¿Cuáles son las consecuencias de la onicofagia en la salud bucodental?

Si te muerdes las uñas con frecuencia, como un hábito repetitivo y compulsivo, debes saber que habrá consecuencias para tu cuerpo. Aquí te contamos los efectos sobre la salud bucodental.
¿Cuáles son las consecuencias de la onicofagia en la salud bucodental?
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa el 12 junio, 2021.

Última actualización: 12 junio, 2021

Morderse las uñas de manera compulsiva no solo trae problemas estéticos en las manos. También existen consecuencias de la onicofagia en la salud bucodental.

El hábito de llevarse los dedos a la boca suele ser una acción inconsciente. Muchas veces es un indicador de algún conflicto emocional o una conducta que se imita.

Esta problemática puede afectar a personas de cualquier edad, siendo más común en la infancia y la adolescencia. Aunque en algunos se prolonga hasta la edad adulta.

Esta costumbre, aunque parezca inofensiva, puede dañar la boca. Sigue leyendo y entérate cómo.

¿Qué es la onicofagia?

Onicofagia es la manera de nombrar el hábito de morderse las uñas. Es una conducta compulsiva e inconsciente en la que la persona se lleva las manos a la boca y mordisquea la zona del extremo de los dedos.

Si bien el término designa a las uñas en específico, también se refiere al mordisqueo que se realiza sobre los tejidos blandos circundantes, es decir, la piel que rodea a las uñas.

Otra forma de designar al trastorno es por el nombre de onicotilomanía. En realidad, se prefiere reservar esta palabra para un trastorno un tanto más severo, que incluye el hecho de arrancarse las uñas y hasta tragarlas. Se asocia a cuadros psiquiátricos, como el trastorno obsesivo compulsivo, la depresión o el trastorno dismórfico corporal.

Se ha relacionado al origen de la onicofagia con el estrés. Ante situaciones repetitivas de ansiedad que no se pueden resolver de una manera adecuada, el gesto y la acción servirían como liberadores de la tensión.

También se plantea una hipótesis sobre la persistencia del paciente en las etapas orales del desarrollo evolutivo psicológico. Esto explicaría la tendencia a llevarse cosas a la boca, incluidas las uñas.

Niño muerde uñas.
La onicofagia es común en niños y adolescentes. De todos modos, el hábito puede persistir hasta la edad adulta.

Problemas que genera la onicofagia en la salud general

La onicofagia tiene consecuencias puntuales para la salud bucodental que analizaremos luego, pero primero veremos qué sucede en otros sistemas del organismo cuando existe esta práctica compulsiva. Esto más allá de los cuadros asociados psiquiátricos que puedan estar presentes, que tienen sus propios signos y síntomas.

A nivel digestivo, la ingesta de los pedazos de uñas que se desprenden al morder puede alterar el proceso estomacal sobre los alimentos. Es posible que aumente la producción de ácido gástrico y que haya dispepsia, es decir, malestares inespecíficos a nivel de la zona abdominal alta.

Si seguimos descendiendo en el tubo digestivo, tendremos las consecuencias en el intestino delgado. Allí es posible que los pedazos de uñas faciliten el ingreso de parásitos que se instalarán y generarán cuadros sintomáticos de acuerdo a cada especie.

La onicomicosis es otra consecuencia. Se trata de la infección micótica de las uñas. Al encontrarse lastimadas y en contacto constante con la boca, aumentando su humedad circundante, los hongos tendrán un ambiente propicio para instalarse.

Vale aclarar que las micosis ungueales son difíciles de tratar y demandan mucho tiempo de lacas y de uso persistente de medicamentos. Por eso es una patología que debe detectarse temprano.

Así como la onicomicosis es la infección micótica de las uñas, cuando se infectan los tejidos blandos que rodean a la parte dura de los dedos se lo llama paroniquia o panadizo. El mismo acto de morder repetidamente la zona ayuda a los microorganismos a ingresar al tejido celular subcutáneo.

Consecuencias de la onicofagia en la salud bucodental

Si bien el sistema digestivo, las uñas en sí mismas y la piel de los dedos son las zonas más afectadas, también hay consecuencias de la onicofagia en la salud bucodental que no son nada despreciables. Tanto los dientes como el resto de las estructuras de la cavidad bucal son susceptibles.

Recordemos que las manos están siempre en contacto con sustancias extrañas y agentes patógenos. Son las extremidades las que usamos para relacionarnos a diario con el mundo que nos rodea.

A través de las manos tocamos virus, bacterias, parásitos y suciedades que luego ingresamos a la boca con el hábito de la onicofagia. Pero esto no es todo. También existe un estrés mecánico sobre las superficies de los elementos dentarios que puede desgastar el esmalte y hasta inflamar las encías.

Vamos a ver en detalle algunas consecuencias de la onicofagia en la salud bucodental que pueden prevenirse reduciendo el hábito.

1. La onicofagia desgasta de forma prematura los dientes

Una de las consecuencias de la onicofagia sobre la salud bucodental es el desgaste del esmalte dentario. Esto sucede por la fricción de las uñas contra los dientes y por el roce de los dientes entre sí.

Pues resulta que la uña se corta y se rompe al morder; entonces, los dientes de la arcada superior siguen su estrés mecánico con los de la inferior. Esto conlleva microtraumatismos a repetición.

Los microtraumatismos serán microfracturas y, en casos extremos, culminarán en roturas concretas de la superficie de los dientes. Si bien es posible que no se llegue a una rotura como tal, sí habrá un desgaste continuo y prematuro.

Los incisivos centrales superiores son los más afectados, debido a su posición y exposición al hábito. Esto se hace más evidente en personas que padecen la onicofagia por cuadros de estrés y ansiedad, ya que suelen tener también bruxismo (apretamiento y rechinamiento de dientes).

