Malos olores en la lavadora: 4 zonas ocultas que casi nadie limpia

Los malos olores en la lavadora no aparecen por casualidad. Suelen deberse a humedad retenida, residuos de detergente y pequeñas acumulaciones de suciedad que se quedan atrapadas en zonas que no solemos revisar. Con el tiempo, estas áreas se convierten en un ambiente perfecto para bacterias y moho.
La buena noticia es que eliminarlos no requiere productos ni técnicas avanzadas; con identificar las partes clave y limpiarlas con regularidad es suficiente. A continuación, te contamos cómo hacerlo paso a paso para que tu lavadora vuelva a oler a limpio.
1. Limpia la goma o junta de la puerta
La goma es la zona que más humedad retiene y donde suelen acumularse pelusas, restos de detergente y hasta pequeños objetos olvidados.
Paso a paso sencillo:
- Retira a mano cualquier residuo visible (pelusas, cabellos, restos sólidos).
- Prepara una mezcla suave de agua tibia con jabón neutro.
- Con un paño o cepillo pequeño, limpia toda la superficie, incluyendo los pliegues internos.
- Aclara con un paño húmedo y seca muy bien para evitar que vuelva la humedad.
- Deja la puerta entreabierta después de cada lavado para que ventile.
Evita mezclar productos como lejía y vinagre, ya que juntos generan gases irritantes. Si usas vinagre, hazlo solo y en pequeñas cantidades.
2. Revisa y limpia el filtro de la bomba
El filtro es uno de los puntos más olvidados y, a la vez, uno de los que más mal olor genera cuando se obstruye.
Paso a paso sencillo:
- Coloca una toalla en el suelo y un recipiente bajo la tapa del filtro.
- Abre con cuidado y deja salir el agua acumulada.
- Retira monedas, botones, pelusas y cualquier residuo atrapado.
- Lava el filtro bajo el grifo con un cepillo pequeño y jabón suave.
- Vuelve a colocarlo bien ajustado.
Si notas que el filtro se ensucia muy rápido, revisa los bolsillos antes de cada lavado.
3. Lava el cajetín del detergente y su cavidad
El cajetín es un imán para restos de detergente, suavizante y humedad. Cuando no se limpia, forma una película pegajosa que huele mal y afecta el rendimiento del lavado.
Paso a paso sencillo:
- Extrae el cajetín por completo (casi todos los modelos permiten retirarlo).
- Lava cada compartimento con agua caliente y jabón, usando un cepillo para las esquinas.
- Revisa la cavidad interna. Suele acumular moho negro. Límpiala con un paño húmedo y jabón.
- Seca bien antes de volver a colocarlo.
- Si usas vinagre como suavizante, hazlo con moderación para evitar daños en gomas y piezas metálicas.
4. Comprueba el tubo de desagüe y la instalación
Cuando el mal olor persiste incluso después de limpiar las partes internas, el problema puede estar en el desagüe o en la instalación.
Paso a paso sencillo:
- Revisa que el tubo no esté doblado ni aplastado.
- Asegúrate de que la manguera esté colocada a la altura recomendada por el fabricante.
- Si percibes olor a desagüe, limpia la entrada del tubo con agua caliente y jabón.
- Realiza un ciclo de mantenimiento en caliente (60-90 °C) con la lavadora vacía para arrastrar residuos internos.
Nunca mezcles productos de limpieza dentro del tambor. Si usas lejía, no combines vinagre ni otros limpiadores ácidos.
Mini calendario de mantenimiento para que el olor no vuelva
Mantener la lavadora fresca requiere constancia. Este calendario rápido te ayudará a evitar que los malos olores regresen:
Después de cada lavado:
- Deja la puerta y el cajetín abiertos para ventilar.
- Revisa la goma y seca si está muy húmeda.
Una vez por semana:
- Limpia la goma con un paño húmedo.
- Retira restos visibles del cajetín.
Una vez al mes:
- Lava el cajetín y su cavidad a fondo.
- Limpia el filtro de la bomba.
- Haz un ciclo de mantenimiento en caliente.
Cada 3-6 meses:
- Revisa el tubo de desagüe y la instalación.
- Comprueba que no haya obstrucciones ni malos olores provenientes del desagüe.
Con estos pasos y un mantenimiento sencillo, tu lavadora no solo dejará de oler mal, sino que también funcionará mejor y durará más tiempo.
Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.







