No hay peor respeto que el que se basa en el miedo

El respeto que se basa en el miedo se transformará en resentimiento. Por lo que lo más adecuado es inculcarlo desde la lealtad.
No hay peor respeto que el que se basa en el miedo
Bernardo Peña

Revisado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 10 abril, 2021.

Escrito por Raquel Lemos Rodríguez, 01 febrero, 2017

Última actualización: 10 abril, 2021

El respeto es una pieza importante en la vida. Gracias a él se entablan relaciones sanas con los otros y con uno mismo, además de aprender a convivir en armonía y practicar el valor de la tolerancia.

Sin embargo, hay personas que buscan el respeto a través del miedo. Algo injusto, forzado y poco real que tiene consecuencias devastadoras. Sobre todo cuando es sinónimo de sumisión, de acatamiento y/o de obediencia.

El respeto basado en el temor

El respeto basado en el miedo puede producirse en cualquier tipo de relación, aunque hoy te abordaremos dos de las más conocidas para ejemplificar esta triste realidad.

En la relación familiar

El respeto debe ser genuino.
Este tipo de temor suele estar sustentado en problemas familiares.

La primera de ellas es la que se hace presente en el entorno familiar. Sobre todo cuando un progenitor quiere ganarse, de la manera que sea, el respeto de sus hijos.

Las relaciones familiares con y entre niños, niñas y adolescentes, se basan en la igualdad de derechos y deberes de los padres y en el respeto mutuo que se deben todos los integrantes de la familia.

María de Montserrat Pérez Contreras (2013)

No obstante, aunque seas padre, el respeto se tiene que conseguir de forma honesta; sin trampas de ningún tipo.

  • Los malos tratos y las amenazas son hechos negativos. Así como castigar o premiar en función de lo que se le exija a los hijos y estos cumplan.
  • Aunque en la superficie esto pueda hacer que se muestren más respetuosos, lo cierto es que es un respeto falso que, quizás, termine derivando en resentimiento.

En la relación de pareja

La segunda de las relaciones en las que esto puede estar presente, según explica la experta Aurora Leal García en un estudio realizado en 2017, es en las parejas.

Mediante intimidaciones, desafíos, amenazas e incluso violencia se pretende obtener lo que tanto se busca: el respeto. No obstante, esta consideración no tiene que ver con estas malas acciones.

  • ¿Cómo se debería ganar el respeto si no es con estos despreciables actos? Con amor, convirtiéndose o siendo personas dignas de admirar.
  • Con estos ingredientes, no tendrás que forzar el respeto o buscarlo. Vendrá por sí solo.

Un ejemplo para los demás

Tanto en el caso de la familia como en el de la pareja, la forma en la uno se gana el respeto se convierte en un ejemplo a imitar. No solo por parte de los demás, sino también de las propias víctimas.

En un futuro, como bien explica un artículo publicado por la Revista de Investigación en Psicología, es posible que los hijos tiendan a lograr el respeto por medio de la violencia y las amenazas.

Además, quizás ni siquiera sean conscientes de que esto está mal; ya que es lo que han estado experimentado durante años.

Asimismo, una persona sometida a su pareja podrá actuar igual en futuras relaciones o con otros para sentir que ella también tiene el control.

No olvidar que cuando alguien infunde temor, su objetivo es controlar la situación y a la persona que tiene delante. De esta manera, le corta las alas, intenta tenerla a su merced y que sea y se comporte como uno quiere.

La lealtad olvidada, la esencia del respeto

El respeto se genera de diferentes maneras.
La comunicación es parte fundamental para inspirar respeto.

El respeto que se origina desde el temor tiene los días contados. No perdura en el tiempo porque no es sano ni natural; sino algo obligado e impuesto. Sin embargo, las personas suelen olvidarse de otro aspecto que va de la mano del respeto y que es la verdadera esencia del mismo: la lealtad.

La lealtad que los hijos tendrán hacia sus padres o que una persona tiene hacia su pareja no se termina así como así. Pues parte de lo bueno, de lo que se ha ganado con actos sustentados en amor. Sin embargo, esto no es fácil de conseguir. 

A veces los buenos actos no son recompensados. No obstante, esto no quiere decir que no haya que dar cada día lo mejor de uno mismo sin esperar nada a cambio. Solo actuando así, descubrirás lo que los demás te pueden llegar a ofrecer. Su respeto, su lealtad… Pero no porque les hayas obligado, sino por ser tú; actuando con honestidad y de la mejor manera posible.

De esta forma, conseguirás sentirte bien contigo mismo. La dicha que te embriagará no se podrá comparar con nada. Y, sin duda, serás un ejemplo a seguir para aquellos que te rodean.

Recuerda que los mejores frutos se recogen cuando uno siembra semillas sanas. Si estas se encuentran contaminadas, te envenenarás, serás infeliz y harás daño.

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