Enfermedad de corea: ¿qué es y por qué ocurre?

La corea en sí no es una enfermedad, sino que hace referencia a unos movimientos involuntarios y bruscos, que no se pueden controlar. Te explicamos cuáles son las enfermedades asociadas a su aparición.
Enfermedad de corea: ¿qué es y por qué ocurre?
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Escrito por Carmen Martín

Última actualización: 02 mayo, 2023

La palabra ‘corea’ se utiliza para describir un síntoma neurológico que acompaña a ciertas enfermedades. Este término procede del griego choreia que se traduce como ‘danza’. Se define como un movimiento brusco, involuntario y de corta duración en alguna parte del cuerpo.

Suele afectar las manos o la cara; por ejemplo, cuando una persona mueve la mano inconscientemente, como si fuera a golpear algo. Al no poder tener el control, afecta la calidad de vida de quienes lo padecen.

En sí, es una condición asociada a enfermedades como la fiebre reumática o la enfermedad de Huntington, aunque no son sus únicas causas. En este artículo te explicamos todo lo que debes saber sobre la corea y por qué se produce.

¿Qué es la corea?

La corea es el término médico utilizado para hacer referencia a movimientos rápidos, involuntarios y bruscos que se suelen producir en la porción distal de las extremidades o en la cara. No obstante, también se puede afectar el tronco.

Tal y como lo explica una publicación en National Institute of Neurological Disorders and Stroke, los movimientos en esta condición son impredecibles. Cambian de una zona del cuerpo a otra, sin seguir ninguna secuencia.

Lo habitual es que aparezca como consecuencia de lesiones en ciertas zonas cerebrales, como el núcleo caudado o el putamen. No es una enfermedad, sino una manifestación clínica o síntoma de otros trastornos de salud. Por eso, en en sí misma no se considera un peligro para la vida.

De cualquier modo, como se suele producir en el contexto de otras patologías, estas sí pueden constituir un riesgo. Así las cosas, en función de su causa, la corea puede ser temporal o no. A veces, se mantiene y empeora de forma progresiva.

Por ejemplo, es lo que sucede en la enfermedad de Huntington. También se puede acompañar de otros dos movimientos característicos.

  • En primer lugar, es posible que se relacione con el ‘balismo’. Este término hace referencia a movimientos más intensos, como el lanzamiento de un brazo de forma brusca y concisa.
  • También puede relacionarse con la ‘atetosis. En este caso, lo que aparecen son movimientos lentos, también incontrolables. Estos se asemejan al hecho de retorcer las manos o las extremidades de forma mantenida.


Síntomas de la corea

La corea suele producir movimientos involuntarios de las extremidades. También es usual que aparezcan espasmos en las mismas. Como no hay ningún patrón y es impredecible, estos se van produciendo en lugares diferentes del cuerpo.

Según explica una publicación de la Clínica Universidad Navarra, al comienzo de los síntomas las personas solo experimentan tics nerviosos o una agitación excesiva. Sin embargo, a medida que avanza el cuadro, los movimientos se van haciendo más intensos y marcados.

Por eso, aparecen tirones de la cabeza, de las extremidades o del cuello. Estos movimientos pueden interferir con la vida cotidiana de la persona. Esto se debe a que tienden a provocar dificultades para hablar, para relacionarse, para caminar o comer.

Por otra parte, el estado anímico también se va deteriorando. La corea suele producir cambios de humor bruscos. Es frecuente que una persona con esta afección esté apática, irritable, deprimida o agresiva. Las funciones cognitivas se alteran de forma progresiva. De ahí que la memoria o el pensamiento puedan estar afectados.

Enfermedades relacionadas

La corea puede aparecer en el contexto de numerosas patologías. Se suelen clasificar en función de si son adquiridas o hereditarias. Dentro de las hereditarias, la principal causa es la enfermedad de Huntington.

Esta representa un trastorno genético que se hereda de forma autosómica dominante. Es decir, solo se necesita una copia del gen defectuoso para que aparezca la enfermedad. En esta, la corea suele acompañarse de trastornos de la personalidad y problemas con el habla.

Los síntomas empeoran de forma progresiva y, de media, los pacientes tienen una esperanza de vida de entre 10 y 30 años cuando aparecen las manifestaciones. Por desgracia, no existe cura para la enfermedad de Huntington.

La corea también puede aparecer como complicación de la fiebre reumática. Esta, a su vez, es una complicación derivada de una infección de una bacteria (estreptococos del grupo A). Es frecuente en niños que han padecido faringitis estreptocócica.

Hay otras infecciones que pueden asociarse, como la sífilis, la enfermedad de Lyme o la toxoplasmosis. Las enfermedades autoinmunitarias, como el lupus eritematoso sistémico, también la pueden causar. Lo mismo sucede con la esclerosis múltiple o la sarcoidosis.

Por último, hay que destacar los trastornos endocrinos. Los que más casos de corea asocian son las hipoglucemia, la hiperglucemia, los problemas de tiroides y la hipocalcemia.



Causas y factores de riesgo de corea

La corea suele ser un síntoma de otro trastorno. Según explica un artículo de Cleveland Clinic, se estima que solo en Estados Unidos hay unas 30 000 personas que sufren enfermedad de Huntington. Por otra parte, se producen aproximadamente 4000 casos de corea de Sydenham al año.

