¿Cuáles son las consecuencias de la sarcopenia?

El avance de la sarcopenia se puede frenar haciendo deporte y comiendo correctamente. ¿Por qué es importante hacerle frente a este proceso natural?
¿Cuáles son las consecuencias de la sarcopenia?
Joseph Wickman

Escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman el 18 diciembre, 2020.

Última actualización: 18 diciembre, 2020

A medida que nos hacemos mayores, hay ciertos cambios físicos que le ocurren al cuerpo. La sarcopenia es uno de estos cambios. Desafortunadamente, las consecuencias de la sarcopenia se manifiestan de distintas maneras en el día a día.

A continuación, vamos a analizar los cambios más relevantes que tendrán lugar para una persona que se vaya haciendo mayor y tenga síntomas de sarcopenia. Pese a ser un cambio contra el que no se puede luchar totalmente, estará en la mano de cada persona trabajar para limitar las consecuencias y su avance.

La sarcopenia

Antes de analizar las consecuencias de la sarcopenia, debemos entender a qué nos estamos refiriendo con este concepto. La sarcopenia hace referencia a la pérdida de tejido muscular que sufre una persona a medida que se hace mayor, tal y como explica una publicación de la revista British Medical Bulletin.

En personas jóvenes, la masa muscular se desarrolla y fortalece. Más adelante en la vida, tenemos varias décadas en las que se mantendrá más o menos estable, y después empezará una degradación progresiva.

Es importante recalcar que hablamos de un proceso natural. Por lo tanto, es distinto de patologías en las que se destruye tejido muscular por la acción agresiva de distintos mediadores químicos.

En este caso, es la pérdida de calcio por parte de las fibras musculares la que desencadena un proceso que acaba con la limitación de la contractibilidad de las fibras. Y al ser causado en su origen por la falta de calcio, es un proceso que está relacionado con la osteoporosis.

Consecuencias de la sarcopenia

Las consecuencias de la sarcopenia se hacen visibles sobre todo en personas mayores.

Al ser un proceso que empeora con el tiempo, las consecuencias serán más graves conforme vayan pasando los años.

Menos fuerza muscular

En primer lugar, diremos lo obvio. Al haber menos músculo, iremos perdiendo fuerza muscular. Esto no solo significa no poder levantar objetos pesados, sino también tener problemas para estar de pie o mantenernos erguidos a la larga.

Piensa que, para estar de pie y caminar, tenemos que tener la suficiente fuerza en las piernas. Si los músculos languidecen, puede que no seamos capaces de mantener las estructuras en su sitio.

Mayor riesgo de accidentes

Debido a la falta de fuerza mencionada con anterioridad, la segunda consecuencia es un gran aumento de la probabilidad de sufrir caídas. Las caídas son el gran enemigo de las personas mayores, ya que pueden tener consecuencias muy graves.

Cuanta más fuerza pierdan los músculos, menos capaces serán de mantener el resto del cuerpo de pie. Es más, si los músculos de la espalda también flaquean y no nos mantienen erguidos, la distribución de peso del cuerpo varía. Al poner más peso por delante del cuerpo, tenderemos a caernos hacia delante.

Disminución de la calidad de vida

A medida que la sarcopenia avanza, también habrá un deterioro de la calidad de vida de la persona. Como hemos visto, puede ser complicado caminar. Si hay dificultades para caminar, puede ser complicado incluso ir desde la cama a la cocina o al baño.

Obviamente, hablamos de casos avanzados, pero en estadios más leves, la persona mayor ya notará que no puede llevar una vida como antes. Y no olvidemos que incluso para respirar necesitamos que ciertos músculos estén sanos y fuertes.

Una de las consecuencias de la sarcopenia es el aumento del riesgo de sufrir caídas.

La consecuencia final si la sarcopenia continua avanzando es la muerte. No se puede menospreciar la debilidad muscular, ya que irá incapacitando a la persona más y más. Si llega al punto de que esa persona no puede salir de la cama, la realidad es que está en serios problemas.

¿Qué podemos hacer?

La mejor manera de frenar el avance de la sarcopenia es clara: mantenerse físicamente activo. Es esencial que las personas mayores continúen realizando actividad física diaria, como por ejemplo caminar, aeróbic, aquagym o taichí.

Asimismo, será conveniente realizar actos tan simples como subir y bajar las escaleras en vez de usar un ascensor, o no ir siempre al supermercado más cercano a comprar. Cualquier excusa para hacer algo más de ejercicio físico ayudará en este sentido.

Por otra parte, no debemos olvidar que, cuanto mejor sea la forma física antes de la vejez, en mejores condiciones se llega a esta etapa. Una persona que lleve una vida sedentaria lo pasará peor de mayor. Es importante tener en cuenta la importancia del ejercicio físico durante toda la vida, y no esperar a que se note un claro deterioro.

Por último, una investigación publicada por la revista Journal of the American Medical Directors Association afirma que la alimentación también puede ser una aliada contra la sarcopenia. Ingerir la suficiente cantidad de calorías y proteínas ayuda a alimentar correctamente a los músculos.

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