¿Cómo fomentar un noviazgo sano en la adolescencia?

Las primeras relaciones amorosas pueden ser complicadas y tienden a dejar secuelas emocionales. ¿Cómo ayudar a tus hijos a disfrutar de un noviazgo sano?
¿Cómo fomentar un noviazgo sano en la adolescencia?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 14 agosto, 2021.

Última actualización: 14 agosto, 2021

Fomentar un noviazgo sano en la adolescencia es determinante para evitar que los jóvenes se expongan a heridas emocionales o situaciones con desenlaces indeseados. Hay que recordar que esta etapa está marcada por grandes cambios y transiciones que inciden en el desarrollo de la propia identidad. Por lo tanto, las primeras relaciones amorosas acaban afectando más de lo pensado.

Hay que recordar que en este momento de la vida las emociones se encuentran a flor de piel y se viven de manera intensa. Así, el primer amor puede parecer el único y muchas cosas empiezan a girar en torno a este. Si bien es de lo más normal, como padres es importante orientar y supervisar para que la experiencia no se torne desagradable o peligrosa. ¿Qué hacer al respecto?

Consejos para fomentar un noviazgo sano en la adolescencia

Es imposible predecir al 100 % cómo serán las primeras relaciones afectivas de los hijos. Sin embargo, la labor de educación realizada con anterioridad tiene una enorme influencia.

No nos estamos refiriendo a la formación académica o a los buenos modales, sino al grado en que el joven ha logrado desarrollar una sana autoestima y una buena inteligencia emocional. Por lo mismo, es importante abordar estas tareas cuanto antes.

Potencia la autoestima y la dignidad

Estos tres elementos pueden convertirse en el salvavidas de los adolescentes cuando inician su vida afectiva. Un joven que posea una autoestima sana y fuerte será capaz de elegir parejas que le nutran, le respeten y le eleven.

Pero no solo eso, también podrá percibir con claridad cuándo un vínculo ya establecido no está cumpliendo unos mínimos estándares de afecto y buenos tratos, y tendrá menos dificultades para ponerle fin.

Para lograr esto, es imprescindible que crezca en un entorno amoroso y armonioso en el que pueda aprender qué es el amor, cuál es su valía y qué tipo de actitudes puede esperar de los demás. La forma en que los padres se dirigen al niño y cómo se tratan entre ellos sentará las bases de lo que este hijo buscará reproducir en el futuro.

Ofrécele una buena educación emocional

La inteligencia emocional es la habilidad que nos permite identificar lo que sentimos, expresarlo y gestionarlo, así como reconocer emociones en otros y saber lidiar con ellas. ¿Se te ocurre algún aspecto más necesario a la hora de establecer un noviazgo sano en la adolescencia?

Es importante que, desde niños, enseñes a tus hijos a navegar por el mundo emocional; que les proporciones un amplio vocabulario al respecto y les ofrezcas herramientas para manejar estados emocionales intensos. Esto prevendrá estallidos de ira, angustia y tristeza incontrolable, y también permitirá que el joven sea más empático con quien sea su pareja.

Consejos para fomentar un noviazgo sano en la adolescencia
Una buena educación emocional le ayudará al adolescente a reconocer aquellas conductas de su pareja que no son sanas.

Enséñale a hacer uso de la asertividad

Todas las relaciones humanas experimentan conflictos en algún momento, lo importante es que tus hijos sepan resolverlos de una forma sana. Para ello, la comunicación asertiva es esencial.

Al llegar a la adolescencia, deben saber expresar sus opiniones y preferencias, establecer límites y hacer peticiones firmes, pero respetuosas. De este modo, se reduce el riesgo de que implementen o sean víctimas de actitudes dominantes, coacciones y chantajes emocionales.



Involúcrate desde la comprensión y no desde el juicio

Por muy buen trabajo que hayas realizado durante la infancia y la pubertad, es lógico y esperable que tus hijos aún presenten carencias (propias de la edad y de la falta de experiencia) a la hora de relacionarse afectivamente. Por esto, es importante que cuenten con supervisión y guía de tu parte.

Así pues, es necesario que te involucres, que conozcas a las personas con las que pasa el tiempo (incluidas sus parejas) y que te acerques de un modo respetuoso y comprensivo. Evita los juicios y las críticas, pues esto solo creará una distancia y una falta de comunicación.

Por el contrario, escucha lo que el joven tiene que decir, valida sus emociones y ofrécele consejos siendo consciente de la etapa que está atravesando. Ahora bien, si detectas algún vínculo peligroso o dañino, no dudes en establecer límites.

Características de un noviazgo sano

Es cierto que la adolescencia esta marcada por la pasión, la impulsividad y la intensidad emocional, pero esto no es motivo para justificar o normalizar malos tratos de ningún tipo. En este sentido, procura transmitir en qué consiste un noviazgo sano y permanece alerta ante cualquier signo que se aleje de esta descripción.

Sinceridad

La confianza es la base de toda relación de pareja sana y, para que esta exista, ambas partes han de ser honestas y sinceras. Las mentiras, los engaños y la infidelidad no tienen cabida en el vínculo que los jóvenes deben buscar.

Respeto

Ni los celos, ni la ira ni ninguna otra emoción justifican las faltas de respeto ni los malos tratos. Por muy enfadada que esté una persona, nunca tendrá derecho a agredir a otra, a humillarla o insultarla. Estas son banderas rojas que los adolescentes deben tener muy presentes para alejarse desde el primer momento en que aparezcan.

Por otro lado, respetar a la pareja implica permitirle desarrollarse de forma plena e integral. Ningún joven debería renunciar a sus hobbies o a sus amistades por otra persona; no debería descuidar sus estudios, alejarse de su familia o modificar su aspecto físico. Alguien que desea cambiarle o aislarle no le ofrece una relación sana.



Apoyo

Durante la adolescencia – y en cualquier momento de la vida – la pareja ha de ser, ante todo, una amistad. Debe ser alguien que ofrezca escucha, comprensión y consuelo, alguien que aliente y motive.

Reciprocidad

Es común que muchos jóvenes establezcan relaciones desiguales en las que una parte se encuentra mucho más involucrada que la otra o realiza una inversión mayor en tiempo, esfuerzo y emociones. Hay que aclararles que un vínculo afectivo consiste en dar y recibir, en compartir, no en vaciarse para llenar al otro.

Características de un noviazgo sano
La reciprocidad es una de las principales características de las relaciones sentimentales.

Buena comunicación

Por último, ambos miembros de la pareja deben estar dispuestos a escuchar, dialogar, negociar y llegar a acuerdos. El adolescente debe sentir que puede expresarle al otro cómo se siente, y saber que sus emociones serán atendidas y validadas.

Si el compañero sentimental acusa a tu hijo o a tu hija de exagerado o de loco cuando expone algo que le causa dolor o conflicto, ha de saber que ese no es su lugar.

Fomentar un noviazgo sano en la adolescencia es posible

Es cierto que es imposible proteger a los jóvenes de esas primeras y dolorosas decepciones románticas. Aún así, como padres es posible proporcionarse recursos personales para que puedan tomar buenas decisiones y se alejen de las situaciones de peligro.

No hay que ignorar que de estas primeras experiencias pueden depender también las futuras interacciones románticas. Por ello, asegúrate de que tu hijo encuentre en ti un aliado y un guía que lo acompañe mientras transita esta complicada etapa.

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