Su incidencia en sí es desconocida. No obstante, las lesiones vasculares cerebrales constituyen una de sus causas más importantes. Eso explica por qué aproximadamente unos 56 pacientes de cada 1500 que han sufrido un ictus la acaban desarrollando.

Para poder distinguir la causa de este trastorno, es conveniente fijarse en si se presenta de forma aguda o progresiva. Los casos de comienzo agudo suelen originarse por un tóxico o un medicamento. Por ejemplo, la levodopa para tratar el Parkinson o los neurolépticos.

Entre tanto, como ya hemos comentado, sus formas progresivas más típicas son por la enfermedad de Huntington y la fiebre reumática.

Factores de riesgo

Hay ciertos factores que aumentan el riesgo de sufrir corea. Es una afección que puede aparecer a cualquier edad. Sin embargo, es más típica en pacientes de edad avanzada y en niños.

En los ancianos puede aparecer sin ninguna causa aparente. Por su parte, los niños son más proclives a tener fiebre reumática, por lo que son los que suelen padecer corea de Sydenham.

A medida que se envejece, también existe más riesgo de sufrir eventos cardiovasculares. Los accidentes cerebrovasculares están relacionados con la corea. Ocurre lo mismo con los tumores situados cerca de los ganglios basales del cerebro.

Uno de los mayores factores de riesgo son los antecedentes familiares. En concreto, tener un familiar que sufra enfermedad de Huntington. El embarazo es otra situación de riesgo, aunque es mucho menos frecuente y suele ser autolimitada.

Estar bajo ciertos tratamientos médicos puede aumentar la probabilidad de padecer este trastorno. Antes señalamos que se asocia a la levodopa y a los neurolépticos. Otros fármacos pueden ser los anticonvulsivos, los antihistamínicos o ciertos antidepresivos.

¿Cómo se puede diagnosticar?

El diagnóstico de la corea puede resultar complejo, en especial encontrar cuál es la causa subyacente del cuadro. La sospecha se suele realizar mediante la clínica, al observar tics nerviosos incontrolables e inexplicables.

Es fundamental que el médico conozca la historia clínica del paciente, sus antecedentes, si ha padecido alguna infección, si hay otros síntomas, etcétera. Además, se suelen realizar ciertas pruebas complementarias para orientar el diagnóstico.

  • En primer lugar, se recomienda un análisis de sangre completo. Mediante esta prueba es posible detectar infecciones y alteraciones hormonales o metabólicas. También se utiliza para buscar anticuerpos en el caso de que se sospeche de enfermedades autoinmunitarias.
  • Las pruebas de imagen también pueden ser de ayuda. Se emplean la resonancia magnética y la tomografía computarizada cuando se sospecha de que hay alguna lesión a nivel cerebral. Por ejemplo, un accidente cerebrovascular.
  • Por último, se pueden realizar análisis genéticos para determinar si tiene su origen en la enfermedad de Huntington.

Tratamientos disponibles para la corea

La corea se trata en función de cuál sea la causa que la provoca. Según explica un artículo de Salud Canales Mapfre, la enfermedad de Huntington no tiene tratamiento. Solo existen medidas que pueden ayudar a aliviar algunos de los síntomas, pero no hay cura.

Por ejemplo, se emplean los antagonistas de la dopamina para intentar reducir los movimientos. Si aparecen alteraciones psiquiátricas, se puede recomendar el uso de neurolépticos, antidepresivos o ansiolíticos.

En general, la mayoría de casos de corea se tratan con estos fármacos. Las benzodiazepinas suelen ser los ansiolíticos más usados. También se utilizan la tetrabenazina y la reserpina, que ayudan a reducir las catecolaminas.

Si la causa es un trastorno metabólico, es fundamental corregirlo. La corea de Sydenham suele ser autolimitada. Los movimientos también se tratan con antagonistas de la dopamina. Para el cuadro en sí, se recetan antibióticos como la penicilina, que pueden eliminar la infección.

Lo que debes recordar

La corea en sí no es una enfermedad, sino que puede aparecer en el contexto de muchos trastornos. Mucha gente tiende a usar este término como sinónimo de la enfermedad de Huntington. Sin embargo, como hemos visto, puede ser síntoma de infecciones, trastornos metabólicos, enfermedades autoinmunitarias, etcétera.

Este síntoma puede llegar a interferir de forma grave con la vida de quien lo sufre. Por eso, es fundamental tratar de encontrar la causa de forma rápida y establecer el mejor tratamiento en cada caso.


Todas las fuentes citadas fueron revisadas a profundidad por nuestro equipo, para asegurar su calidad, confiabilidad, vigencia y validez. La bibliografía de este artículo fue considerada confiable y de precisión académica o científica.



Los contenidos de esta publicación se redactan solo con fines informativos. En ningún momento pueden servir para facilitar o sustituir diagnósticos, tratamientos o recomendaciones de un profesional. Consulta con tu especialista de confianza ante cualquier duda y busca su aprobación antes de iniciar cualquier procedimiento.