¿Qué es la apatía?

El síndrome de apatía se distingue de la apatía como síntoma de un trastorno mental. Conoce sus diferencias, características y tratamiento.
¿Qué es la apatía?
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 24 enero, 2022

La apatía es uno de los conceptos más confusos y ambiguos que podemos encontrar en relación con los estados de ánimo. Para algunos es un síndrome que se distingue de otras afecciones, para otros un síntoma de un trastorno mental. De manera popular las personas usan el término para describir un estado temporal de desgana, aunque hoy sabemos que es mucho más complejo que esto.

En efecto, la apatía es uno de los estados más desconcertante para los médicos y los psicólogos. Tiene cualidades para considerarlo un síndrome autónomo, aunque a menudo acompaña algunos trastornos mentales como la depresión. Su particularidad es que se extiende durante mucho tiempo y por lo general manifiesta resistencia a los tratamientos convencionales.

Características de la apatía

La apatía no es lo mismo que la depresión
Debido a que los síntomas de la apatía son bastante evidentes, en ocasiones es fácil confundir esta condición con la depresión.

Lo primero que tienes que saber es que no existe un consenso en la actualidad sobre qué es la apatía. Por lo general, los expertos se refieren a ella como un síndrome de pérdida motivacional primaria. La pérdida motivacional no está relacionada a una angustia emocional, a un deterioro intelectual o a una disminución del nivel de conciencia.



El síndrome afecta la vida del paciente de diferentes maneras: en el plano emocional, en su comportamiento, su cognición y su interacción social. Contrario a lo que se piensa no es un estado temporal de horas o días, sino que se suele postergar durante semanas. De hecho, y con base en los investigadores, para que se diagnostique en un paciente deben converger los siguientes criterios:

  • Los síntomas deben persistir durante al menos cuatro semanas.
  • Estos deben afectar al menos a dos de tres dimensiones básicas del síndrome (comportamiento/cognición, emoción e interacción social).
  • Se deben manifestar alteraciones funcionales identificables.
  • Las secuelas no se pueden explicar por completo con base en los efectos de una sustancia o los cambios en el entorno del paciente.

Cuando se cumplen estos criterios, el paciente se puede diagnosticar con este síndrome. Se trata de una condición autónoma de otros trastornos ante la manifestación de estas variables, una que demanda la participación de especialistas para controlarla y tratarla. La evidencia indica que es más común en los hombres y que su prevalencia aumenta a medida que las personas envejecen.

Un estudio publicado en 2016 en Journal of Affective Disorders encontró que en una población de 2751 adultos sanos entre 19 y 40 años la apatía como síndrome aislado tiene una prevalencia de 1,45 %. Esto con independencia de un trastorno mental subyacente u otras explicaciones. Se trata entonces de un fenómeno real que afecta a una parte importante de la población.

Causas de la apatía

Aunque es verdad que la condición puede desarrollarse de manera aislada, también puede hacerlo en conjunto con una enfermedad subyacente. Los expertos indican que la apatía es muy común en la enfermedad de Alzheimer (55 %), la demencia mixta (70 %), el deterioro cognitivo leve (43 %), la enfermedad de Parkinson (27 %), la esquizofrenia (56 %) y la depresión mayor (94 %).



Cuando un paciente desarrolla síntomas de la apatía condicionado por estos trastornos mentales no se habla de un síndrome, sino de un signo de estos trastornos. La distinción no es menor, ya que para tratarla se debe abordar directamente la condición subyacente.

En cuando a su manifestación como síntoma aislado, los científicos han encontrado que los apáticos presentan una alteración de la corteza cingulada anterior dorsal (dACC), del estriado ventral (VS) y otras regiones cerebrales conectadas.

Lo anterior tiene como consecuencia una alteración en el comportamiento normativo relacionado con la motivación. Este último es un componente imprescindible para la voluntad de trabajar y hacer cosas, tanto para iniciar, continuar, finalizar y encontrar las razones objetivas o subjetivas para hacerlo.

Reiteramos de nuevo que los expertos distinguen entre depresión y apatía. La evidencia sugiere aun así que muchos pacientes son diagnosticados como depresivos cuando en realidad son apáticos. No es una diferencia sutil, de modo que las personas y los especialistas que se dedican al tratamiento de estas afecciones deben estar al tanto de los criterios distintivos.

Tratamiento de la apatía

La apatía tiene tratamiento
Cuando los síntomas se hacen persistentes, recibir terapia mental de parte de un profesional cualificado puede resultar muy útil.

Una vez que el especialista determina el diagnóstico del síndrome (con base en los criterios que hemos dado y la búsqueda de un diagnóstico diferencial) se procederá a iniciar el tratamiento. La apatía es una afección muy difícil de tratar, ya que a menudo se resiste a las opciones convencionales y hay que abordarla desde diferentes perspectivas.

Esto no implica que no se pueda controlar, solo que el paciente y los especialistas deben incursionar en varias alternativas antes de encontrar aquellas que reportan mayores beneficios. El tratamiento menos invasivo puede girar en torno a lo siguiente:

  • Incluir el ejercicio como parte de la jornada semanal.
  • Esforzarse por hacer actividades con amigos y familiares.
  • Asistir a conciertos, obras de teatro, óperas, museos y demás.
  • Incluir un nuevo pasatiempo de vida (si este es en grupo mucho mejor).
  • Gestionar las tareas grandes en muchas pequeñas (así aseguras completarlas).
  • Incluir recompensas luego de completar una actividad.
  • Unirse a grupos de apoyo de pacientes apáticos.
  • Asistir a terapia con un profesional de la psicología.
  • Evitar programar el día a día en una rutina monótona o poco flexible.
  • Identificar los desencadenantes que a menudo predicen un aumento o la aparición de los síntomas.

El especialista también puede optar por la ingesta de fármacos como pueden ser los antidepresivos, los antipsicóticos o los estimulantes. Estos deben recetarse con cuidado, ya que existe evidencia de que en algunos casos pueden empeorar la condición.

La apatía es un síndrome real, uno que es más frecuente en los hombres y que suele empeorar a medida que los pacientes envejecen. Es difícil de tratar, aunque con el compromiso personal y el de los expertos se pueden encontrar opciones efectivas a medio y largo plazo. Dado que puede afectar la vida desde diferentes prismas, conviene buscar ayuda profesional en cuanto se detecten los síntomas de desmotivación.

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