¿Qué es el BDSM y cómo se practica?

El BDSM es una práctica sexual que puede avivar la pasión en la pareja y reportar varios beneficios. Desterramos algunos mitos y te contamos verdaderamente en qué consiste.
¿Qué es el BDSM y cómo se practica?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 25 septiembre, 2021.

Última actualización: 25 septiembre, 2021

En los últimos años, han surgido diversas novelas y películas que han puesto en auge una práctica sexual hasta entonces poco conocida y estigmatizada; el BDSM. Es probable que ya tengas una idea de qué es, e incluso puede que ya la hayas practicado sin ser consciente de ello.

¿Alguna vez has utilizado esposas, vendas o antifaces en tus encuentros sexuales? ¿Has interpretado juegos de rol basados en la jerarquía de poder como profesor/alumno o jefe/empleado? Entonces, ya te has introducido en el mundo del BDSM.

Se trata de una divertida forma de avivar la pasión en el dormitorio, dado que las opciones son muy diversas. En esta oportunidad, te contamos más al respecto y te damos algunos consejos para su práctica.

¿Qué es el BDSM?

BDSM son las siglas de bondage/disciplina dominación/sumisión y sadismo/masoquismo. Definido de manera simple, es un conjunto de prácticas sexuales que se basan en una dinámica de dominación y sumisión. Así, cada uno de los miembros de la pareja adopta uno de estos roles, aunque es posible intercambiarlos.

El aspecto fundamental reside en que se trata de un encuentro totalmente consensuado y seguro. Ambas partes han de acordar los límites y, de este modo, el bienestar de los involucrados se garantiza en todo momento.

El término BDSM se acuñó en 1969 a raíz del trabajo del antropólogo Paul Gebhard; sin embargo, estas prácticas ya estaban presentes en civilizaciones muy antiguas y en culturas muy diversas, por lo que no se trata de algo nuevo.

A partir de ese momento, y bajo estas siglas, se engloban una serie de actos que pueden variar en intensidad y que no siempre han de presentarse al tiempo. Es decir, cada persona y cada pareja puede hacer una lectura y un uso diferente del término.

Para comprender mejor en qué consiste, desgranamos el significado de cada una de las palabras a partir de las cuales se forma este acrónimo.

¿Qué es el BDSM?
El BDSM debe ser un encuentro consensuado y seguro. La pareja debe tener muy buena comunicación para saber establecer límites.

Bondage

Por lo general, el término bondage se utiliza para referirse a las ataduras con cuerdas, sogas u otros elementos, muy presentes en el BDSM. Sin embargo, en el pasado, este solía hacer referencia a los vínculos de subordinación que se establecían entre amos y esclavos, entre señores feudales y vasallos.

En este sentido, además de nombrar la inmovilización con fines eróticos, también implica una relación en la que el poder es asimétrico.

Disciplina

La disciplina incluye las normas, los hábitos y los protocolos de comportamiento que han de seguir las personas en la posición subordinada. Por tanto, se refiere a un adiestramiento con reglas y castigos a través del cual el individuo dominante ejerce el poder sobre su contraparte.

Dominación

Hace referencia al rol que toma uno de los miembros de la pareja para ejercer el control sobre el otro. Así, esta persona es quien ordena y dispone a voluntad, mostrando dominio sobre el compañero sumiso.

Sumisión

Es el rol complementario a la dominación. En este caso, el individuo adopta una postura de subyugación que le coloca bajo la voluntad del dominante. La persona sumisa obedece y permite las acciones del compañero, siempre de una forma voluntaria y consensuada.

Sadismo

Hace referencia a las prácticas eróticas en las que una persona obtiene placer infligiendo dolor o humillación a la otra. De nuevo, cualquier práctica que entre dentro de esta categoría ha de ser segura y consensuada, ya que nada tiene que ver este término con el sadismo criminal.

Masoquismo

De forma complementaria al sadismo, en el masoquismo el individuo obtiene placer al sufrir el dolor físico o psíquico causado por la pareja sexual. No obstante, este siempre tiene la potestad de establecer límites que han de ser respetados en todo momento.

¿Cuáles son los beneficios del BDSM?

Por desconocimiento, el BDSM ha sido estigmatizado y asociado con conceptos como abuso o perversión; sin embargo, es una práctica saludable que puede aportar diversos beneficios. A continuación, los detallamos.

  • Favorece la comunicación entre los miembros de la pareja. Cada acto ha de ser voluntario y pactado; por ello, los compañeros han de dialogar de manera asertiva para expresar sus preferencias y límites, y llegar a acuerdos.
  • Aumenta el conocimiento propio y del otro. La mayor comunicación que se establece permite descubrir con mayor profundidad cuáles son los gustos y deseos de uno mismo y del otro, qué le excita a cada uno y a qué prácticas se niega. Por lo mismo, el conocimiento mutuo es cada vez mayor. Además, dado que la persona dominante ha de garantizar en todo momento el bienestar del otro y respetar sus deseos, esto favorece el establecimiento de la confianza entre ambos.
  • Despierta la imaginación. Al tratarse de una práctica sexual no convencional, el BDSM abre el camino a la experimentación, la fantasía y la innovación. Pueden variarse las prácticas, los roles y los elementos para hacer de cada encuentro una experiencia única.
  • Puede ayudar a avivar la pasión en la pareja. Pese a que no todas las personas se sentirán atraídas por este tipo de dinámicas, para algunas parejas puede suponer un elemento refrescante y estimulante que permite escapar de la rutina y la monotonía.
¿Cuáles son los beneficios del BDSM?
El BDSM puede reavivar la pasión en la pareja, dado que rompe la rutina en los encuentros sexuales.


¿Presenta riesgos?

No podemos perder de vista que el BDSM puede entrañar riesgos para salud física y psicológica si no se practica de manera adecuada. Lesiones cutáneas, contusiones, daños musculares o incluso asfixia son algunos de los principales peligros; además, puede generar secuelas emocionales si no existe un verdadero consenso y un respeto absoluto.

Para evitar que esto suceda, es necesario informarse, actuar con cautela, con sensatez y con seguridad. También dialogar, preguntar y aclarar con el compañero sexual dónde están sus límites.

¿Cómo practicar el BDSM?

Como habrás podido intuir, no existe una única forma de practicar el BDSM, ya que incluye un conjunto de prácticas muy diversas, aunque con una raíz común. Por ejemplo, dominación física, juegos de rol, pet play (jugar a ser mascota), needle play (infligir dolor con agujas) o asfixia erótica.

Algunas parejas se limitan a utilizar ataduras o a infligir dolor en grados muy leves para aumentar la excitación. Otras, en cambio, establecen una auténtica dinámica de dominio/sumisión interpretando sus respectivos roles dentro y fuera del dormitorio.



Hay quienes recurren al dolor físico y quienes simplemente se centran en el aspecto psicológico de la humillación. Y, del mismo modo, algunos lo practican asiduamente y solo constituye una alternativa puntual. En cualquier caso, es la pareja la que decide hasta dónde llevar el juego.

En definitiva, el BDSM puede resultar bastante placentero y estimulante para ambos miembros de la pareja. Si sientes curiosidad y deseas comenzar a introducir algunos de sus elementos, no olvides que la responsabilidad y el respeto son fundamentales en todo momento. Más allá de esto, quizá descubras un mundo nuevo de sensaciones.

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  • Abello Herrera, V., & Arellano Hermosilla, C. (2020). Violencia y Poder como práctica sexual y erótica: análisis a partir de performances BDSM en Santiago contemporáneo (Doctoral dissertation, Universidad Academia de Humanismo Cristiano).