Jiddu Krishnamurti: importante filósofo de la india y sus aportes

Jiddu Krishnamurti fue un líder espiritual del siglo XX que nos enseñó el valor del autoconocimiento, la vacuidad mental y el desprendimiento de dogmas.
Jiddu Krishnamurti: importante filósofo de la india y sus aportes
Maria Alejandra Morgado Cusati

Escrito y verificado por la filósofa y psicóloga Maria Alejandra Morgado Cusati.

Última actualización: 16 agosto, 2022

Jiddu Krishnamurti fue un reconocido orador, escritor y filósofo espiritual indio-estadounidense que abordó temas como la revolución mental, la naturaleza de la mente, las relaciones humanas, el propósito de la meditación y la vacuidad mental como medio para lograr un cambio positivo tanto en el individuo como en la sociedad.

Su máxima fue defender la liberación plena del hombre y del mundo a través del autoconocimiento y el desprendimiento de dogmas, religiones, castas y posiciones políticas. A continuación, detallamos su biografía y los aportes que hizo al pensamiento filosófico del siglo XX.

Biografía de Jiddu Krishnamurti

Jiddu Krishnamurti nació el 11 de mayo de 1895 en la ciudad de Madanapelle, actual estado moderno de Andhra Pradesh, al sur de la India colonial. Fue el octavo de once hermanos, de los cuales solo 6 llegaron a la adultez.

Su padre fue Jiddu Narayaniah, quien trabajaba como funcionario de la administración británica; y su madre fue Sanjeevamma, quien aseguraba tener poderes psíquicos, alegando tener visiones y la capacidad de ver el aura de las personas.

Jiddu Krishnamurti le tenía un gran cariño a su madre, por lo que su muerte —cuando él apenas tenía 10 años— representó un golpe duro. Sin embargo, la creencia de que su madre se reunía con los espíritus lo ayudó a lidiar con la pérdida y sentir que, de alguna forma, seguía acompañándolo.

Krishnamurti era un niño sensible y enfermizo. Los que lo conocían afirmaban que también era «vago y soñador». De hecho, en su niñez nunca destacó en los estudios y sus maestros lo consideraban un discapacitado intelectual.

Sociedad Teosófica
Uno de los miembros de la Sociedad Teosófica reconoció a Krishnamurti como maestro espiritual.


El «maestro del mundo» y la Sociedad Teosófica

A finales de 1907, el padre de la familia, Jiddu Narayaniah, se jubiló de sus labores administrativas. Este hecho, aunado a los escasos recursos que poseía, lo obligaron a pedir trabajo en la sede de la Sociedad Teosófica, ubicada en la ciudad de Adyar.

La directora de la entidad, Annie Besant, decide darle trabajo como asistente de la «secretaría de la sección esotérica» después de dos años de insistencia por parte del hombre. Por tanto, en enero de 1909, Jiddu Narianiah se muda con sus cuatro hijos a una pequeña cabaña ubicada a las afueras del complejo de la Sociedad.

En abril de 1909, Charles Webster Leadbeater, un influyente miembro de la Sociedad Teosófica, conoce a Krishnamurti en el río Adyar y quedó asombrado por el «aura más maravillosa que había visto, sin una partícula de egoísmo».

A partir de allí, Leadbeater se convenció de que el niño se convertiría en un maestro espiritual y un gran orador. Pero no solo eso, también creía que Jiddu Krishnamurti era ni más ni menos que el «vehículo para el Señor Maitreya»; que refiere en la doctrina teosófica a una entidad espiritual avanzada que aparece periódicamente en la Tierra como maestro mundial para guiar la evolución de la humanidad.

Annie Besant, convencida por las afirmaciones de Leadbeater, logró sacar a Jiddu Krishnamurti y a su hermano menor Nitya (considerado su acompañante espiritual) de su casa paterna y los llevó a vivir a la sede de la Sociedad Teosófica.

A partir de allí, ambos hermanos fueron criados y educados bajo la tutela de Besant y Leadbeater. Más tarde, en 1911, viajan a Inglaterra donde permanecen diez años, siguiendo sus estudios y viviendo una vida ostentosa.

El despertar espiritual de Jiddu Krishnamurti

En 1912, Jiddu Krishnamurti viaja con su hermano Nitya a California, Estados Unidos, donde establece su residencia, pues consideró que el clima del lugar era el más indicado para la salud de su hermano, quien sufría de tuberculosis.

A partir de allí, el joven Krishnamurti comenzó a experimentar un despertar espiritual  —que él mismo bautizó como «el proceso»— caracterizado por episodios de dolores físicos intensos, pérdidas de consciencia y visiones que lo llevaban al bosque de la India donde hablaba de la presencia de seres poderosos (en los que se incluye Buda, Maitreya y otros maestros de la jerarquía oculta).

