5 consejos para guardar las alfombras

¿Te gusta cambiar las alfombras en tu casa según la temporada? Es una gran estrategia para adecuar la vivienda para el verano. ¡Te enseñamos la mejor forma de guardar las alfombras y conservarlas en buen estado!
5 consejos para guardar las alfombras
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 22 junio, 2021.

Escrito por Maria Fernanda Ramirez Ramos, 22 junio, 2021

Última actualización: 22 junio, 2021

Las alfombras son elementos decorativos muy populares porque aportan elegancia, color y crean ambientes cálidos en diferentes espacios del hogar. Sin embargo, también es provechoso cambiarlas a lo largo del año, según la época y el clima. Al respecto, en este artículo te compartiremos 5 consejos para guardar las alfombras y conservarlas en óptimo estado.

Es probable que en los meses más fríos queramos tener una alfombra tupida que aporte calor. No obstante, durante el verano es mejor optar por una decoración que genere un ambiente más fresco. Con pequeños cambios es posible lograr esta transformación.

Además del tema térmico, cambiar las alfombras resulta provechoso para dar un giro al interiorismo y la decoración por temporadas. Asimismo, se pueden usar alfombras especiales para navidad, para pascua o Halloween, que después de las fechas especiales será necesario guardar hasta el próximo año.

¿Cómo guardar una alfombra correctamente?

Guardar las alfombras es un proceso sencillo. Sin embargo, existen varios factores que son necesarios tener en cuenta para que se conserven en un buen estado durante la temporada que estarán almacenadas.

Alfombra en el hogar.
Hay alfombras que son más aptas para verano y otras para invierno. Al cambiarlas, mejoramos la capacidad térmica del espacio.

1. Límpialas antes de guardarlas

Este es el paso más importante y en el que tendrás que poner más empeño antes de guardar tus alfombras. En especial, si se trata de guardarlas por periodos largos de tiempo.

La opción más sencilla es enviarla a una tintorería. No obstante, también es la más costosa. En consecuencia, una limpieza casera puede resultar una mejor alternativa.

El primer paso es sacudirla para aflojar el polvo. Luego hay que aspirarla muy bien. Es recomendable usar una aspiradora que tenga alta potencia y, si es posible, certificada para ácaros.

Si la alfombra lleva en uso mucho tiempo lo mejor será lavarla o hacer una limpieza a profundidad también. Es importante seguir las recomendaciones de fábrica que indican los protocolos para el lavado.

De esta forma, se protegerán los colores y las fibras. No obstante, se puede realizar una limpieza con una toalla húmeda, bicarbonato y un jabón para alfombras.

Luego de un enjabonado ligero se debe pasar la toalla húmeda sin jabón para retirar los excesos del material y no estropear la alfombra. Como paso final, se debe hacer un secado. Puede aprovecharse el sol o pasar toallas secas. Es muy importante que la alfombra esté totalmente seca cuando se guarde, pues la humedad es el ambiente perfecto para el crecimiento de moho y de patógenos.

2. Elige el lugar adecuado para guardarlas

Dependiendo el tamaño de tus alfombras, podrás encontrar diversos lugares en tu casa o apartamento para guardarlas. Ya sea un armario, un maletero encima del ropero, un ático, un sótano, un depósito o un cuarto. Sin importar el lugar, es importante que no sea un espacio húmedo, porque puede estropearlas causándoles hongos y mal olor.

Si es posible, que sea un espacio ventilado. Además, no debe tener elementos pesados que queden encima de la alfombra.

3. Dóblalas de forma correcta

Para guardar las alfombras, lo ideal es acomodarlas de tal forma que ocupen poco espacio y que se conserve su forma y material de manera correcta. Para ello, es preciso que dispongas de una tela más grande que el tamaño de la alfombra. La debes extender en el suelo y poner encima el tapete. Luego doblas los sobrantes de la tela hacia adentro.

Después de tener la alfombra protegida con la tela puedes empezar a enrollarla. Si la alfombra es muy grande, con seguridad necesitarás ayuda para mantener el rollo recto. Después de formar ese rollo puede resultar útil una cuerda.

4. Usa telas o forros protectores

Para proteger a las alfombras del polvo, la humedad y la suciedad es conveniente guardarlas en bolsas o forros protectores. Además, de esta formas es más sencillo transportarlas o cargarlas. Otra buena opción es usar telas, como sábanas viejas, para cubrirlas.

5. Crea las condiciones óptimas

Los textiles tienen muchos enemigos, como la humedad o las polillas. En consecuencia, es conveniente crear un ambiente favorable para que las alfombras se conserven en buen estado durante los meses que estarán guardadas.

Para este fin, es posible utilizar un repelente o naftalina para insectos y polillas, guardarlas con un gel o bolsa absorbente de humedad para ropa y ponerles bolsitas aromáticas que garanticen un buen olor.

Polilla de la ropa en una alfombra.
Las polillas pueden atacar las alfombras también. No te descuides y revisa que el sitio de guardado no las tenga.

Sé meticuloso en el proceso de limpieza

Ahora que conoces los pasos para guardar las alfombras, sabes que es fundamental limpiarlas. Un artículo de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos explica que diversos estudios científicos han demostrado que en las alfombras se acumulan ácaros, polvo y alérgenos de diferentes fuentes, como los provenientes de perros y gatos.

Al respecto, es fundamental ser meticulosos y hacer una limpieza profunda que impida que la alfombra se convierta en el ambiente perfecto para el desarrollo de patógenos. Asimismo, es conveniente darles una limpieza cuando se quieran volver a usar. Por el cuidado de tu salud, lo mejor es que nunca te saltes este paso.

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