo de las vacunas

La viruela se pudo prevenir con la vacunación.
La exitosa historia de vacunación para esta enfermedad demuestra la efectividad de este tipo de medidas.

Tras la completa recuperación del paciente, Jenner realizó el mismo proceso pero esta vez utilizando un trozo de pústula de la viruela humana. Con ello, demostró que las personas que habían padecido la viruela vacuna quedaban inmunizados frente a la forma más agresiva de esta enfermedad.

Este descubrimiento sentó las bases de lo que conocemos como vacunación. Pero ¿en qué consiste?

  • La inmunología es la ciencia que se encarga de estudiar todo lo relacionado con la inmunidad a las infecciones. En este sentido, la inmunidad es el estado de invulnerabilidad a una determinada enfermedad infecciosa.

Cuando una persona se expone a una determinada enfermedad infecciosa, su organismo responde mediante el diseño de anticuerpos específicos contra el antígeno causante de esa enfermedad. Estos anticuerpos son diseñados por los linfocitos B; células específicas del sistema inmunitario.

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En un primer contacto con la enfermedad, un individuo padece los síntomas típicos de la misma. Este puede llegar a morir, dependiendo de la mortalidad de la enfermedad (como es el caso de la viruela).

Sin embargo, a causa de este primer contacto, parte de los linfocitos B se habrán especializado en el diseño de anticuerpos que combatan la enfermedad.

Debido a ello, en un segundo contacto, el sistema inmunitario de la persona podrá responder de manera casi inminente mediante la creación de cientos de miles de anticuerpos específicos. Con esto, se evita que el virus o la bacteria pueda causar algún perjuicio al individuo.

Las enfermedades infecciosas pueden controlarse, y la vacunación funciona

El caso de la viruela es un ejemplo muy representativo de lo que puede lograr el ser humano para evitar las enfermedades infecciosas. Muchas otras, a pesar de no considerarse erradicadas en todo el mundo, han disminuido su incidencia hasta valores casi indetectables. Un ejemplo de ello es la difteria, una enfermedad que afecta a parte de las vías respiratorias.

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