Necrosis pulpar: ¿en qué consiste?

La necrosis pulpar es la muerte del tejido interno de las piezas dentarias. Entérate cómo se manifiesta, cuáles son sus causas y los tratamientos disponibles.
Necrosis pulpar: ¿en qué consiste?
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa el 17 agosto, 2021.

Última actualización: 17 agosto, 2021

La necrosis pulpar es una afección que sufren las piezas dentales. Se trata de la muerte de la pulpa, también conocida como nervio del diente, que se encuentra en el interior de cada elemento dentario.

El tejido pulpar se halla en la zona más profunda, ocupando la extensión de las raíces y parte de la corona. Es un complejo de células, vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas que mantiene a las piezas vitales y sanas.

La necrosis pulpar puede ser total o parcial, dependiendo de la cantidad de tejido afectado. Su avance será lento o sucederá de manera brusca. Pero una vez que comenzó el proceso es irreversible, por lo que es necesario realizar un tratamiento oportuno para evitar complicaciones.

En este artículo te contamos a qué se debe esta patología de los dientes y cómo se puede solucionar. Sigue leyendo y entérate más.

Tipos de necrosis pulpar

Como ya adelantamos, la necrosis pulpar puede ser total, cuando se muere la totalidad de la pulpa, o parcial si solo está afectada una parte del tejido. Se pueden diferenciar dos tipos principales de necrosis pulpar y a continuación los detallamos.

Necrosis pulpar por coagulación

Es un tipo de necrosis pulpar aséptica, es decir, no intervienen microrganismos en su origen. Se produce porque disminuye o se bloquea por completo la circulación sanguínea del diente.

Al generarse isquemia y quedar sin vascularización, el nervio muere. En general, no produce dolor.

Necrosis pulpar séptica o por gangrena

En este caso, la necrosis pulpar se ocasiona como consecuencia de la presencia de bacterias que colonizan el tejido. Los microorganismos generan una respuesta inflamatoria que se traduce en exudados que no se pueden eliminar, debido al encierro de la pulpa entre paredes rígidas.

La presión tisular aumenta, los vasos sanguíneos colapsan, abundan las toxinas bacterianas y el nervio muere. Este tipo de necrosis pulpar provoca dolor intenso y agudo.

Causas de la necrosis pulpar

Las principales causas que dan origen a la necrosis pulpar son las siguientes:

  • Caries no tratadas: el avance de las caries y la destrucción de los tejidos dentarios llegan a la profundidad del diente, afectando la pulpa.
  • Traumatismos dentarios: un golpe fuerte sobre un elemento dentario puede provocar un daño irreversible en la pulpa. Los vasos sanguíneos que irrigan la pieza se rompen, ocasionando la muerte del nervio.
  • Grandes empastes: los arreglos muy extensos, que llegan a las cercanías de la pulpa, al cabo de un tiempo pueden ocasionar la inflamación y posterior necrosis del tejido.
  • Enfermedad periodontal: por proximidad, la infección del periodonto puede ocasionar la infección y la muerte de la pulpa de los dientes.
Caries dental que lleva a necrosis pulpar.
Si las caries son extensas y no se tratan, evolucionan a complicaciones como la necrosis pulpar.

Síntomas de la necrosis pulpar

La necrosis pulpar como tal no presenta ningún síntoma ni incomodidad en el paciente. Pues supone la muerte del tejido responsable de darle sensibilidad a las piezas dentarias.

Pero las etapas que la preceden o las condiciones que la circundan sí son capaces de generar molestias. Muchas veces, la sintomatología comienza antes de que la pulpa muera; otras veces no hay manifestaciones o aparecen un tiempo después de ocurrido el problema.

La mayoría de los síntomas se manifiestan antes de la necrosis pulpar. El proceso inflamatorio de la pulpa que precede a la muerte del nervio es el que más sintomatología genera.

Al principio, el paciente tiene sensibilidad dentaria ante estímulos fríos, dulces y calientes. El contacto con alimentos y bebidas con estas características suele ser muy doloroso. A medida que la inflamación avanza, el dolor puede hacerse permanente, espontáneo y muy intenso.

Una vez que sucede la muerte del nervio, las molestias disminuyen. Pero esto no quiere decir que el daño ha desaparecido. Al contrario, la falta de sensibilidad es un indicativo de que la pulpa se está necrosando.

A pesar de que haya ausencia de dolor, si no se recibe tratamiento la necrosis pulpar sigue presente y podrá afectar a los tejidos circundantes al diente. Es así que, con el tiempo, pueden aparecer molestias al morder o al ejercer presión sobre la pieza dentaria enferma.

La sensación de tener el diente más salido que el resto o la aparición de granitos de pus en las encías son manifestaciones del compromiso de las zonas circundantes. En esos casos es necesario buscar atención inmediata para evitar complicaciones más serias.

El cambio de color de la corona del diente es otro síntoma común de la necrosis pulpar. La pieza dentaria adquiere un color amarillento, gris, marrón e incluso negro, que resalta entre los demás elementos dentarios vitales.

Como mencionamos, a veces la necrosis pulpar cursa sin que el paciente note ninguna sintomatología y el diagnóstico lo realiza el dentista en el consultorio. Las visitas y los controles periódicos son fundamentales para detectar cualquier problema de manera temprana.

