Guía para usar tablas de modificación de conducta con niños

Las tablas de modificación de conducta son una herramienta sencilla y efectiva para lograr que tu hijo adquiera ciertos hábitos o buenos comportamientos. Te contamos cómo utilizarlas en el hogar.
Guía para usar tablas de modificación de conducta con niños
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 25 julio, 2022

La psicología conductista nos ofrece multitud de técnicas que podemos aplicar en el día a día de la crianza. Estas pueden ayudarnos a enseñar ciertas habilidades a los niños, a establecer hábitos o a corregir comportamientos inadecuados. Una de las más conocidas son las tablas de modificación de conducta, unas herramientas sencillas que se basan en el refuerzo positivo y ofrecen buenos resultados.

Muchos padres están cansados de tener que ir constantemente detrás de sus hijos para que cumplan con sus obligaciones. De tener que amenazar, gritar y generar peleas para que el menor se bañe, haga sus deberes o recoja sus juguetes.

Esto no solo es poco productivo, sino que resulta desagradable para todos los involucrados. Por ello, utilizar este tipo de tablas puede ser una buena alternativa.



¿Qué son las tablas de modificación de conducta?

Las tablas de modificación de conducta están basadas en la técnica conductista denominada “economía de fichas“. Según la misma, si a un comportamiento le sigue un reforzador, este tenderá a repetirse y aumentar su frecuencia.

Así, si queremos instaurar un hábito o modificar una conducta en el niño, hemos de proporcionar un refuerzo cada vez que se produzca la conducta deseada.

Esto es algo que ya hacemos de forma natural sin darnos cuenta. Por ejemplo, cuando elogiamos o alabamos a nuestros niños ante un logro o una buena actitud. Sin embargo, con las tablas de modificación de conducta lo hacemos de un modo más estructurado, visual y atractivo.

En estas tablas se plasman los comportamientos apropiados que queremos potenciar y se recogen las veces que el niño ha cumplido con ellos. Se puede colocar una pegatina o anotar una serie de puntos cada vez. Además, transcurrida una semana, estas pegatinas o puntos acumulados pueden canjearse por premios o privilegios.

De este modo, utilizamos un enfoque positivo en la educación, centrándonos en reforzar lo que sí deseamos y no en castigar o regañar por las malas conductas. Para los pequeños, recibir reconocimiento por parte de sus padres y verlo plasmado en un gráfico, supone un gran incentivo. Además, por supuesto, de los premios que pueden obtener.

Madre castiga a su hijo.
El castigo no obtiene buenos resultados de comportamiento, por lo que el refuerzo positivo es una alternativa válida para la crianza.


Ejemplo de tablas de modificación de conducta

Las tablas de modificación de conducta pueden emplearse con muy diversos fines. Por ejemplo, pueden ayudarnos a motivar al niño a realizar una tarea a la que se resiste (hacer su cama cada día) o servirnos para modificar una conducta inapropiada (pelearse con su hermano).

En la tabla podemos incluir varios objetivos, pero es preferible no excedernos más allá de 3 al mismo tiempo. En especial con los niños más pequeños. Así, este puede ser un ejemplo a utilizar en el hogar.

Tabla de tareas de niños.

Cada día de la semana, y por cada tarea cumplida, colocaremos en la tabla una pegatina en el espacio correspondiente. De este modo, el niño podrá obtener un máximo de 3 pegatinas por día.

Cabe señalar que, en esta modalidad de aplicación, el no cumplimiento de las tareas no conllevará un castigo ni quitar de puntos ganados antes. El objetivo es premiar los logros y es decisión del niño cumplir la meta y obtener el premio o no hacerlo.

Qué debes tener en cuenta al utilizar tablas de modificación de conducta

Ahora bien, para que esta técnica resulte efectiva, es importante tener en cuenta una serie de claves:

  • Los comportamientos deseables deben estar muy bien especificados, ser claros y estar enunciados en positivo. Hemos de huir de ambigüedades, como “portarse bien”, y centrarnos en metas concretas, como “cepillarse los dientes después de cenar”. Estas tablas han de utilizarse con aquellas conductas que suponen un problema o cuestan más trabajo, por lo que es importante seleccionar bien los objetivos.
  • Un siguiente paso es escoger los reforzadores. Con los más pequeños, unas pegatinas de estrellas doradas o unas caritas sonrientes pueden ser muy efectivas. En niños mayores es más interesante ofrecer una serie de puntos por cada tarea completada.
  • Han de establecerse conjuntamente los premios por los que podrán canjearse esos puntos o pegatinas y de qué forma se hará. Por ejemplo, si el pequeño logra una pegatina cada día, al final de la semana podrá escoger una cena especial, obtendrá una excursión al cine o podrá comprarse un nuevo cuento. Es decisión de cada familia seleccionar los premios y la cantidad de puntos necesarios para conseguirlos, pero lo más conveniente es que al inicio sean fáciles de conseguir y, una vez instaurado el hábito, se vayan requiriendo más puntos para cada premio.
  • Es importante ofrecer el reforzador lo más cerca posible del cumplimiento de la meta. Así, en cuanto el niño finalice la tarea, deberéis ir a la tabla y colocar la pegatina. Si demoramos mucho, el refuerzo pierde potencia.
Tabla de conducta con estrellas.
Para los niños más pequeños podemos emplear estrellas de colores o dibujos llamativos que representen el puntaje.

Un ejercicio que se realiza en familia

Uno de los puntos fuertes de las tablas de modificación de conductas es que resultan atractivas y divertidas para los niños. Así, no las ven como una imposición, sino como un juego. Esto les motiva a modificar su comportamiento de forma más agradable y positiva.

Ahora bien, es importante involucrar al menor en todo el proceso: desde diseñar la tabla hasta elegir los reforzadores y premios, tanto como rellenar la tabla cada día. Resulta crucial que la estrategia sea sencilla y visual (para ello, pueden añadirse dibujos en cada objetivo); que sea fácil de comprender y que el niño entienda cómo funciona, qué se espera de él y qué puede conseguir.

Si se les hace partícipes de todo el proceso, si se les toma en cuenta a la hora de diseñar y aplicar el ejercicio, es posible obtener grandes resultados en pocas semanas. Y lo más importante, se evitarán los conflictos derivados de regañar, castigar o amenazar.

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