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6 enseñanzas de "El poder del ahora": el libro para recuperar tu claridad

4 minutos
Descubre las enseñanzas de El poder del ahora y cómo aplicarlas en tu vida diaria para recuperar claridad, calma y presencia consciente.
6 enseñanzas de "El poder del ahora": el libro para recuperar tu claridad
Escrito por Valentina Vallejo
Publicado: 10 febrero, 2026 20:00

La obra de Eckhart Tolle, El poder del ahora, se ha convertido en un referente para quienes buscan recuperar serenidad en medio del ruido mental y las exigencias cotidianas. No se trata de fórmulas mágicas, se trata de recordatorios prácticos que ayudan a reconectar con la claridad interior.

Cada enseñanza propone un giro sencillo pero profundo. Observar la mente sin dejarse arrastrar, volver al presente y entrenar una forma distinta de relacionarse con los pensamientos. A continuación, te contamos cuáles son esas claves y cómo aplicarlas en tu día a día.

1. Dejar de identificarse con la voz interna

Tolle invita a reconocer que la mente genera un flujo constante de pensamientos, juicios y narraciones. El primer paso es observar al “pensador” sin confundirse con él. En la práctica, esto significa notar frases como “no voy a lograrlo” o “debería haber hecho más” y entender que son construcciones mentales, no verdades absolutas.

Aplicarlo en lo cotidiano puede ser tan simple como detectar la voz crítica cuando revisas tu móvil o terminas una reunión. Al observarla, se abre un espacio de libertad; ya no eres la voz, eres quien la escucha.

2. Detectar el tiempo psicológico y volver al ahora

Gran parte del sufrimiento proviene de vivir atrapados en recuerdos del pasado o proyecciones del futuro. Tolle lo llama “tiempo psicológico”. La enseñanza es aprender a distinguirlo y regresar al instante presente.

Por ejemplo, cuando te sorprendes repasando errores antiguos o anticipando problemas que aún no ocurren, puedes detenerte y mirar alrededor. Reconectar con lo que está frente a ti (la luz de la pantalla, el sonido de tu entorno) corta la cadena de pensamientos y devuelve claridad.

3. Usar el cuerpo como ancla

El cuerpo es un recurso inmediato para regresar al presente. Sentir la respiración, notar el peso de las manos o percibir la postura son formas de anclaje que interrumpen la rumiación.

En momentos de estrés laboral, basta con cerrar los ojos unos segundos y enfocar la atención en el abdomen al inhalar y exhalar. Este gesto sencillo no elimina los problemas, pero sí reduce la dispersión mental y ayuda a responder con más calma.

4. Practicar la aceptación sin resistencia

Otra enseñanza clave es la aceptación. No significa resignarse, significa dejar de luchar contra lo que ya está ocurriendo. Resistirse a un atasco de tráfico o a un imprevisto en el trabajo solo añade tensión.

Aceptar la situación permite liberar energía y actuar con mayor claridad.  Desde esa base, las decisiones se toman con menos carga emocional y más lucidez.

5. Reconocer los patrones que alimentan el drama interno

Tolle describe el “pain-body” como un conjunto de emociones acumuladas que buscan reactivarse con pensamientos negativos. Identificarlo es esencial para no caer en ciclos de drama.

Cuando notas que una pequeña crítica despierta una reacción desproporcionada, probablemente el pain-body está activo. Reconocerlo evita que se convierta en una espiral de discusiones o reproches internos.

6. Acudir al silencio, la pausa y la respiración

El libro propone “portales” para cortar la rumiación. El silencio, la pausa y la respiración consciente. Por ejemplo, al recibir una notificación que te inquieta, puedes elegir no responder de inmediato. Tomar una pausa y respirar profundamente abre un espacio de claridad antes de actuar. Estos portales funcionan como interruptores que reducen el ruido mental sin necesidad de técnicas complejas.

¿Cómo aplicar estas enseñanzas en la vida cotidiana?

La utilidad de estas ideas se mide en lo pequeño; al revisar el móvil, al enfrentar una preocupación laboral o al conversar con alguien cercano. No prometen transformar la vida de un día para otro, pero sí ofrecen una higiene mental que se entrena con constancia.

Cada práctica es un recordatorio de que la mente no necesita ser callada a la fuerza, necesita Ser observada con distancia. Con el tiempo, esa actitud se convierte en una forma más clara y serena de vivir.