Complicaciones de la necrosis pulpar

Si la necrosis pulpar no es tratada de manera oportuna puede dar lugar a algunas de las siguientes complicaciones:

  • Infección de la pulpa necrótica. En los casos más graves, la infección puede diseminarse a otras partes del cuerpo o provocar una sepsis.
  • Abscesos: cuando hay infección de la pulpa, el pus se acumula dentro de los dientes y se expande a los tejidos que rodean la pieza dentaria, afectando con mayor frecuencia la zona periapical del diente. También puede extenderse a los tejidos blandos de la boca y la cara.
  • Sinusitis: infección de los senos paranasales próximos a las raíces de las muelas.
  • Fístulas: drenaje del pus que se encuentra en el interior del hueso hacia afuera. Se ven como granitos sobre la encía o la piel.
  • Periodontitis, pérdida de hueso y movilidad dentaria.


Cómo se diagnostica la necrosis pulpar

El diagnóstico de necrosis pulpar lo realiza el odontólogo. A través de los relatos del paciente y de pruebas específicas podrá determinar si el nervio del diente está muerto.

Los dientes que duelen en todo momento o que molestan al ingerir alimentos y bebidas frías y calientes, hacen suponer que la pulpa está sufriendo un proceso inflamatorio, pero aún está vital. El dolor al morder o la sensación de diente más salido que el resto indicarían que la pulpa ya no está vital y se estaría desarrollando un absceso en los tejidos periapicales.

Las pruebas de vitalidad pulpar son un método diagnóstico muy útil para saber si el nervio está vivo o no. Consisten en someter al diente a estímulos externos, como frío, calor o pruebas eléctricas, y observar si hay respuesta dolorosa. En caso de que haya necrosis pulpar, el paciente no sentirá dolor con ninguno de los irritantes.

Otra prueba que realizan los dentistas para investigar el estado de la pulpa dental son las percusiones. Se trata de dar pequeños golpecitos al diente, en sentido vertical y horizontal.

En la necrosis pulpar ambas percusiones son negativas. En el caso de que esté afectado el periodonto que circunda el diente, la percusión vertical será positiva.

Con respecto a las radiografías, si la afección es muy reciente, las imágenes tendrán un aspecto normal. Pero si en cambio se trata de procesos con cierto tiempo de evolución, en los que hay destrucción ósea, sí se pueden detectar con este método.

El examen de la boca es otro factor que los odontólogos consideran a la hora de valorar el estado de los dientes. El cambio de coloración de la corona, el antecedente de un traumatismo, grandes cavidades de caries, empastes muy extensos o bocas de fístula en las encías ayudan a arribar al diagnóstico.

¿Cómo se puede tratar la necrosis pulpar?

Como ya mencionamos, cuando la pulpa se muere el tratamiento es fundamental. Pues, a pesar de que muchas veces el paciente no presenta síntomas, el problema sigue presente y se puede complicar. A continuación mencionamos las alternativas para tratar esta afección.

Endodoncia

La endodoncia es el tratamiento más conservador para solucionar la necrosis pulpar. Consiste en limpiar la zona que ocupaba la pulpa dental muerta y luego rellenar este espacio con un material biocompatible.

Con instrumental especial y lavajes con sustancias antisépticas, el odontólogo retira todo el tejido pulpar necrosado y deja una cavidad limpia. Este espacio se rellena con materiales especiales que sellan la zona, evitando la proliferación de microorganismos.

Los materiales a utilizar dependerán de si la pieza dentaria ha completado la formación de la raíz o no. Pues muchas veces, cuando la muerte pulpar ocurre en pacientes jóvenes, se utilizan técnicas y materiales especiales para culminar el cierre del ápice del diente.

Luego se hará una reconstrucción del elemento dentario para recuperar la anatomía y las funciones. Según la cantidad de tejido perdido, bastará con un empaste o serán necesarias incrustaciones o coronas.

Endodoncia para la necrosis pulpar.
La endodoncia se impone como tratamiento para la necrosis pulpar, aún cuando no haya dolor ni molestias en el paciente.

Extracción

La extracción dentaria es el tratamiento de elección para aquellos casos en los que no sea posible conservar la pieza dentaria. Aplica cuando la necrosis pulpar es muy grave, hay mucho compromiso de los tejidos que rodean al diente o la reconstrucción del elemento dentario es imposible.

En este caso se saca la pieza dentaria en su totalidad. También se limpian los tejidos circundantes que hayan sido afectados por la situación.

Una vez extraído el elemento dentario, se deberán buscar alternativas para rehabilitar la boca y compensar la pérdida dentaria. Un implante, un puente o una dentadura postiza son opciones que el paciente deberá considerar para recuperar la sonrisa y las funciones perdidas.

Tratamiento para el diente negro

Puede que la necrosis pulpar haya provocado el cambio de color de la corona dental. En este caso, a pesar de abordar el diente con un tratamiento de conducto, el aspecto del elemento dentario seguirá manchado.

Para estos casos existen alternativas que mejoran el aspecto. En los casos en los que el manchado sea leve, se puede recurrir a un blanqueamiento interno, aunque no siempre da buenos resultados.

La mayoría de los odontólogos sugieren colocar carillas o coronas que recubran el diente oscuro. De esta manera, el paciente puede recuperar la estética perdida.



La necrosis pulpar se puede prevenir

La mejor manera de evitar la necrosis pulpar es a través del cuidado de la salud bucodental. Cepillarse los dientes después de cada comida, tener una dieta nutritiva y pobre en azúcar y visitar al odontólogo cada seis meses puede marcar una diferencia en la boca.

Es cierto que en el caso de los traumatismos dentales, la necrosis de la pulpa a veces será inevitable. Pero acudir de inmediato al dentista cuando se sufre un golpe en un diente y realizar controles periódicos permitirá detectar cualquier signo de esta afección a tiempo y evitar complicaciones.

Conservar los dientes saludables no solo aporta estética y comodidad a la vida de las personas. También evita momentos dolorosos y complicaciones; por eso, dedicarles atención y cuidado es una buena inversión en salud.

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