Realmente es posible morir de un corazón roto

Fernando Clementin·
18 Junio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
15 Mayo, 2019
El sufrimiento emocional causado por situaciones traumáticas y muy intensas puede ser muy nocivo para nuestra salud. Te contamos qué es lo que ocurre en el cuerpo durante este proceso en el próximo artículo.

¿A quién no le ha tocado pasar por el horrible momento de perder a un ser querido? Si sabes de qué se trata, seguro que también eres consciente de lo mucho que duele. Pero, ¿sabías que de verdad se puede morir de un corazón roto?

Cuando se escucha esta afirmación por primera vez, la expresión suele ser de escepticismo. No obstante, la siempre innovadora ciencia parece haber descubierto que esto es efectivamente posible.

A lo que ya conocíamos del famoso síndrome del corazón roto, ahora se han agregado nuevos datos que ratifican, aún más, los efectos devastadores de las pérdidas, sean físicas (por la muerte) o emocionales (a causa de una ruptura, por ejemplo).

Profundicemos.

¿Es cierto que podemos morir de un corazón roto?

Lejos de ser una metáfora, el síndrome del corazón roto existe y tiene consecuencias totalmente visibles en el corazón. En resumidas cuentas, el estrés causado por la situación traumática estimula la producción de toxinas que hacen que el ritmo del corazón se acelere y se produzca una pequeña deformación en su lado izquierdo. Sí, una herida real.

Así lo afirma este estudio realizado por un equipo de la Universidad Rice de Texas (Estados Unidos), que habla de la relación que existe entre viudedad y la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Es posible morir de un corazón roto.

Según lo que expone el documento, el riesgo de perecer aumenta considerablemente en los seis meses posteriores al fallecimiento del compañero de vida. Este porcentaje, de hecho, ascendería al 41%

Lee: Las 5 estaciones de una etapa de duelo y cómo superarlas

La investigación

Ahora bien, ¿cómo se llegó a tales conclusiones? Los investigadores examinaron a 65 voluntarios de entre 51 y 80 años de edad. De ellos, 32 habían perdido su compañero o compañera recientemente, mientras que los restantes 33, no.

Los factores que se tuvieron en cuenta para el análisis fueron la edad, el sexo, los logros académicos y el índice de masa muscular.

La conclusión fue que el grupo de los 32 que había enviudado hace poco mostró mayor cantidad de rasgos que pueden desencadenar enfermedades cardíacas, como niveles elevados de citosinas y otras sustancias relacionadas.

Estas, junto con la también detectada baja considerable en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, incrementan las posibilidades de padecer infartos y otras afecciones cardíacas.

Enviudar también puede causar depresión

Un síntoma lógico de alguien que acaba de perder a un ser querido es la tristeza, angustia e incluso una mayor probabilidad de sufrir depresión.

El estudio que aquí comentamos también confirmó este dato: las probabilidades de entrar en un cuadro depresivo se incrementan un 20 % en quienes enviudaron recientemente.

Finalmente, cabe destacar que, como siempre se dice, no todos los organismos son iguales y, por supuesto, mucho menos lo son las mentes humanas.

La etapa del duelo suele ser una de las más difíciles de la vida.

Es por eso que no se puede aseverar que todas estas condiciones se aplicarán del mismo modo a todos los individuos. De hecho, habrá quienes reaccionen de mejor modo y también quienes puedan verse incluso más afectados.

Nadie se ajusta a un único patrón, y eso es algo que hay que tener en cuenta.

Te puede interesar: ¿Qué decirle a una persona que está pasando por un duelo?

¿Cómo afrontar un duelo por la pareja?

Para aplacar un poco los males de estos duros momentos, muchas personas recurren a sus pasiones como método de distracción. Así, canalizan sus energías en el arte, la escritura, los deportes o cualquier otra actividad que les llene el alma.

Lo más recomendable si el sentimiento empeora, no obstante, es acudir a un psicólogo. A través de la terapia será mucho más fácil sanar y poder continuar con la vida, más adelante, de una forma correcta.

Igualmente, también es saludable desahogarse con los amigos y familiares y expresar cómo uno se está sintiendo. De esta forma, los seres queridos podrán ayudar y poner de su parte en la recuperación del doliente.

Lo que no te mata te hace más fuerte

En definitiva, tener el corazón roto es más que una forma de hablar. Realmente se puede morir de ello; una vez más, la salud emocional se posiciona como un aspecto fundamental que debemos cuidar en nuestras vidas.

Por ello, es importante que, ante un proceso de duelo, se cuente con apoyo psicológico y no se escondan los sentimientos de tristeza o ira. Puede ser difícil, pero es imprescindible para la recuperación posterior.

Es posible superar la pérdida, pero hay que poner de nuestra parte.