Vitamina D y su importancia en la salud cardiovascular

La vitamina D está relacionada con el metabolismo de los huesos. Sin embargo, tiene también beneficios sobre la salud cardiovascular. ¡Continúa leyendo!
Vitamina D y su importancia en la salud cardiovascular
Maryel Alvarado Nieto

Escrito y verificado por la médica Maryel Alvarado Nieto.

Última actualización: 25 mayo, 2022

¿Sabías que la vitamina D y la salud cardiovascular están relacionadas? Antes que nada, cabe recordar que este nutriente forma parte de las vitaminas liposolubles, entre las que también están la A, E, y K. El cuerpo humano es capaz de sintetizarla a partir de la exposición a la luz solar.

No obstante, esta producción es limitada, por lo que debe ser complementada con el consumo regular de alimentos que la contienen, en especial los pescados. Si bien sus beneficios más conocidos tienen que ver con el metabolismo del calcio y la salud ósea, las evidencias científicas sugieren que también incide en otras funciones del cuerpo.

¿Cómo se produce la vitamina D?

Ante la exposición a la luz solar, la piel es capaz de convertir una molécula precursora en colecalciferol o vitamina D3, una de las formas inactivas de la vitamina. Sin embargo, el proceso depende de varios factores como la estación del año, el período del día y la latitud geográfica, por lo que difiere entre poblaciones.

El grado de pigmentación de la piel también interfiere en la cantidad de rayos ultravioletas que son capaces de estimular la producción de vitamina D. Asimismo, la edad y las connotaciones culturales modifican el tiempo de exposición a la luz solar y la cantidad de piel que recibe los rayos ultravioletas. Por ende, la síntesis suele ser deficiente.

Vitamina D
Aunque parte de la vitamina D se obtiene con la exposición solar, hay varios alimentos que la contienen.

¿Qué opciones hay para suplementarla?

Aunque la producción cutánea podría garantizar hasta el 95 % del depósito de vitamina D en el cuerpo, la mayoría de la población mundial presenta deficiencias de esta sustancia. Por ello, se hace necesario su consumo, es decir, recurrir a fuentes externas para obtenerla. Dentro de las opciones se encuentran las siguientes:

  • Alimentos naturales como pescados, huevo, mantequilla e hígado.
  • Productos funcionales, es decir, aquellos a los que la industria alimentaria les adiciona nutrientes esenciales.
  • Suplementos farmacológicos que contienen algunas de las formas de vitamina D.

Metabolismo de la vitamina D: activación de la molécula

El precursor de la vitamina D es el colecalciferol (vitamina D3), que es sintetizado por la piel a partir de la luz solar. Pero existe otra forma inactiva, el ergocalciferol o vitamina D2, que es sintetizada por las plantas y puede ser consumida como fuente externa.

A partir de cualquiera de estas moléculas precursoras debe ocurrir su activación. Para ello, el precursor se une a una proteína que la transporta hasta el hígado, lugar donde ocurre una primera transformación al producirse calcidiol.

No obstante, la molécula sigue siendo inactiva y, debido a ello, necesita una segunda hidroxilación. Este proceso ocurre en el riñón. Allí se genera el calcitriol, que es la forma activa de la vitamina D.

El calcitriol y el funcionamiento del cuerpo

Al ser una molécula liposoluble, la vitamina D atraviesa con facilidad la membrana plasmática hasta alcanzar el núcleo de la célula, en el que se encuentra su receptor. Allí se une a dicho elemento para regular la transcripción de varios genes. Por esta razón, se han podido demostrar sus múltiples funciones.

Acciones clásicas: metabolismo del calcio

Debido a la presencia del calcitriol, es posible aumentar la absorción de calcio y fósforo proveniente de la dieta en la luz intestinal. Además, su efecto en el hueso permite la extracción del mineral hacia el torrente sanguíneo, lo que eleva los niveles de calcio disponibles para las células del cuerpo.

De igual manera, tiene una acción adicional en el riñón, ya que estimula la reabsorción de calcio y fósforo para evitar que se excreten grandes cantidades de los minerales en la orina. Por estas razones, la vitamina D suele estar asociada con el funcionamiento de los huesos, constituyendo los efectos clásicos de la molécula.



Calcitriol: una sustancia versátil

Ahora bien, las acciones sobre el metabolismo del calcio y el fósforo no son las únicas de la vitamina D. De hecho, el receptor de la molécula se localiza en la mayoría de células del cuerpo, lo que sugiere que su intervención en los procesos fisiológicos es mucho más amplia de lo que se creía en un inicio.

Así las cosas, diversas investigaciones se han llevado a cabo con el fin de dilucidar los demás efectos de la vitamina D, a los que se les denominó «no clásicos». Entre estos, se ha vinculado al calcitriol en la regulación del sistema inmunitario, asociando su déficit a enfermedades infecciosas y autoinmunes.