El poder del ahora no es un interruptor instantáneo, es una disciplina de atención que se cultiva en lo cotidiano. La claridad surge cuando dejamos de vivir dirigidos por la mente y empezamos a relacionarnos con ella de otra manera. Más que silenciarla, se trata de de recuperar el lugar de observadores conscientes.

La obra de Eckhart Tolle, El poder del ahora, se ha convertido en un referente para quienes buscan recuperar serenidad en medio del ruido mental y las exigencias cotidianas. No se trata de fórmulas mágicas, se trata de recordatorios prácticos que ayudan a reconectar con la claridad interior.

Cada enseñanza propone un giro sencillo pero profundo. Observar la mente sin dejarse arrastrar, volver al presente y entrenar una forma distinta de relacionarse con los pensamientos. A continuación, te contamos cuáles son esas claves y cómo aplicarlas en tu día a día.

1. Dejar de identificarse con la voz interna

Tolle invita a reconocer que la mente genera un flujo constante de pensamientos, juicios y narraciones. El primer paso es observar al “pensador” sin confundirse con él. En la práctica, esto significa notar frases como “no voy a lograrlo” o “debería haber hecho más” y entender que son construcciones mentales, no verdades absolutas.

Aplicarlo en lo cotidiano puede ser tan simple como detectar la voz crítica cuando revisas tu móvil o terminas una reunión. Al observarla, se abre un espacio de libertad; ya no eres la voz, eres quien la escucha.

2. Detectar el tiempo psicológico y volver al ahora

Gran parte del sufrimiento proviene de vivir atrapados en recuerdos del pasado o proyecciones del futuro. Tolle lo llama “tiempo psicológico”. La enseñanza es aprender a distinguirlo y regresar al instante presente.

Por ejemplo, cuando te sorprendes repasando errores antiguos o anticipando problemas que aún no ocurren, puedes detenerte y mirar alrededor. Reconectar con lo que está frente a ti (la luz de la pantalla, el sonido de tu entorno) corta la cadena de pensamientos y devuelve claridad.

3. Usar el cuerpo como ancla

El cuerpo es un recurso inmediato para regresar al presente. Sentir la respiración, notar el peso de las manos o percibir la postura son formas de anclaje que interrumpen la rumiación.

En momentos de estrés laboral, basta con cerrar los ojos unos segundos y enfocar la atención en el abdomen al inhalar y exhalar. Este gesto sencillo no elimina los problemas, pero sí reduce la dispersión mental y ayuda a responder con más calma.

4. Practicar la aceptación sin resistencia

Otra enseñanza clave es la aceptación. No significa resignarse, significa dejar de luchar contra lo que ya está ocurriendo. Resistirse a un atasco de tráfico o a un imprevisto en el trabajo solo añade tensión.

Aceptar la situación permite liberar energía y actuar con mayor claridad.  Desde esa base, las decisiones se toman con menos carga emocional y más lucidez.

5. Reconocer los patrones que alimentan el drama interno

Tolle describe el “pain-body” como un conjunto de emociones acumuladas que buscan reactivarse con pensamientos negativos. Identificarlo es esencial para no caer en ciclos de drama.

Cuando notas que una pequeña crítica despierta una reacción desproporcionada, probablemente el pain-body está activo. Reconocerlo evita que se convierta en una espiral de discusiones o reproches internos.

6. Acudir al silencio, la pausa y la respiración

El libro propone “portales” para cortar la rumiación. El silencio, la pausa y la respiración consciente. Por ejemplo, al recibir una notificación que te inquieta, puedes elegir no responder de inmediato. Tomar una pausa y respirar profundamente abre un espacio de claridad antes de actuar. Estos portales funcionan como interruptores que reducen el ruido mental sin necesidad de técnicas complejas.

¿Cómo aplicar estas enseñanzas en la vida cotidiana?

La utilidad de estas ideas se mide en lo pequeño; al revisar el móvil, al enfrentar una preocupación laboral o al conversar con alguien cercano. No prometen transformar la vida de un día para otro, pero sí ofrecen una higiene mental que se entrena con constancia.

Cada práctica es un recordatorio de que la mente no necesita ser callada a la fuerza, necesita Ser observada con distancia. Con el tiempo, esa actitud se convierte en una forma más clara y serena de vivir.

El poder del ahora no es un interruptor instantáneo, es una disciplina de atención que se cultiva en lo cotidiano. La claridad surge cuando dejamos de vivir dirigidos por la mente y empezamos a relacionarnos con ella de otra manera. Más que silenciarla, se trata de de recuperar el lugar de observadores conscientes.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.