Bulto en el cuello: todo lo que debes saber

Un bulto en el cuello puede producir síntomas como dificultad para tragar o afonía.
Leonardo Biolatto

Escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto.

Última actualización: 25 enero, 2022

Cualquier persona se asusta al encontrarse un sospechoso bulto en el cuello. Lo primero en que se suele pensar es en el cáncer. Sin embargo, existen numerosas causas aparte del cáncer; de hecho, no todas ellas son malignas. Por ejemplo, puede tratarse de una infección limitada, un quiste o un tumor benigno.

La principal causa de un bulto en el cuello es la inflamación de los ganglios linfáticos. Se trata de estructuras redondas que forman parte del sistema inmunitario y se encuentran distribuidas por todo el cuerpo. Ayudan al cuerpo a reconocer y combatir infecciones y tienden a inflamarse con frecuencia. Suele ser una situación muy común y pasajera.

En este artículo te explicamos todo lo que debes saber sobre los bultos en el cuello.

¿Cuáles son las principales causas de un bulto en el cuello?

Como hemos mencionado antes, la causa más común de un bulto en el cuello es la inflamación de un ganglio linfático. A su vez, esto puede ocurrir por diferentes motivos:

  • Una infección cercana. Por ejemplo, un resfriado o una infección de la garganta. Son situaciones muy frecuentes, especialmente en niños. También destacan la mononucleosis, los abscesos dentales, las amigdalitis, etcétera.
  • Infección del propio ganglio. Se denomina linfadenitis.
  • Enfermedades sistémicas como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la tuberculosis.

Por otra parte, existen trastornos inmunitarios que también pueden provocar un bulto en el cuello. Esto ocurre porque provocan la inflamación de los ganglios al igual que las infecciones. La enfermedad más destacada es la artritis reumatoide, una patología en la que el sistema inmune ataca por error al tejido sano; afecta principalmente a las articulaciones.

De igual manera, ciertos medicamentos pueden hacer que los ganglios aumenten de tamaño. Un bulto en el cuello también puede ser un quiste, que es una cavidad llena de líquido; son identificables en gran medida porque muchos de ellos están presentes desde el nacimiento. Otra posible causa es un problema de las glándulas salivares.

Sin embargo, no podemos olvidar que también puede tratarse de cáncer. Los tumores malignos son más frecuentes en las personas mayores. Puede tratarse de un ganglio linfático canceroso, pero también puede ser un tumor de una estructura vecina que se haya extendido. De hecho, puede incluso tratarse de una metástasis de un tumor lejano.

Signos y síntomas de alarma si tienes un bulto en el cuello

Si tienes un bulto en el cuello, es primordial que acudas al médico a que te examine. Es muy importante realizar las pruebas pertinentes para diagnosticarlo. Sin embargo, además de las pruebas complementarias, existen una serie de signos que nos pueden ayudar a orientarnos sobre la naturaleza de estos bultos.

Un bulto blando y doloroso suele ser indicativo de una infección. Tienden a desaparecer tras un periodo de tiempo. Por otra parte, un nódulo muy sensible al tacto suele ser linfadenitis. Si el bulto es duro, inmóvil y no duele, puede tratarse de un tumor.

Los tumores también pueden provocar otros síntomas como afonía o dificultad para tragar. Si tienes un bulto en el cuello que persiste y que, además, te provoca alguno de estos síntomas, no tardes en ir a tu médico.

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¿Qué pruebas se pueden utilizar para diagnosticarlo?

Existen numerosas pruebas que ayudan al diagnóstico. Sin embargo, si el paciente es joven, no suele tratarse de un tumor. Además, si hay signos de infección cercana, tampoco suelen ser necesarias estas pruebas. Del mismo modo, se tiene en cuenta la consistencia y si produce dolor.

La primera prueba que se realiza es el hemograma. También se pueden emplear radiografías de tórax. Cuando hay signos de alarma o factores de riesgo de cáncer, se pueden emplear pruebas más precisas. Entre ellas destaca la biopsia, en la que se extrae una porción del bulto para analizarlo.

Por otra parte, se pueden llevar a cabo pruebas de imagen. Las más empleadas son la tomografía computarizada y la resonancia magnética. La ecografía también es útil en ocasiones.

En conclusión

Un bulto en el cuello suele ser un ganglio linfático que ha aumentado su volumen. La causa más común de esto es una infección cercana que suele resolverse sin mayor problema. Sin embargo, hay que prestar atención a otros síntomas. Si el bulto en el cuello no es doloroso y no se mueve, puede tratarse de un tumor. Lo ideal es acudir al médico para salir de dudas. 

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