Tratamiento con ibogaína contra la adicción: ¿qué se sabe?

Las adicciones a diversas sustancias son muy difíciles de tratar. Existen algunas opciones terapéuticas como la ibogaína, que a pesar de ser efectivas, resultan controversiales todavía.
Tratamiento con ibogaína contra la adicción: ¿qué se sabe?
Franciele Rohor de Souza

Revisado y aprobado por la farmacéutica Franciele Rohor de Souza.

Última actualización: 04 diciembre, 2021

La sobredosis y la dependencia física a las drogas constituyen una importante causa de muerte a nivel mundial. Por fortuna, existen varios métodos empleados en el manejo de las adicciones. ¿Te interesa conocer más acerca del tratamiento con ibogaína contra la adicción? A continuación te contamos.

La ibogaína es una sustancia química natural de tipo alcaloide derivada del árbol africano Tabernanthe iboga. La planta se utilizó desde la antigüedad por la religión bwiti y mbiri como parte de sus ceremonias curativas. La misma es capaz de actuar como un estimulante suave, anestésico y afrodisiaco a pequeñas dosis. Además, induce estados alucinógenos a dosis elevadas.

Investigaciones afirman que la ibogaína se emplea desde hace más de 40 años en el tratamiento de la abstinencia y el craving hacia diversas drogas como la morfina y la marihuana. Sin embargo, su uso aún continúa siendo controversial debido a sus efectos adversos sobre el corazón y el sistema nervioso.

Efectos de la ibogaína en el cuerpo

La ibogaína es un compuesto psicoactivo capaz de estimular el sistema nervioso central. Esta sustancia es catalizada de forma rápida al entrar al organismo y se transforma en un metabolito transitorio, denominado noribogaína. El mismo sería responsable de aumentar los niveles circulantes de diversos neurotransmisores, como la dopamina.

Este alcaloide natural promueve una sensación de bienestar en el organismo. Los efectos del tratamiento con ibogaína contra la adicción también se pueden deber a que es capaz de interactuar con los transportadores y receptores centrales de serotonina.

Otros efectos asociados al tratamiento con este compuesto son los siguientes:

  • Disminución de la fiebre.
  • Estimulación del comportamiento sexual.
  • Excitación nerviosa.
  • Alucinaciones y estados psicodélicos.
  • Anestesia.

Por otro lado, estudios sugieren que la ibogaína reduce de forma significativa los síntomas y los signos de la abstinencia a la heroína y otras drogas opiáceas. De igual forma, ha mostrado gran utilidad en el abordaje de diversos trastornos psiquiátricos, como la depresión y la ansiedad.

Adicción a la heroína tratada con ibogaína.
El tratamiento de las adicciones a los opiáceos se suele valer de fármacos que emulan algunos de los efectos de la droga.

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Uso de la ibogaína en el tratamiento de la adicción

El empleo de la ibogaína como compuesto antiadictivo inició en Nueva York durante el año 1960. No obstante, la misma se declaró como sustancia ilegal en 1967, junto con el LSD y los hongos alucinógenos. También se incluyó en la Lista I de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

Años más tarde fueron aprobados nuevos ensayos clínicos abiertos para el estudio de su eficacia y seguridad en el control de la dependencia a los opiáceos. Investigaciones realizadas en modelos animales han demostrado que la ibogaína es capaz de frenar la autoadministración de cocaína, anfetaminas y nicotina.

Por otro lado, una investigación retrospectiva realizada a un pequeño grupo de pacientes en Brasil mostró una mejoría en los signos de dependencia. De todas las personas estudiadas, el 61 % de los que fueron tratados con ibogaína y psicoterapia presentaron una mejoría notoria.

Diversos países, como Nueva Zelanda y Brasil, clasifican a la ibogaína como un compuesto farmacológico aprobado para su uso bajo supervisión médica. Se cree que esta sustancia interviene en la señalización cerebral encargada de regular el comportamiento y la respuesta de adicción.

De igual forma, el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas se encuentra desarrollando una versión no alucinógena de la ibogaína, llamada 18-metoxicoronaridina (18-MC). Esta investigación completó con éxito la fase 1 de ensayos en humanos y está en preparativos para iniciar la fase 2.



Riesgos y efectos adversos

Este compuesto alcaloide psicoactivo se encuentra asociado a múltiples efectos adversos con alto riesgo de muerte. Por lo general, los síntomas secundarios se deben al efecto indirecto del compuesto sobre las células cardiacas y nerviosas.

Algunos de los riesgos más comunes relacionados con el tratamiento con ibogaína son los siguientes:

  • Dificultad para coordinar los movimientos.
  • Arritmias.
  • Insuficiencia cardíaca y respiratoria.

En este sentido, la terapia con ibogaína aún continúa ofreciendo un perfil de seguridad bastante limitado. Por tal motivo, solo debe emplearse bajo estricta supervisión médica y con previo conocimiento de los riesgos asociados.

Arritmia por ibogaína.
Los efectos adversos cardíacos son peligrosos con la ibogaína, por lo que su uso es discutido.

Otras opciones para tratar la adicción

Existen diferentes métodos que permiten contrarrestar los efectos dañinos de las drogas en el cerebro y el compartimiento. El protocolo de tratamiento dependerá de la gravedad del cuadro clínico.

Las terapias conductuales suelen brindar la guía adecuada para lograr una desintoxicación progresiva y exitosa. La terapia de estimulación motivacional, la terapia familiar y los programas en 12 pasos son algunos de los más utilizados. Todos buscan brindar las herramientas para modificar el comportamiento de consumo y afrontar situaciones desencadenantes de recaídas.

De igual forma, se emplean métodos farmacológicos para reducir los signos de la abstinencia y mejorar el estado de salud. Los parches e inhaladores de nicotina forman parte de las terapias de remplazo. Otros medicamentos empleados son la metadona, la buprenorfina, la naltrexona y el disulfiram.

Tratamiento con ibogaína: una solución prometedora a futuro

En la actualidad, el tratamiento contra la adicción con ibogaína es controversial y aún se mantiene en estudio debido a la falta de datos sólidos en humanos. Esta sustancia se considera ilegal en la mayoría de los países por sus efectos cardiotóxicos y neurotóxicos. No obstante, en Brasil, Nueva Zelanda y Sudáfrica ya ha sido aprobado su empleo bajo supervisión médica.

Por fortuna, existe una amplia variedad de opciones para superar las adicciones. Las personas afectadas solo deben consultar a su médico de confianza antes de emplear cualquier tipo de sustancia.

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