Tipos de drenajes quirúrgicos y sus cuidados

Los drenajes quirúrgicos pueden favorecer la cicatrización de una herida y reducir las complicaciones posoperatorias. Sin embargo, también aumentan el riesgo de infección.
Tipos de drenajes quirúrgicos y sus cuidados
Leonardo Biolatto

Escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto el 04 agosto, 2021.

Última actualización: 04 agosto, 2021

Los drenajes quirúrgicos son dispositivos muy utilizados en la medicina. Sirven para drenar fluidos de casi cualquier parte del cuerpo del paciente. De esta manera, permiten evitar que dichas sustancias presionen el lugar donde se ha realizado una cirugía.

Por ejemplo, se emplean en cirugías de aumento de senos o en las que tienen relación con la cavidad abdominal. Deben ser colocados y retirados con cuidado. Además, pueden provocar infecciones o molestias en el paciente. 

¿Qué son los drenajes quirúrgicos?

Los drenajes quirúrgicos se emplean con mucha frecuencia. Son dispositivos que permiten evacuar los fluidos del lugar donde se ha realizado una cirugía. Por ejemplo, la sangre, el pus o un gas.

La razón por la que hay que extraer estos fluidos es que, de no hacerlo, se acumulan y presionan las estructuras vecinas. De esta manera, pueden dañar vasos y nervios. Además, la acumulación provoca dolor y retrasa la cicatrización.

Según explica una publicación de la Revista Electrónica de Portales Médicos, los drenajes quirúrgicos son unos tubos conectados a un recipiente cerrado. Ese recipiente tiene presión negativa que hace que los fluidos tiendan a salir en dirección al recipiente.

Lo cierto es que los drenajes quirúrgicos suelen ser muy beneficiosos en ciertas cirugías. Reducen las molestias posoperatorias y permiten que las heridas cicatricen con más facilidad. No obstante, deben escogerse con precisión.

Clasificación de los drenajes quirúrgicos

Los drenajes quirúrgicos se pueden clasificar en función de diferentes características. En primer lugar, es importante destacar que pueden ser profilácticos o terapéuticos. Los profilácticos se emplean de manera preventiva. Es decir, se colocan para evitar la formación de una colección de fluidos.

Los terapéuticos, por el contrario, se colocan cuando ya está formada la colección líquida. En los siguientes apartados explicamos otros aspectos que permiten la clasificación.

Drenaje quirúrgico para una cirugía.
En las cirugías se colocan drenajes para permitir una mejor cicatrización de las heridas.

Abiertos o cerrados

Los drenajes quirúrgicos pueden ser abiertos o cerrados. Los abiertos drenan el fluido directamente sobre una gasa o una bolsa. Los cerrados son más parecidos a los que hemos descrito en la introducción. Están formados por tubos que drenan en un recipiente, como una bolsa o una botella.

Activos o pasivos

Según explica un artículo de Patient Info, los drenajes quirúrgicos se clasifican en pasivos o activos. Los activos funcionan gracias a un sistema de aspiración. Esto fomenta la salida del fluido.

Por otra parte, los pasivos no requieren ninguna energía. Actúan por diferencia de presiones entre la cavidad y el recipiente o por gravedad.

Según su material

Los drenajes quirúrgicos pueden estar hechos de diferentes materiales. Los mismos se escogen según el lugar donde se vayan a colocar y el tejido circundante. De forma general, se distinguen los de goma roja y los de Silastic ®.



Principales tipos de drenajes quirúrgicos

En la actualidad, existen muchos tipos de drenajes quirúrgicos. Cada uno de ellos presenta una serie de características que lo hace más adecuado para una intervención u otra. En los siguientes apartados explicamos cuáles son los principales.

Drenajes quirúrgicos de gasa

Son un tipo de drenaje formado por una tira de gasa. Esta se coloca enrollada, con un extremo en la herida y otro en el exterior. Actúa por capilaridad, haciendo que el fluido salga hacia fuera.

Drenaje de Penrose

Este tipo de drenaje está formado por un tubo de caucho, ligeramente aplanado y delgado. Al igual que el anterior, también actúa por capilaridad.

