¿Por qué hay personas que no admiten sus errores?

Asumir las consecuencia de nuestros errores requiere madurez. Veamos 7 razones por las que algunos deciden no hacerlo.
¿Por qué hay personas que no admiten sus errores?
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz el 15 noviembre, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 15 noviembre, 2021

Última actualización: 15 noviembre, 2021

Admitir un error nunca es fácil. Sin importar su naturaleza requiere un ejercicio de humildad y sinceridad, de manera que con frecuencia nos topamos con personas que no admiten sus errores. Cuando es una actitud permanente, puede conllevar a consecuencias más desagradables, sin mencionar la incertidumbre que nos invade frente a su comportamiento.

A menudo la respuesta es muy simple: son muy egocéntricos y su ego les impide bajar la cabeza frente a un error. Aunque por supuesto esto puede explicar muchas actitudes, para otras se queda corta. Existen muchas causas de por qué las personas no admiten sus errores, pero el día de hoy hemos reunido 7 de las más comunes. ¿Preparado?

7 razones por las que las personas no admiten sus errores

Todos hemos escuchado alguna vez las frases de los errores se aprendeel mejor maestro es el error. Para la mayoría equivocarse forma parte de la vida, tanto que asimilan con naturalidad cuando sus elecciones o comportamientos no son del todo correctos.

Es por esto que nos puede sorprender cuando conocemos a personas que no admiten sus errores. La sorpresa es mayor cuando su actitud se ha traducido en muchas consecuencias, como por ejemplo herido a varias personas. Veamos qué se esconde detrás de todo aquel que no es capaz de asumir que ha cometido un error.

1. Son muy tercos

La terquedad es una actitud inamovible en contra de las razones o la evidencia que discuten esa actitud. Algunos expertos piensan que la terquedad es la fuerza de los débiles, ya que se perfila como un mecanismo compensatorio de debilidad interior.

Ser terco puede ser de gran utilidad en algunos contextos, pero perjudicial en otros. Por ejemplo, para perseverar en algo debes mantener una actitud de terquedad. Esto puede llevarte a alcanzar grandes cosas, aunque si no aprendes a distinguir cuándo es mejor apartarte, te puede llevar al fracaso permanente.

En todo caso, muchas personas que no admiten sus errores en realidad están demostrando un comportamiento terco. No asimilan que han actuado mal porque se aferran casi patológicamente a su actitud. A veces no hay una razón de por medio, o incluso beneficios, solo lo hacen porque han abrazado en exceso a su terquedad.

2. Tienen un orgullo elevado

Las características de las personas orgullosas son muy variadas
El orgullo puede expresarse de muchas maneras, no solo al no reconocer los errores. Los problemas para relacionarse, convivir y trabajar son el pan de cada día.

Se entiende por orgullo al exceso de estimación que una persona tiene hacia sí misma, siempre acompañada de una actitud de superioridad frente a los demás (sin esto último es solo alta autoestima). Con frecuencia, el orgullo se acompaña de otras actitudes como lo son la arrogancia, la soberbia o la vanidad.



La suma de todo esto puede traducirse en no aceptar los errores que se han cometido. Si se piensa que se es superior a los demás en todos los sentidos (desde la moral, la inteligencia, las capacidades y demás) es poco probable que las personas estén dispuestas a aceptar sus errores. Un orgullo elevado es entonces una de las causas de esta actitud.

3. Son irresponsables

No todas las personas tercas u orgullosas son irresponsables, de manera que en este punto surge una clara distinción. En ocasiones, las personas que no aceptan sus errores son solo individuos irresponsables. La irresponsabilidad es la falta de voluntad para cumplir o aceptar un mandato, obligación o acción.


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Algunos expertos la asocian con la inmadurez. En efecto, un adulto maduro está abierto a asumir las consecuencias de sus acciones. Por tanto, quienes no lo son huirán de ellas, las negarán o simplemente jamás aceptarás que estas se han producido por su culpa.

4. No son empáticos

Aunque la empatía es algo que también encontramos en muchas especies de animales, podemos decir que está más desarrollada en el ser humano. Ser empático es conectar con los sentimientos y emociones de los demás, de manera que no se evalúa algo solo desde las propias emociones o sentimientos.

Los investigadores señalan que la empatía es mayor en personas que han experimentado las emociones del otro. Por ejemplo, quien ha perdido a un ser querido es más empático al apoyar o acompañar a alguien cercano que está atravesando por este proceso. Si un individuo, por una u otra razón, no ha lidiado en el pasado con las consecuencias que le están atribuyendo de su error, puede que decida no reconocerlas.

De acuerdo con la evidencia, la empatía es muy importante para que el hombre se desarrolle en lo social. Quienes son empáticos por lo general tienen mejores relaciones sociales, un círculo más grande de amigos, una relación de pareja más estable y mejor desempeño laboral. Por tanto, el fracaso empático puede tener muchas consecuencia para una vida normativa.

5. No quieren ser vistos como débiles

Algunas personas no admiten sus errores porque temen ser vistos como débiles. Esto se presenta al margen del orgullo, ya que se desarrolla en personas que tienen cierta responsabilidad, estatus o han formado una opinión sólida entre quienes los rodean.

El ejemplo más clásico es el de un profesor que no admite un error señalado por uno de sus estudiantes. La relación de jerarquía que implícitamente existe entre ellos y la reputación puede condicionar que este asimile la crítica al margen de que tenga o no una actitud orgullosa.

Quienes son la cabecera de una familia, los empleados de alto rango, los líderes y demás pueden entonces abrazar este paradigma con mayor facilidad. Esto no implica que todos los que compartan esta posición rechacen la crítica, pero dado que muchos la alcanzan sobre la base del esfuerzo o el trabajo duro de años, temen que esta se desmorone por un solo error.

6. Son reacios al cambio

Las personas que no admiten sus errores son reacias a los cambios
Los cambios suponen una considerable carga de energía y planificación, lo que inevitablemente lleva a errores. Algunas personas no están dispuestas a asumir este último riesgo.

Aceptar un error es relativamente fácil. Lo difícil es activar la maquinaria para corregirlo y asumir actitudes dirigidas a modificar el comportamiento para impedir que suceda de nuevo. Es esto lo más difícil, en especial para todas aquellas personas que son reacias al cambio.

El cambio forma parte de la vida, de manera que la mayoría de las personas lo acepta como tal. Para otro grupo, el cambio es visto como algo peligroso, que requiere mucho esfuerzo, concentración o disposición. Aceptar un error implica asumir todo lo anterior, algo que puede ser complicado para quienes han construido su vida de espaldas al cambio.

7. No lo consideran importante

Por último, otra de las explicaciones para las personas que no aceptan sus errores es que no consideran importante o transcendente su accionar. Es posible que no respondan a los criterios anteriores, de manera que piensen que lo que han dicho o hecho no es tan importante o sus consecuencias no son tan graves.

Incluso que esto no sea así (es decir, que las consecuencias no sean tan pequeñas) optarán por negarlo o simplemente pasar de él. En síntesis, son indiferentes a aquello que los rodea. Al igual que todo lo anterior, la indiferencia puede ser un gran obstáculo al momento de construir relaciones sociales estables.

Recuerda también que algunos trastornos pueden explicar el comportamiento de personas que no admiten sus errores. Por ejemplo, uno de los síntomas del trastorno de la personalidad narcisista es ser reacio a admitir el error. Pese a ello, la mayoría de los casos se pueden explicar a partir de los 7 puntos presentados.

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