Estos síntomas iban y venía durante periodos. Y cuando cedían, le dejaban a Krishnamurti una claridad mental o sensibilidad aumentada. Con respecto a ello, Nitya afirmaba que era evidente un vaciado de la conciencia de su hermano, junto a momentos en que sentía una gran presencia.

Como futuro instructor del mundo, Krishnamurti seguía manteniendo una agenda de viajes a diferentes países, particularmente vinculada con convenciones de la Sociedad Teosófica. De hecho, cuando sus experiencias se hicieron públicas, se produjo furor en los seguidores de la teosofía.

En estas actividades, se hacía acompañar por su hermano. Sin embargo, el 13 de noviembre de 1925, en medio de una tempestad, sobrevino la muerte de Nitya. A raíz de ello, Krishnamurti quedó destrozado; sollozaba, gemía y lloraba a gritos por su hermano, quien había sido su única familia y fiel compañero desde que fue separado de su padre.



Ruptura con la Sociedad Teosófica

Sus recientes experiencias de despertar espiritual, sumado al fallecimiento de su hermano, hacen que Jiddu Krishnamurti se distancie de la Sociedad Teosófica. Nuevos conceptos aparecieron en sus charlas, discusiones y correspondencia, junto con un vocabulario en evolución que fue liberado de forma progresiva de terminología teosófica.

Su nueva dirección alcanzó su punto máximo en 1929 cuando rechazó los intentos de Leadbeater y Besant para continuar con la Orden de la Estrella (una organización que se había establecido en 1911 para apoyar a Krishnamurti como futuro Mesías).

Su argumento fue que la verdad no tiene un rumbo definido, así que ninguna religión o secta puede guiarnos hasta ella. De esta forma, el que había sido considerado hasta entonces como «Maestro del Mundo» proclamó que no deseaba seguidores, sino libertad.

Asimismo, defendió que para ser verdaderamente libre nadie podía permanecer encerrado en una creencia fija.

«La verdad, siendo ilimitada, incondicionada, inaccesible por cualquier camino, no puede ser organizada; ni se debe formar ninguna organización para guiar o coaccionar a las personas a lo largo de un camino particular». 

Jiddu Krishnamurti

Después de la ruptura con la Sociedad Teosófica, Jiddu Krishnamurti  defendía que no tenía lealtad a ninguna nacionalidad, casta, religión o filosofía, y pasó el resto de su vida viajando por el mundo ofreciendo su filosofía.

Se presentó en conferencias en los cinco continentes y creó fundaciones en América, India, España, Reino Unido, entre otros lugares, para difundir sus ideales y proporcionar educación.

Meditación
Durante su trayectoria, Jiddu Krishnamurti abordó temas como el propósito de la meditación.

Fallecimiento y aportes

A la edad de 90 años dio una conferencia en la ONU acerca de la paz y la conciencia, y recibió la Medalla de la Paz de la ONU en 1984. Jiddu Krishnamurti falleció el 17 de febrero de 1986 a causa de un cáncer de páncreas.

En la actualidad, sus partidarios siguen trabajando a través de fundaciones sin fines de lucro en India, Gran Bretaña y Estados Unidos. También supervisan varias escuelas independientes basadas en los puntos de vista de Krishnamurti sobre la educación.

«La educación no es la simple adquisición de conocimientos, ni coleccionar y correlacionar datos, sino ver el significado de la vida como un todo».

Jiddu Krishnamurti

Su legado puede encontrarse en sus libros y videos, que son en su mayoría compendios de sus charlas y debates, en los que Krishnamurti se centra en el cese de la actividad mental como pensamiento para llegar a estados de vacuidad y de observación en los que no exista la identificación.

En dichos estados acontecería, sin ninguna acción de búsqueda, la sensibilidad y captación de los instantes de vida sin interferencia de la mente. Esto transformaría completamente al ser humano en su relación consigo mismo y con todo lo demás. Pero para que ello sucediera, debería cesar todo movimiento del pensar y todo proceso de identificación.

Reflexiones finales

Jiddu Krishnamurti fue un filósofo espiritual que quiso liberar al mundo y al hombre de las ataduras de la mente y de los dogmas. Para este gran pensador, el trabajo interior e individual son piezas fundamentales para lograr la paz y la libertad plena.

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  • Lavoie J. The Theosophical Society: The History of a Spiritualist Movement. Estados Unidos: Universal-Publishers; 2012.
  • Williams C. Jiddu Krishnamurti: World Philosopher (1895-1986) : His Life and Thoughts. India: Motilal Banarsidass Publ; 2004.