2. Incrementa el riesgo de caries

Las caries son una patología de la boca prevalente. Su presencia se explica por una deficiente higiene y cuidado bucal que redunda en una colonización bacteriana, responsable de la fermentación de los hidratos de carbono de la dieta.

Este metabolismo produce ácidos que desmineralizan al diente. Entonces, ¿cuál sería la consecuencia de la onicofagia en este caso? Pues resulta que las bacterias presentes en los dedos y las uñas aumentarían la colonización de la cavidad bucal.

Al haber más bacterias, mayor será la fermentación y más ácidos podrán desmineralizar los tejidos duros del diente. En consecuencia, se incrementa el riesgo de caries.

3. Halitosis

La halitosis es el nombre técnico para el mal aliento. Sus causas son variadas, pero las más frecuentes se relacionan con la mala higiene bucal y con la colonización bacteriana. Por lo tanto, al igual que sucede con las caries, una de las consecuencias de la onicofagia para la salud bucodental es el mal olor dentro de la boca.

Como bien dijimos anteriormente, esta práctica compulsiva puede formar parte de trastornos psiquiátricos mayores, en los que la higiene general se ve afectada. Una persona depresiva, por ejemplo, tenderá a no cuidar su aspecto y es posible que no se cepille con la frecuencia debida.

Las bacterias que se trasladan desde los dientes a la boca por la onicofagia contribuyen a aumentar el sustrato de la halitosis. Las manos están en contacto con múltiples agentes externos que favorecen la entrada de microorganismos.

4. Infecciones en la boca como consecuencia de la onicofagia

La boca tiene una flora de microorganismos que es habitual y necesaria. Es decir, hay bacterias comensales que habitan de manera normal la cavidad bucal y que no generan enfermedad.

El contacto asiduo con las manos y los agentes patógenos desconocidos altera ese equilibrio. Ya mencionamos que las caries aparecen como consecuencia de ese ingreso de bacterias, pero hay otras infecciones que son posibles; también por virus y por hongos. El herpes labial, por ejemplo, puede contraerse por contacto con el virus de manera directa.

La halitosis de la que ya hablamos no siempre es un signo aislado. A veces es la expresión de una infección en curso que se produjo por un sobrecrecimiento bacteriano. Es válido mencionar aquí a la enfermedad periodontal, como una consecuencia grave de la onicofagia en la salud bucodental.

Por su parte, algunas llagas o aftas bucales se encuentran en relación a la colonización por microorganismos. Se trata de ulceraciones muy dolorosas y autolimitadas que se resuelven en una semana, aproximadamente.

5. Alteraciones témporomandibulares

La articulación témporomandibular puede sufrir los efectos de la onicofagia, ya que el constante estrés mecánico del mordisqueo es capaz de alterar su funcionamiento. Esto traerá dolor al masticar la comida y movimientos anormales de la mandíbula.

Si sumamos el bruxismo por un cuadro de estrés generalizado, entonces el riesgo de disfunción en la articulación se eleva. Algunos pacientes comienzan con dolor de oído como manifestación del trastorno, debido a la cercanía de las estructuras entre sí.

Hay evidencia al respecto de que los malos hábitos son causantes de alteraciones témporomandibulares, por lo que no es extraño asociar la onicofagia con esta consecuencia para la salud bucodental. El problema es que no solo es difícil quitar la acción repetitiva de morderse las uñas; también es difícil corregir una disfunción de esta articulación.

Dolor en la articulación témporomandibular.
Las disfunciones de la articulación de la mandíbula generan dolor que puede confundirse con una otalgia, por la localización.

¿Cómo evitar las consecuencias de la onicofagia en la salud bucodental?

Si queremos evitar las consecuencias de la onicofagia en la salud bucodental tenemos que tomar algunas medidas para reducir el mal hábito. Estas pueden ser desde el plano psicológico o desde remedios caseros y naturales para generar rechazo al deseo de morderse.

Cuando hay una alteración notoria que afecta la calidad de vida o que produce trastornos físicos como los que mencionamos, entonces es prudente que medie un tratamiento psicológico con un profesional. El psicólogo se valdrá de diversas técnicas, según su formación, para el abordaje.

También se tratará el estado de ansiedad, de depresión o de estrés que pueda estar de fondo en la onicofagia. Aunque cada caso es particular y los métodos serán individualizados a la situación.

Por su parte, el mismo paciente puede llevar adelante técnicas caseras que reduzcan su deseo de morder las uñas. La meditación, el yoga, la respiración profunda y cualquier metodología que apunte a controlar el estrés es bienvenida.

En el mercado es posible conseguir y adquirir esmaltes que otorgan un sabor desagradable a la uña. Esto se hace con el objetivo de desalentar el hábito de morderlas. También hay uñas postizas con la misma función.

Desde la odontología, la primera recomendación es concretar una consulta. El profesional de la salud bucal podrá corroborar si ya hay daños presentes y abordarlos, así como recomendar formas de entorpecer el hábito. Si lo considera necesario, derivará el caso a un psicólogo.

La onicofagia tiene consecuencias para la boca y para el resto del cuerpo

La onicofagia parece ser un problema menor cuando no se conocen a fondo sus consecuencias. Se puede menospreciar el efecto final que tiene en los dientes, en el sistema digestivo y en la piel, pero eso solo agrava el problema.

Si te sientes identificado con lo que describimos en este artículo, te recomendamos que comiences con una consulta. Puede ser con un odontólogo, con un psicólogo o con un médico. Es posible que haya un trasfondo de estrés o ansiedad que sea solucionable con el tratamiento adecuado.

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