Cómo relajar la mandíbula y combatir el bruxismo

Debemos aprender a tomar conciencia de la mandíbula y así poder relajarla. A continuación, explicamos una serie de ejercicios para evitar esta situación y el bruxismo.
Cómo relajar la mandíbula y combatir el bruxismo

Escrito por Elena Martínez Blasco, 05 junio, 2016

Última actualización: 29 marzo, 2021

En muchas ocasiones, las personas pueden desconocer que sufren bruxismo y, normalmente lo descubren en una revisión dental rutinaria. Aprender a relajar la mandíbula es muy importante para evitar muchos de los efectos que provoca este hábito.

Puesto que el bruxismo provoca efectos en diferentes partes del sistema masticatorio, en la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza observando el desgaste de los dientes y la tensión de los músculos de la mandíbula, de ahí la importancia de saber relajar la mandíbula.

Un diagnóstico precoz del bruxismo, puede evitar entre otras complicaciones, el desgaste prematuro de la dentadura y sus nefastas consecuencias.

¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo

El bruxismo es un movimiento nocturno, incosciente, intenso y rítmico de los músculos de la masticación. Es muy frecuente en los niños, sin que a esas edades se considere patológico, sino una forma natural de desarrollo de la dentición que tiende a desaparecer al alcanzar la juventud.

Sin embargo en la edad adulta, el hábito bruxista puede ocasionar múltiples problemas dependiendo de la frecuencia y la intensidad.

En los dientes se produce un desgaste característico  A nivel de las encías, las debilita, de forma que a la larga, aparecerá inflamación y movilidad en los dientes. Pero el efecto más perjudicial se da en los músculos y en la articulación temporomandibular en forma de:

  • Dolores de cabeza.
  • Dolor de oídos.
  • Dolores de cuello.
  • Dolor al abrir la boca.
  • Ruidos al abrir la boca.
  • Incluso a la larga dificultad para masticar y hablar.

Para tratar el bruxismo de manera eficaz, debemos tener en cuenta la causa, el estrés tiene un papel muy importante. Las personas con este hábito, generalmente soportan altos niveles de estrés, y la intensidad del bruxismo es proporcional al nivel de estrés en cada momento.

Las alteraciones en los dientes, que provocan una mala oclusión, obliga al organismos a intentar desgastar lo que sea que impide una forma mejor de encajar los dientes. Existen férulas de descarga, pero estas solamente evitan el desgaste dental, ya que la persona sigue manteniendo la misma tensión.

Dolor de muelas

¿Podemos aprender a relajar la mandíbula?

Cuando queremos combatir una tensión, el primer paso consiste en darnos cuenta del momento en el que la hacemos. Por ello, debemos aprender a tomar conciencia de la mandíbula y así poder relajarla.

Para conseguirlo, debemos poner en práctica varias técnicas:

1. Relajar la mandíbula con algunos movimientos sencillos

  • Abriremos la boca todo lo que podamos y la cerraremos lentamente (15 veces).
  • Llevaremos la mandíbula de lado a lado (15 veces).
  • Adelantaremos la mandíbula inferior hacia delante y la volveremos hacia atrás (15 veces).
  • Realizaremos círculos con la mandíbula en ambas direcciones (10 veces hacia cada lado).
  • Haremos la figura del infinito u ocho, subiendo por cada lado y bajando por el centro (10 veces en cada dirección)

Se aconseja hacer  estos ejercicios dos veces al día. Preferiblemente, una antes de acostarnos.

2. Relajar la lengua

La lengua está relacionada con la mandíbula, por este motivo, relajar la lengua también nos va a ayudar a relajar la mandíbula, y para conseguirlo, haremos los siguientes ejercicios:

  • Sacaremos la lengua todo lo que podamos. Podemos ayudarnos con un pañuelo de tela limpio para estirarla con las manos un poco más, siempre con mucho cuidado, sin hacernos daño, y de manera gradual.
  • Con la boca cerrada, apretaremos con la lengua el interior de las mejillas y el paladar, de adelante hacia atrás.
  • Haremos estos ejercicios durante dos o tres minutos, al menos una vez al día.

3. Tomar conciencia de la mandíbula

El momento de acostarnos es fundamental para evitar el bruxismo nocturno. Por este motivo, recomendamos hacer una serie de estiramientos de mandíbula justo en ese momento.

Es importante que, mientras nos quedamos dormidos, nos concentremos en relajar la mandíbula ya que, casi de manera inconsciente, intentará apretarse de nuevo. Al principio será bastante complicado, pero de manera progresiva iremos notando los resultados.

4. Controlar el estrés

Mujer relajada meditando en su cama.

El tratamiento para relajar la mandíbula y evitar el bruxismo, lo realizaremos en base a unos  movimientos y ejercicios, pero también tomando medidas a nivel interno, para controlar el nivel de estrés.

Una persona aquejada de estrés es una fuente de nerviosismo, ansiedad e irritabilidad. Por ende, necesita ayuda psicológica y una buena estrategia de vida para aprender a gestionar el estrés y sus emociones en general. 

La aromaterapia, el mindfulness, el yoga, los masajes relajantes y otras medidas pueden complementar la terapia psicológica y con ello, ayudar a promover el bienestar.

¿Tienes problemas para relajar la mandíbula?

Si tienes problemas para relajar la mandíbula y te notas con tensión acumulada, lo mejor será que acudas a tu médico de cabecera y le comentes tus inquietudes. El profesional te ayudará a buscar la mejor solución.

Adicionalmente, recuerda adoptar y mantener buenos hábitos de vida.

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