Del mismo modo, se ha podido demostrar que ejerce un efecto sobre el funcionamiento hormonal. Sus niveles insuficientes se relacionan con una función alterada del páncreas, lo que favorece el desarrollo de diabetes mellitus. Incluso, al ser un regulador del crecimiento celular, podría estar implicada en el cáncer.

La salud cardiovascular y el calcitriol

Por otro lado, se ha demostrado la presencia de receptores nucleares para vitamina D en el músculo liso. Los vasos sanguíneos presentan una capa muscular que les permite contraerse y dilatarse para adaptarse a las necesidades del organismo. Con ello, permite que el flujo de sangre se modifique dependiendo de los requerimientos.

Debido a la presencia de estos receptores, se han llevado a cabo diversas investigaciones con el fin de esclarecer los efectos del calcitriol sobre los vasos sanguíneos. Al parecer está relacionado con una disminución de la contracción y la mejora de la función endotelial.

Déficit de vitamina D: ¿causa hipertensión arterial?

El calcitriol actúa sobre un sistema importante para la regulación de la tensión arterial; «el sistema renina-angiotensina-aldosterona». La molécula activa es capaz de inhibir a la renina, por lo que esta no estimula la conversión del tensinógeno en angiotensina. Esto evita el incremento de la presión arterial.

Varios estudios han relacionado bajos niveles de vitamina D con elevaciones de las cifras tensionales. Esta evidencia es aún más marcada en los meses de invierno, en los que la síntesis cutánea de colecalciferol está disminuida.

En la actualidad se considera que la vitamina D tiene un efecto beneficioso sobre la regulación de la tensión arterial.

Cardioprotección con calcitriol

Por otra parte, se ha vinculado el déficit de vitamina D con diversas condiciones que están catalogadas como factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. En particular, el síndrome metabólico, la obesidad, la diabetes mellitus, la dislipidemia y la hipertensión arterial.

Estas patologías parecen tener una relación con niveles bajos de calcitriol, lo que sugiere que la hipovitaminosis D está implicada en el desarrollo de dichas condiciones.

La enfermedad arterial periférica requiere evaluación médica.
La vitamina D interviene sobre la salud cardiovascular. En concreto, es clave para regular la presión arterial.

¿Cómo saber si existe déficit de vitamina D?

Como existen dos moléculas precursoras, la determinación del colecalciferol y del ergocalciferol no son los análisis más adecuadas para medir los niveles de vitamina D en la sangre.

Hoy por hoy, se recomienda usar los valores de calcidiol, ya que esta es la forma más abundante en el organismo y podría reflejar mejor la concentración en sangre.

Aún así, no existe un consenso sobre cuáles son los niveles que pueden considerarse óptimos de este nutriente. La mayoría de estudios sugiere que concentraciones inferiores a 20 ng/ml debe ser catalogado como deficiente, constituyendo así la hipovitaminosis D.

De hecho, determinaciones de calcidiol que oscilen entre 20 – 30 ng/ml, podrían asociarse a una reserva insuficiente del mismo. Deben evaluarse otros parámetros que permitan analizar de manera objetiva el estado real de la vitamina D. Entre estos, los niveles de parathormona y el calcio sérico.

¿Cómo consumir suplementos de vitamina D?

Queda claro que la vitamina D desempeña un papel relevante en el cuidado de la salud cardiovascular. Así las cosas, lo idóneo es asegurar una ingesta óptima del nutriente. Dado que la exposición solar parece ser insuficiente en muchas poblaciones, la suplementación a través de la dieta es la mejor opción.

El consumo de alimentos enriquecidos suele ser la primera opción. De estos, se destacan los lácteos. Si el médico o el nutricionista lo precisa, también es posible obtener vitamina D con suplementos de colecalciferol o ergocalciferol.



¿Existe una dosis ideal?

La dosis diaria recomendada depende de la edad y del estado de salud de la persona. Sin embargo, se considera que 800 UI diarias para un adulto son suficientes para garantizar una concentración adecuada de vitamina D. Pese a esto, se debe individualizar cada caso.

La hipervitaminosis D es un trastorno raro producido por la intoxicación con suplementos de vitamina D. En esta condición se produce hipercalcemia y sus síntomas incluyen síntomas como los siguientes:

  • Debilidad.
  • Pérdida de apetito y de peso.
  • Náuseas.
  • Dolor y rigidez muscular.
  • Cálculos renales.
  • Hipertensión arterial.

Dicho esto, hay que tener presente que la vitamina D beneficia la salud cardiovascular y otros sistemas importantes del cuerpo. Por ello, ante la sospecha de un déficit de este nutriente, lo mejor es consultar al profesional. Este determinará la mejor dosis para no pasar de un extremo a otro. ¡Tenlo en cuenta!

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