¿Cómo actuar ante una subida de tensión puntual?

Las subidas de tensión arterial puntuales pueden suponer un peligro para la salud de la persona. Por ello, es importante saber reconocer sus síntomas y actuar en consecuencia.
¿Cómo actuar ante una subida de tensión puntual?
Nelton Abdon Ramos Rojas

Escrito y verificado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas.

Última actualización: 12 diciembre, 2022

Cómo actuar ante una subida de tensión puntual es una pregunta que tendremos que aprender a responder en algún momento, ya sea por nosotros mismos o por algún familiar o persona cercana.

Es oportuno señalar que, cuando la subida de tensión se da de forma repentina, constituye una señal de que algo en el organismo no marcha como debería.

Es más, puede llegar a provocar distintos accidentes vasculares o incluso la muerte, si no se toman medidas. Sigue leyendo y te contamos cómo actuar si te sube la presión arterial.

¿Qué es la hipertensión?

La presión arterial es la medida de la fuerza ejercida en las paredes de las arterias por la sangre, mientras fluye de un órgano a otro. El nivel de los  valores normales para un adulto sano se encuentra alrededor de 120/80 mmHg.

Sin embargo, se puede dar el caso de que disminuya o aumente, dando lugar a una bajada o subida de tensión. En tal sentido, se considera presión arterial alta, también conocida como hipertensión, cuando muestra unos niveles de 140/90 mmHg o más.

A su vez, el descontrol de la presión arterial puede ser el resultado de una enfermedad o debido a los hábitos de vida, relacionados con la alimentación, el estrés u otros factores que afectan en el organismo, incluyendo la edad.

Ahora bien, la presión arterial alta o baja, respecto al nivel esperado, no es saludable. Y aunque una subida de tensión puntual no significa padecer una enfermedad, cuando esto se prolonga en el tiempo puede suponer un peligro para la persona afectada.


Continúa leyendo sobre el tema en Valores normales de la tensión arterial


Tipos de subidas de presión arterial

No todas las subidas de tensión son iguales. Existe una clasificación, de acuerdo con ciertos criterios; entre los tipos principales, en los estudios se señalan los siguientes:

  • Emergencia hipertensiva: afecta órganos vitales (corazón o cerebro), causando un daño irreversible y provocando la muerte en ocasiones; por ello, requiere atención médica urgente. Se aplica tratamiento endovenoso para bajar la tensión.
  • Urgencia hipertensiva: los síntomas son inespecíficos o es asintomática; no se afecta ningún órgano y el riesgo de muerte es menor; aunque es conveniente acudir al médico. Se administra medicación oral.
  • Falsa urgencia hipertensiva: se refiere a repentinas subidas de presión arterial, debido a situaciones puntuales, por ejemplo, estrés; tampoco se produce daño a órganos importantes.

¿Cuáles son las causas de la subida de tensión?

Debido a los peligros que conlleva la hipertensión arterial, es importante conocer las causas y los síntomas de la misma. Hay distintos factores que pueden provocar una subida de tensión puntual, entre los que se encuentran:

  • Ansiedad: es una de las causas más comunes. Es frecuente que cuando se produce un pico de estrés, la tensión arterial se dispare. Esto se debe a que ciertas hormonas, como el cortisol, son liberadas, lo que hace que se constriñan los vasos sanguíneos y aumente el ritmo cardíaco.
  • Dieta rica en sal: debido al consumo excesivo de sal, el mecanismo corporal encargado de los niveles de la presión arterial pierde eficacia.
  • Obesidad: con la obesidad, el tejido lipídico obstruye los vasos sanguíneos, por lo que la sangre que llega al corazón es insuficiente. En consecuencia, el corazón debe aumentar el ritmo cardíaco y la fuerza con que bombea la sangre, elevando así la tensión.
  • Embarazo: no es raro que durante el embarazo se experimente una subida repentina de la tensión arterial. Esta situación debe ser controlada para evitar complicaciones como la preeclampsia.
  • Dolor: el dolor severo producido como consecuencia de una lesión también puede causar una subida de tensión puntual.


¿Con qué síntomas cursa la subida de tensión?

Diferencias entre vértigo y mareo.

Para actuar rápidamente en casos de subida de tensión arterial puntuales, es necesario reconocer los síntomas de la misma. De esta manera, los signos que pueden avisar son los siguientes:

  • Mareos.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Falta de aliento.
  • Sangrado nasal.
  • Visión borrosa.
  • Sudoración excesiva.
  • Somnolencia excesiva.
  • Zumbido en los oídos.
  • Dificultad para respirar.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca.

¿Qué hacer ante una subida de tensión?

Frente a una subida de tensión puntual y repentina, es de vital importancia bajarla rápidamente. De esta manera, evitaremos que se produzca cualquier complicación que ponga la vida de la persona en peligro.

Esto se puede conseguir siguiendo estos pasos:

  • Medir la tensión para saber los niveles de la persona. En especial, si esta es hipertensa.
  • Colocar a la persona en una posición cómoda.
  • Si se esta en un lugar frío, se debe abrigar a la persona y, si es posible, trasladarla a un espacio más cálido. Esto se debe a que las bajas temperaturas aumentan la presión arterial.
  • Si por el contrario hace mucho calor, se debe tratar de resguardarse en un lugar fresco.
  • Tratar de rebajar el estrés, hacer que la persona se relaje, para lograr así que sus niveles de presión arterial  vuelvan a la normalidad.

Si después de seguir estos pasos la tensión no ha bajado, hay que acudir a un médico de inmediato. Posiblemente, aparte de medidas puntuales frente a este tipo de situaciones, será necesario iniciar un tratamiento para evitar que episodios así se repitan.

Hábitos de vida que ayudan a regular la tensión

Es importante aprender a gestionar mejor el estrés y, en la medida de lo posible, evitarlo. Los ejercicios de mindfulness y meditación son algunas de las mejores medidas para aprender a calmar la mente en distintas situaciones y, en general, disminuir los niveles de tensión emocional.

Evidentemente, será necesario realizar ciertos cambios en la alimentación. En este sentido, se debe evitar la ingesta de alimentos procesados y reducir el consumo de sal. Para dejar de salar las comidas en exceso, en su lugar, se puede sustituir por hierbas u otras especias.

Los cambios en los hábitos alimenticios serán determinantes, pero deben estar siempre inscritos dentro de un estilo de vida saludable, para que así unas acciones apoyen a otras y, en conjunto, puedan brindar bienestar a la persona. Hay que tener presente que, ninguna medida es capaz de suponer una “cura” por sí sola.

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