¿Qué es el agotamiento autista y cómo se expresa?

El agotamiento autista deviene en consecuencias poco favorables para la persona con el trastorno, con cuadros de extremo cansancio y pérdida de habilidades. Te lo explicamos.
¿Qué es el agotamiento autista y cómo se expresa?
Maria Fatima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fatima Seppi Vinuales.

Última actualización: 15 febrero, 2022

Para un mundo que está diseñado dentro de una norma y un estereotipo único, quienes no caben dentro se encuentran expuestos a hacer un esfuerzo extra para no quedar tan por fuera. Esta situación de sobreadaptación lleva al estrés y de esto se trata el agotamiento autista.

El concepto se refiere a aquella fatiga en las personas que tienen algún tipo de autismo. Se trata de una respuesta ante una situación de estrés crónico y sostenido, que puede surgir a partir de su integración con otros.

¿Por qué en los autistas?

De acuerdo al tipo de autismo que presente la persona, algunas conviven de modo continuo en espacios compartidos con otros que no presentan el trastorno. Se comparte trabajo o ámbito escolar.

Ello implica estar sometidos a determinados estímulos que los afectan, como luces o sonidos. Así también, se encuentran haciendo un esfuerzo permanente por estar bien, por superar obstáculos y ser funcionales a dicho entorno.

El agotamiento autista es como el burnout, es decir, el síndrome de la cabeza quemada. En este caso, está provocado por todos los esfuerzos que hacen las personas con autismo para adaptarse a un contexto que no está diseñado para ellos.

Se intentan imitar conductas, entablar conversaciones al mismo ritmo, asistir a los mismos lugares, responder de la misma manera y hasta eliminar las estereotipias. De allí, toda la energía que se invierte en este enmascaramiento.

Autismo en un niño.
El esfuerzo de la persona autista por acoplarse a su entorno puede derivar en fatiga y estrés.

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¿Cómo se expresa el agotamiento autista?

Cada persona tiene su particularidad y el agotamiento se expresa de modo exclusivo, según cada quien. Sin embargo, en general se detectan algunos síntomas comunes, como los siguientes:

  • Sensación de sentirse exhausto.
  • Mayor sensibilidad a los estímulos.
  • Pérdida de interés y de disfrute.
  • Cambios en las emociones, que pueden desencadenar tristeza o ira.
  • Aislamiento y ensimismamiento.
  • Alteraciones en la conducta y regresión en los comportamientos.
  • Síntomas físicos como dolores de cabeza, mareos y problemas gástricos.
  • Consecuencias a nivel cognitivo. Pueden aparecer dificultades en la toma de decisiones y en la memoria. También hay enlentecimiento.

Resulta interesante destacar que el agotamiento autista no se presenta con todos estos síntomas de inmediato. Se desarrolla de manera gradual y progresiva. Por ello es importante advertirlos antes.

En ocasiones, hay situaciones sobre las que ya se puede prever que derivarán en una crisis. Por ejemplo, cuando hay mudanzas, cambios de colegio o de trabajo.



¿Cómo abordar el agotamiento autista?

Es importante trabajar con las personas con autismo y sus familias para poder brindar herramientas de prevención que les permitan detectar las circunstancias previas al agotamiento autista. Así habrá regulación y se intervendrá a tiempo.

Que ellos puedan identificar ciertas señales de su cuerpo puede ser de utilidad para favorecer el descanso. Esto debe soportarse con apoyo psicológico y una retirada a tiempo.

Es clave que los autistas puedan descansar, tomarse sus tiempos de ocio, bajar los ritmos de trabajo o de estudio, no intentar eliminar los actos repetitivos y ocuparse de sus intereses. Todas estas actividades permiten encontrar una válvula de escape. También se pueden enseñar técnicas de relajación y respiración que ayuden a mantener la calma.

Niña autista jugando.
Los niños con autismo tienen que tener sus momentos de relajación y de focalización en los intereses que les generan bienestar.

¿Cómo es la integración real en el autismo?

Cuando hablamos de integración, eso supone pensar en estrategias que permitan que el paso de las personas por determinados espacios sea agradable y cómodo. No se trata solo de aceptar o promover la inserción a un grupo.

En realidad, hablamos de acompañar a cada uno con sus necesidades y no obviar que no todos pueden desenvolverse del mismo modo. Aquí está uno de los mayores desafíos para prevenir el agotamiento autista y para brindar oportunidades y calidad de vida.

Como sociedad también es necesario trabajar el hecho de una mayor tolerancia e inclusión, entendiendo que muchas veces somos quienes llevan al límite a las personas con autismo. Esto los sitúa en un punto de sobreexigencia que ninguna persona podría sostener durante mucho tiempo.

Empaticemos con estas situaciones. Todos necesitamos una red de apoyo. Somos sujetos y receptores de cuidados y atenciones. Sin embargo, en determinados cuadros clínicos, dichos recaudos deben ser más intensivos.



  • Gourdy Allende, M. (2018). Estudio descriptivo del burnout en terapeutas que trabajan con niños con autismo: terapeutas que trabajen con niños con trastorno del espectro autista, CABA 2018 (Doctoral dissertation, Universidad del Salvador).
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