Se suele colocar a través de una pequeña incisión en la piel al finalizar la cirugía. Para que quede fijo es necesario emplear una pequeña sutura.

Drenaje de Redón

Los drenajes quirúrgicos de Redón son de tipo activo. Consisten en un tubo flexible que está perforado por diferentes lugares. Su extremo externo se une a un recipiente con presión negativa que aspira los fluidos.

Drenajes quirúrgicos de Jackson Pratt y Blake

El drenaje de Jackson Pratt también es de tipo aspirativo. Es un tubo de silicona blanca, en cuyo extremo inicial está ligeramente aplanado.

El extremo externo es circular y se conecta a un recipiente tipo pera, como ocurría con el de Redón. El drenaje de Blake es similar a este. Sin embargo, su extremo es redondo y multiperforado.

Drenaje de Kehr

Los drenajes quirúrgicos de tipo Kehr se suelen emplear en cirugías abdominales. En concreto, en las que tienen relación con el conducto hepático o el colédoco. Permiten evitar que la bilis se acumule y que aumente la presión allí.

Este tipo de drenaje actúa por gravedad. Es un tubo blando que se conecta a un sistema cerrado. De esta manera, es fundamental que se coloque por debajo del paciente. Por ejemplo, a los pies de la cama. El tubo tiene forma de T.

Drenaje de Saratoga

Este tipo de drenaje es uno de los más empleados en las heridas infectadas. También se utiliza cuando hay que drenar cantidades muy grandes de fluidos. Está formado por un tubo de silicona multiperforado que se conecta a un sistema de aspiración.

Otros tipos

El drenaje de Pleur-Evac ® es uno de los más conocidos. La razón es que es el que se suele emplear en las cirugías torácicas. Permite drenar los fluidos que se acumulan en el espacio pleural.

También es importante destacar a los drenajes de Abramson y el pig tail. El primero sirve para aspirar e irrigar la zona a la vez. El segundo para colecciones de orina.



¿Cuándo se necesitan los drenajes quirúrgicos?

Existen ciertas patologías e intervenciones en las que están especialmente indicados los drenajes quirúrgicos. Una de las principales aplicaciones son las cirugías radicales.

Son intervenciones en las que se concretan grandes resecciones de tejido. Por eso es usual que se pierda mucho líquido linfático y sangre.

Los abscesos también requieren drenajes quirúrgicos. Son colecciones circunscritas de fluidos que aparecen por una infección. Del mismo modo, estos dispositivos se suelen colocar en lesiones causadas a raíz de un traumatismo.

Por último, se suelen colocar de manera profiláctica en cirugías generales. Sobre todo en aquellas en las que existe mucho riesgo de hemorragia o de sobreinfección posterior

Cirugía.
Muchas cirugías requieren de un drenaje que prevenga la acumulación de líquidos para evitar infecciones.

Posibles complicaciones

Los drenajes quirúrgicos solo deben emplearse cuando sean realmente necesarios. La razón es que, aunque tienen beneficios importantes, también conllevan riesgos. Suelen ser molestos para el paciente y tienden a inmovilizarlo, debido a lo aparatoso del dispositivo.

Además, los drenajes quirúrgicos se asocian a infecciones frecuentes. De hecho, cuando se obstruye por cualquier razón, el riesgo de infección aumenta de manera exponencial.

¿Cómo se retiran los drenajes quirúrgicos?

Retirar un drenaje quirúrgico puede ser incómodo e incluso doloroso para el paciente. Para poder quitarlo se aconseja calmar al paciente y administrarle algún analgésico.

Se suelen retirar cuando el líquido drenado no alcanza los 25 mililitros al día. No obstante, el tiempo medio de permanencia es variable. Por ejemplo, en algunos casos pueden llegar a mantenerse hasta una semana.

De cualquier manera, se recomienda extraerlos lo más pronto posible para reducir el riesgo de infección. Para hacerlo hay que quitar los puntos de sutura, en caso de haberlos. Suele ser suficiente con tirar del tubo.

Siempre que se coloque un drenaje, se aconseja realizar un seguimiento continuo del mismo. La ayuda por parte de enfermeros y médicos es fundamental para evitar complicaciones.

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