Complejo de inferioridad: ¿qué es y cómo superarlo?

Experimentar sentimientos de fracaso es normal. No obstante, si estos son constantes e interfieren en el funcionamiento diario, entonces nos enfrentamos a un complejo de inferioridad o baja autoestima.
Complejo de inferioridad: ¿qué es y cómo superarlo?
Maria Alejandra Morgado Cusati

Escrito y verificado por la filósofa Maria Alejandra Morgado Cusati el 12 abril, 2021.

Última actualización: 12 abril, 2021

Todos, en algún momento, nos hemos sentido inseguros, insuficientes e incompetentes. En especial cuando no logramos alcanzar nuestros objetivos o cuando no estamos tan bien situados en comparación con los demás. No obstante, las personas con complejo de inferioridad experimentan estos sentimientos constantemente, lo que afecta su buen funcionamiento.

Según la Asociación Americana de Psicología, el complejo de inferioridad es un sentimiento de inadecuación e inseguridad derivado de una deficiencia física o psicológica que puede ser real o imaginaria. Las manifestaciones pueden ir desde el retraimiento hasta la sobrecompensación de los sentimientos de insuficiencia.

Historia del término

El término fue acuñado por el médico y psicoterapeuta Alfred Adler en 1907. Él creía que todos nacemos con cierta inferioridad, es decir, venimos al mundo sintiéndonos incompletos e irrealizados.

Pues todo lo que se encuentra ante el bebé es mayor, mejor, más grande y más completo que él. Sin embargo, tenemos un impulso innato para superar esta inferioridad. Dependerá de las experiencias durante la infancia.

En la actualidad, los especialistas en salud mental evitan este término y se le conoce como baja autoestima. El psicólogo James Maddux la denomina baja autoestima crónica. Es una situación en la que la persona se insulta a sí misma, lamenta sus defectos y cree que la autocrítica es razonable.

¿Cuáles son los síntomas del complejo de inferioridad?

Es de humanos sentirse inferiores; lo que hace la diferencia es cómo respondemos a estos sentimientos. Es decir: ¿te impulsan a aprender y hacerlo mejor?; ¿te desaniman y hacen que rumies pensamientos negativos?; ¿te hacen sentir celos de los demás y los menosprecias para sentirte mejor contigo mismo?; ¿culpas a los otros por cosas que deberían ser tu responsabilidad?

Cuando la inseguridad e inadecuación no te motivan a seguir adelante y los patrones de respuesta negativos se vuelven constantes, entonces es probable que padezcas complejo de inferioridad.

Los signos y síntomas más comunes son los siguientes:

  • Enfocarse constantemente en pensamientos perturbadores.
  • Asumir siempre lo peor.
  • Retraerse por vergüenza, culpa o sentimiento de derrota.
  • Alejarse de los amigos, la familia y otras personas cercanas.
  • Sentirse responsables de las deficiencias y errores de otras personas.
  • Búsqueda constante de atención.
  • Evitación de la competencia o cualquier situación en la que puedan compararse con los demás.
  • Sensibilidad excesiva ante las críticas.

Por otro lado, los sentimientos de inferioridad también pueden impulsar respuestas compensatorias, lo que deriva en un complejo de superioridad. Aunque se considere como un opuesto, en realidad es la otra cara de la moneda.

Para Alfred Adler, el complejo de superioridad es una forma de compensar los sentimientos de inferioridad. Este autor afirmaba que el comportamiento fanfarrón deriva de un sentimiento de insuficiencia.

De esta forma, es de esperarse que las personas con un complejo de inferioridad escondan sentimientos de superioridad. En consecuencia, los síntomas también pueden ser estos:

  • Buscar constantemente fallas en los demás.
  • Dificultad para asumir los errores.
  • Ser altamente competitivos.
  • Culpar a otros y a las circunstancias de los fracasos, en lugar de asumir la falta de esfuerzo.
  • Sentirse mejor consigo mismo cuando está haciéndolo mejor que los demás.
Vergüenza por complejo de inferioridad.
La inferioridad es percibida desde diferentes ángulos y, a veces, no hay una sola causa que esté detrás.

Causas del complejo de inferioridad

Las causas de este complejo son múltiples y pueden coincidir varias en una misma persona. Van desde la predisposición genética hasta las experiencias a lo largo de la vida. Identificarlas puede ser de gran ayuda para superarlo.

Predisposición genética

Un estudio encontró que las personas que heredaron una variación en el receptor de la oxitocina (hormona que contribuye con las emociones positivas) se sentían menos optimistas, tenían una menor autoestima y menos dominio personal que aquellos que poseían un tipo de receptor diferente.

Salud mental

Las personas con alguna afección psicológica son más propensas a desarrollar un complejo de inferioridad. Pues es muy probable que se les haga difícil reconocer y refutar ideas falsas o dañinas sobre sí mismos.

Por ejemplo, los pacientes con antecedentes de depresión y ansiedad son más susceptibles a desarrollar sentimientos de inferioridad.

Experiencia durante la infancia

El psicólogo James Maddux, especialista en autoestima, afirma que los primeros cuidadores tienen una gran influencia en la tendencia genética hacia la inferioridad. De manera que se puede exagerar o suavizar la predisposición.

