¿Cómo limpiar un tanque de agua?

Arena, sarro y bacterias es parte de lo que puede crecer dentro del tanque de agua si se mantiene sucio. Aprende cómo limpiarlo de una forma fácil y segura.

El agua es un recurso indispensable para vivir y realizar un sinfín de tareas. Por esto, en la mayoría de las viviendas o empresas hay recipientes para almacenarla, sean subterráneos, instalados sobre el suelo o aéreos. Tal vez te has preguntado muchas veces cómo limpiar un tanque de agua o nunca se te había cruzado por la mente esta idea tan necesaria.

Lo cierto es que los depósitos de agua suelen ensuciarse con gran facilidad, pues son un espacio perfecto para el desarrollo de microorganismos que podrían traer muchos problemas de salud. Si quieres aprender cómo asearlo de la forma más sencilla, segura y efectiva, ¡no pares de leer!

¿Por qué es importante limpiar un tanque de agua?

Esta tarea es fundamental para prevenir o eliminar la acumulación de desechos contaminantes que favorecen la proliferación de distintos tipos de bacterias dañinas para la salud. Si no lo haces, por la razón que sea, verás cómo pronto se llenarán de algas y limo. De esta forma, se multiplicarán los microbios.

Como ves, de la limpieza de estos depósitos depende el bienestar de tu familia y de cualquier persona que utilice o consuma el agua. Ahora bien, sobre la frecuencia con que se deben limpiar los tanques no hay una regla definida, pero como mínimo, se recomienda desinfectarlos por completo cada seis meses.

¿Cómo limpiar un tanque de agua?

Quizás, en un principio pueda parecer un trabajo fastidioso, sin embargo, una vez que sepas cómo hacerlo de la forma correcta, con los materiales indicados, te resultará sencillo, como cualquier otra labor doméstica. Sigue estos pasos para lograrlo.

1. Ten a mano las herramientas y productos de limpieza

Para la limpieza de un tanque de agua no se requieren tantas cosas. Solo basta con varios trapos, un cepillo nuevo o esterilizado, un balde y una pala. Como químico desinfectante, una buena opción es el cloro o lavandina.

No olvides los guantes de limpieza para proteger tus manos de la acción abrasiva de los productos. ¡Nunca uses cepillos metálicos, detergentes, jabones o polvos limpiadores!

Productos químicos de limpieza.
Es importante manejar los productos químicos con cuidado y precaución para evitar efectos adversos.

2. Cierra la válvula y saca casi toda el agua del tanque

Asegúrate de cerrar la llave que surte al tanque y abre la válvula de limpieza para que salga el agua almacenada. Puedes ayudarte con un balde para hacer el proceso más rápido.

No liberes todo el líquido. Deja unos 15 centímetros, pero ten cuidado de no agitarlo para no regar la suciedad.

3. Limpia todas las áreas del tanque

Cepilla con fuerza las paredes, el fondo y la tapa, comenzando solo con agua y sin ningún producto adicional. Pon especial atención en los rincones más ocultos, los bordes y la zona de los tubos que permiten la entrada y salida; es allí que se suele acumular la mayor cantidad de suciedad.

Retira los residuos con una pala y viértelos en un balde. Para que el agua contaminada salga, abre la llave de desagüe y jamás uses la tubería de distribución.

4. Llena de agua la mitad del tanque y aplica el cloro

En esta parte ya tendrás adelantada la mitad del camino. La proporción es muy sencilla: si el tanque es de mil litros, añade un litro de cloro concentrado, mientras que si es de 500 litros, agrega solo medio litro.

Ten mucho cuidado con la manipulación del cloro. sobre todo, evita el contacto con tus manos y ojos. Deja reposar durante al menos una hora para que surta la acción que deseamos.

Lee este artículo: El mal uso del cloro y sus efectos en la salud

5. Enjuaga hasta liberar todo el químico para limpiar el tanque de agua

Vacía de nuevo el tanque de agua y enjuaga cuantas veces sea necesario hasta eliminar toda la lavandina. Mira muy bien cómo va quedando el tanque.

Si notas rastros amarillos, marrones o verdes restriega y aplica más cloro. Estas manchas son la evidencia de que las bacterias siguen allí. ¡Elimínalas por completo!

Más adelante, con la ayuda de un trapo mojado, quita los restos del cloro que pudieran quedar. Después, termina pasando otro paño seco. Es clave que la tela de los trapos sea de algodón o un tejido similar para que no suelten pelusas.

6. Llena el tanque de agua

Una vez culminado el proceso de aseo, abre la válvula para que el tanque se llene como de costumbre. Verifica que el agua salga con normalidad.

Al mismo tiempo, abre por unos minutos varios grifos de la casa. De esta manera evitarás que se obstruyan por la acumulación de aire. Cuando el agua llegue a su nivel, coloca la tapa muy bien para prevenir que nada caiga dentro del tanque.

7. ¡No te olvides de volver a limpiar!

Un consejo que no falla es anotar en una libreta, en la agenda del teléfono o en un lugar que sea fácil de recordar, la fecha de limpieza del tanque de agua para saber cuándo toca repetirla.

Como lo dijimos al principio de este artículo, hazlo por lo menos dos veces al año. No obstante, la frecuencia debe ser mayor si el agua que recibes contiene más sales, ya que tiende a producirse más placa.

Grifería de la cocina.
Es importante abrir varios grifos de la casa al volver a llenar el tanque, para prevenir la acumulación de aire en la tubería.

Disposición de los residuos generados

Al asear el tanque de agua, es inevitable encontrarse con desechos líquidos y sólidos que incluyen agua turbia, cloro, sarro, polvo, arena e incluso las cerdas del cepillo con el que has limpiado.

Esto se recoge con la ayuda de una pala desinfectada y un balde de plástico. Tras enjuagar, el agua se puede eliminar por el sistema de drenaje del mismo tanque; nunca por las tuberías de uso doméstico porque se contaminarían, ni el desagüe de lluvias, ni mucho menos lanzar hacia la vía pública.

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Limpiar un tanque de agua es velar por la salud

A la hora de adquirir un tanque, fíjate que sea fuerte y cómodo para limpiar. Los tanques más populares son los de polietileno, pues resultan más ligeros y de sencillo mantenimiento.

Verifica siempre que incluyan protección antibacteriana. Sin embargo, por encima del material con el que estén fabricados, lo imprescindible es que cuenten con una tapa hermética.

Realiza la instalación de tal manera que se pueda acceder a él para desinfectarlo, sin que esto implique un peligro. Lo más aconsejable es programar la limpieza con un par de días de anticipación; esto permite aprovechar el agua para lavar la ropa, limpiar los inodoros o regar el jardín. La idea es no desperdiciar este recurso.

Otro aspecto fundamental al momento de limpiar el tanque de agua es que todos los integrantes de la familia lo sepan. En este sentido, confirma que nadie consuma el agua mientras se lleva a cabo la desinfección; ingerirla sería peor que la contaminación previa.

Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) resalta la importancia de mantener los depósitos de agua tapados, en sitios en los que no haya posibilidad de recibir derrames de sustancias contaminantes, al igual que polvo, tierra, heces de animales o cualquier otro agente que genere enfermedades.

Asimismo, adicional a la limpieza constante, un buen complemento es instalar sistemas para filtrado y purificación. ¡Tu agua será aún más limpia y segura!

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