Articulación de la rodilla

Gracias a la articulación de la rodilla, se pueden realizar los movimientos de flexión y extensión de los miembros inferiores. Además, es la encargada de llevar a cabo acciones básicas para caminar, correr y saltar.
Articulación de la rodilla
Mario Benedetti Arzuza

Revisado y aprobado por el médico Mario Benedetti Arzuza el 07 abril, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 18 diciembre, 2017

Última actualización: 07 abril, 2021

La articulación de la rodilla es la más grande del cuerpo humano y una de las más importantes, ya que constituye el punto de unión de tres huesos: el extremo superior de la tibia, el extremo inferior del fémur y la rótula.

Por lo tanto, esta articulación sirve como elemento de comunicación entre el muslo y la pierna. ¿Quieres saber más sobre su anatomía? A continuación, te contamos las funciones más importantes de esta parte del cuerpo y cómo funciona. ¡No te lo pierdas!

La articulación de la rodilla, un “prodigio” biomecánico

El calcio en los huesos

Por lo que comentábamos anteriormente, hay quienes afirman que la articulación de la rodilla es un verdadero “prodigio” de la biomecánica del aparato locomotor. Para entender más esta idea, debemos profundizar en su descripción y funcionamiento por partes, ya que la mecánica con la que opera es sumamente compleja.

La unión entre el fémur y la tibia conforma el cuerpo principal de esta articulación. Gracias a ello, la rodilla soporta el peso corporal; al mismo tiempo, la rótula funciona como una especie de polea para los tendones.

Esta parte del cuerpo está dotada de una gran estabilidad y esto le permite soportar el peso del cuerpo. Al mismo tiempo, posee una movilidad notable para hacer posible la marcha y la carrera, así como para orientar el pie en función de las irregularidades que pueda presentar un terreno.

Anatomía de la articulación de la rodilla

Hay varios aspectos que diferencian la articulación de la rodilla de otras similares en el cuerpo. Uno de ellos es que se trata de una articulación que, desde el punto de vista morfológico, está formada por la yuxtaposición de dos articulaciones secundarias:

  • La femororrotuliana: En ella, la articulación entre los huesos se produce por deslizamiento. Protege toda la articulación de la rodilla por delante y, al mismo tiempo, permite elevar el cuádriceps. Además, aumenta el poder de tracción de dicho músculo, ya que lo ubica en un ángulo propicio para ello.
  • La femorotibial: Está dividida en dos compartimentos o cámaras, gracias al menisco articular. Tales cámaras son la proximal o superior y la distal o inferior. La primera se encarga de los movimientos de flexión y extensión de la pierna; en tanto, la segunda permite los movimientos de rotación. Es también llamada “articulación meniscotibial”.

La articulación femorotibial es bicolíndea. Esto quiere decir que los dos cóndilos del fémur, o sea, las dos prominencias redondeadas que posee este hueso, ruedan libremente sobre la tibia. Más exactamente, sobre una superficie casi plana que se denomina “platillo tibial”. No hay ninguna estructura ósea que una estos huesos; se amarran entre sí gracias a los ligamentos.

Componentes óseos de la articulación

Componentes óseos de la articulación
Fuente: Fuente: philadelphiaareatraction.com

Los componentes óseos son el fémur, la tibia y la rótula. De acuerdo con una publicación de Arthritis-Helth, estos se encuentran y se mueven uno contra el otro en la articulación de la rodilla. A continuación, detallamos sus principales características:

  • Fémur: hueso de forma casi cilíndrica, con una extremidad inferior bastante abultada. Esto le da un buen soporte para trasmitir el peso hacia la parte superior de la tibia. Tiene dos cóndilos separados por una hendidura llamada “fosa intercondilea”.
  • Tibia: se articula con el fémur y soporta el peso del cuerpo, el cual se transmite también hacia el pie. En la parte superior, tiene dos cavidades llamadas glenoidas, las cuales albergan los cóndilos del fémur. Dentro de estas, también se hallan las espinas tibiales; allí se insertan los ligamentos cruzados. En la parte anterior de la tibia, se inserta el tendón rotuliano.
  • Rótula: se articula con el fémur en su parte posterior. En medio de ambos huesos hay un cartílago llamado prerrotuliano, que sirve como amortiguador entre ambos.

Componentes de tejidos blandos

Componentes de tejidos blandos
Fuente: philadelphiaareatraction.com

Se denomina tejidos blandos a los tejidos del cuerpo que no son huesos. Según información de la Red de Salud de Cuba, la estabilidad de la rodilla depende casi en su totalidad de los tejidos blandos de soporte, dentro de los cuales se encuentran los siguientes:

  • Cápsula articular: es un recubrimiento fibroso que envuelve a la articulación de la rodilla y forma un espacio cerrado. En su interior, se une con los cuernos de los meniscos; también se conecta a la tibia por los ligamentos coronarios.
  • Membrana sinovial: es una capa fina que recubre a la cápsula articular desde el fémur hasta la unión con los meniscos.
  • Bursas: las bursas son sacos llenos de líquido. Actúan como si fueran un colchón entre el tendón y el hueso. Son cuatro: superficial, profunda, prepatelar y tibiofemoral.
  • Retináculos: son estructuras que permiten conectar a la rótula con los meniscos, la tibia y el fémur. Son dos: el medial y el lateral.
  • Meniscos: son dos fibrocartílagos que están entre la tibia y el fémur y los conectan. Son elásticos y permiten transmitir las fuerzas de compresión entre ambos huesos.
  • Ligamentos: son estructuras que le dan estabilidad a la rodilla y evitan los movimientos extremos. Hay ligamentos intraarticulares y extraarticulares. Dentro de los primeros están el ligamento cruzado anterior y el ligamento cruzado posterior; en los segundos se incluyen el ligamento lateral interno y el ligamento lateral externo.

Como habrás podido apreciar, la rodilla es una verdadera obra de arte de la naturaleza. Dentro de los miles de biomecanismos que posee el cuerpo humano, la articulación de la rodilla es, sin dudas, uno de los más complejos y funcionales. Vale la pena conocer su funcionamiento para poder cuidarla de la manera correcta.

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