Los padres que son críticos y que emiten frases despectivas hacia los hijos, como “eres estúpido” o “no eres lo suficientemente bueno”, pueden provocar una profunda sensación de fracaso en ellos, lo que perdura a lo largo de la vida.

Asimismo, el acoso escolar, las burlas, la rivalidad entre hermanos y otras experiencias pueden desarrollar debilidad, sentimientos de indefensión e insuficiencia.

Características corporales

Aquellas personas que experimentan o creen tener un déficit físico tienen más probabilidades de desarrollar complejo de inferioridad. Por ejemplo, los más comunes son los problemas con la estatura, con el peso, con la visión y con el habla, o los rasgos faciales y corporales.

Situación social

Las desventajas sociales, como un nivel socioeconómico bajo o pertenecer a una minoría, puede despertar sentimientos de insuficiencia en algunas personas.

Mensajes e ideales culturales

Los medios de comunicación, las redes sociales y otros anunciantes con autoridad tienden a crear y a reforzar ideales que conducen a sentirnos inconformes con nosotros mismos. El ejemplo más común es la divulgación de un ideal de belleza que, al no estar dentro de esos parámetros, despierta sentimientos de insuficiencia.

Posibles complicaciones para la vida

Las personas que constantemente se perciben como inferiores suelen experimentar un malestar psicológico significativo. En algunos casos, es posible que manifieste conductas autolesivas (como cortarse o abusar de sustancias) o tendencias suicidas.

Además, el complejo de inferioridad puede ser experimentado a nivel colectivo. Es decir, algunos grupos culturales que se enfrentan a prejuicios de raza, clase, religión, género u orientación sexual pueden atravesar una sensación generalizada de autoderrota o autodesprecio.

¿Cuándo ver a un profesional?

La mejor forma de tratar el complejo de inferioridad es asistiendo con un profesional. Si los sentimientos de insuficiencia e inadecuación son constantes y te provocan malestar, no dudes en buscar ayuda con un especialista en salud mental. Recuerda que las manifestaciones se pueden agravar, hasta el punto de la autoagresión o el suicidio.

Además, este complejo puede conducir a otros trastornos más severos, como ansiedad y depresión. O viceversa, puede ser una manifestación de los mismos.

Tratamientos disponibles para el complejo de inferioridad

Existen tratamientos efectivos que permiten superar el complejo de inferioridad. Entre ellos está la terapia psicológica y, en los casos más severos, la combinación con medicamentos.

Terapia psicológica

Es uno de los tratamientos más eficaces para el complejo de inferioridad. Entre los abordajes con mayor evidencia está la terapia cognitivo-conductual, la que consiste en enseñar a los pacientes a examinar sus sentimientos y pensamientos negativos y cambiarlos gradualmente. Según este enfoque, las distorsiones cognitivas son los que perjudican la autoestima.

Por su parte, la terapia psicodinámica o de conversación también ha resultado efectiva para tratar el complejo de inferioridad. En estos casos se busca una comprensión profunda sobre la procedencia de los sentimientos. A continuación, se indaga el cambio de enfoque como forma de restaurar la autoconfianza y la autoestima

Tratamiento farmacológico

Se utiliza cuando la baja autoestima es acompañada por otros trastornos mas severos, como ansiedad o depresión. Para ello se suelen administrar antidepresivos o ansiolíticos.

Fármacos para el complejo de inferioridad.
El uso de fármacos se reserva para casos graves que se acompañan de depresión y ansiedad.

Consejos y recomendaciones para el complejo de inferioridad

Además de la pertinencia de asistir con un especialista, a continuación te dejamos algunos consejos que pueden ayudarte a superar el complejo de inferioridad:

  • Evita a las personas que te hagan sentir mal: existen personas, incluso muy cercanas a nosotros, que pueden incitar sentimientos de inferioridad. Si las identificas, haz todo lo posible por alejarte de ellas. En su lugar, rodéate de aquellas que te aceptan y quieren como eres.
  • Observa tus emociones e intenta comprenderlas: cuando sientas envidia, celos o tristeza ponles atención. Pueden estar ocultando sentimientos de inferioridad.
  • Evita compararte con los demás: recuerda que todos tenemos fortalezas y debilidades. Además, cada quien es único e independiente. Lo ideal es que siempre apuntes a la mejor versión de ti mismo y a superarte cada vez más.
  • Medita: existen meditaciones orientadas a cultivar el amor propio y hacia los demás. Estas técnicas han resultado muy útiles en problemas de autoestima.
  • Evita la crítica autodestructiva: ten en cuenta que todos comentemos errores y no está mal. Lo ideal es aprender de ellos y sacarle el mayor provecho posible.
  • No intentes agradarle a todo el mundo: esto es imposible.

La importancia del amor propio

Una elevada autoestima es la base del bienestar psicológico y de la felicidad. En la medida que nos valoramos a nosotros mismos seremos más capaces de alcanzar todas las metas que nos proponemos y de afrontar las dificultades de la vida.

Por lo tanto, el complejo de inferioridad no se debe subestimar. Si lo padeces, es hora de tomar cartas en el asunto.

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