Crup: causas, síntomas y tratamiento

Un niño con crup suele tener problemas para respirar del todo bien, tos y malestar general. Puede parecer un cuadro clínico alarmante, pero se trata de una enfermedad que se cura por sí sola.
Crup: causas, síntomas y tratamiento
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 09 febrero, 2021.

Última actualización: 09 febrero, 2021

El crup o laringotraqueobronquitis es una enfermedad respiratoria que tiende a afectar a niños entre los 3 meses y los 5 años de edad. Se suele desencadenar por una infección viral de las vías respiratorias superiores que inflama el tejido de la garganta y dificulta la respiración normal del infante.

Según la revista Anales de Pediatría, el crup representa hasta el 20 % de las enfermedades respiratorias de la infancia. Puede producir síntomas leves, moderados o graves, los que empeoran por la noche. Si quieres saberlo todo sobre el trastorno y cómo abordarlo, continúa leyendo.

Tipos de crup

Como hemos dicho, el crup suele producirse a causa de una infección viral. Los agentes patógenos ingresan por los conductos nasales y se diseminan al epitelio de la nasofaringe y la tráquea, donde pueden detenerse o continuar por el árbol respiratorio.

Esto genera una inflamación que dificulta el habla y la respiración, presentándose con una sintomatología variable. Existen dos grandes tipos de crup y te contamos sus particularidades a continuación.

1. Laringotraqueítis aguda

Los gérmenes causales de esta variante suelen ser los parainfluenzavirus del tipo 1, 2 y 3, representando más del 75 % de las infecciones en infantes. Los patógenos bacterianos son poco comunes, pero la especie Mycoplasma pneumoniae es responsable de hasta el 3 %.

Esta variante comienza como una enfermedad respiratoria de las vías superiores que termina en crup en 1-3 días. Es mucho más común en niños que en adultos, pues su sistema inmune está menos refinado y el árbol respiratorio es más delgado en cuanto a diámetro, lo que facilita la obstrucción parcial.

Laringitis y crup en una niña.
Los niños son más afectados por su sistema inmune más nuevo y por el diámetro pequeño de las vías respiratorias.

2. Crup espasmódico

Es difícil distinguirlo de la laringotraqueítis aguda, pero se diferencia de la anterior en que el niño no tiene por qué presentar síntomas de gripe o catarro. Se trata de ataques recurrentes de tos perruna y sonidos estridentes característicos, pero no suele haber un compromiso respiratorio grave.

Causas del crup

Tal y como hemos indicado, las infecciones víricas de las vías aéreas son la causa más común del crup en niños. Aun así, según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, existen otras posibles explicaciones. Entre ellas encontramos las siguientes:

  • Alergias: también pueden provocar inflamaciones en el tejido del árbol respiratorio.
  • Inhalación de un elemento extraño que irrite las vías respiratorias.
  • Reflujo gastroesofágico (ERGE): la regurgitación parcial de los ácidos estomacales irrita el esófago y la laringe.

Síntomas del crup

Tal y como indica el Manual MSD, el crup comienza con síntomas típicos del resfriado, como goteo nasal, estornudos y una fiebre y tos ligeras. A medida que la infección viral avanza por el árbol respiratorio se pueden añadir los siguientes signos:

  • Tos perruna: seca, fuerte, metálica, dura y repetitiva.
  • Respiración ruidosa: también conocida como estridor.
  • Dificultad para respirar y ronquera.
  • Fiebre: en el 50 % de los niños enfermos.
  • Leve dolor de garganta.

Todos los síntomas empeoran por la noche y pueden despertar al niño. El crup se presenta 1-3 días después de la infección, se agrava 2-3 días después de la aparición de los primeros síntomas y, finalmente, se resuelve por sí solo en una semana.

Diagnóstico

Tal y como indica el portal Radiology.org, el diagnóstico suele realizarse mediante un examen físico. El pediatra auscultará al niño y escuchará su respiración, además de observar posibles inflamaciones en la zona más externa de la garganta. Para descartar otras enfermedades puede ser necesaria una radiografía de tórax.

Tratamiento del crup

En la mayoría de los casos, el crup no requiere un tratamiento médico, pues el sistema inmune del infante combate la enfermedad por sí solo. Aun así, el portal AboutKidsHealth nos facilita algunos consejos. Entre ellos encontramos los siguientes:

  • Vapor frío: el aire húmedo y frío puede reducir la inflamación en las vías respiratorias superiores. Un humidificador fresco colocado en la habitación del niño por la noche es útil.
  • Antipiréticos y analgésicos: el ibuprofeno, paracetamol y otros fármacos de venta libre son adecuados para tratar el dolor local. De todas formas, debe evitarse a toda costa el uso de aspirinas en infantes.
  • Baños con vapor.

A veces se requiere el uso de tratamientos antibióticos, si bien esto es muy poco común, pues casi todos los casos se producen por infecciones víricas. En los casos graves en los que el niño no puede respirar, presenta la piel de color morado o tiene fatiga constante, no queda otra opción que acudir a urgencias. Aun así, que la enfermedad se complique tanto es difícil.

Realización de vapor para el crup.
El uso de vapor para los síntomas de la laringotraqueítis oscila entre el frío y el calor. Para los niños es más efectiva la primera opción, mientras que los adultos pueden beneficiarse de la segunda.

¿Cómo puede prevenirse?

Por desgracia, prevenir el crup en un niño pequeño es casi imposible. Los infantes suelen hacinarse en los centros escolares y tomar precauciones higiénicas mínimas, así que la expansión a virus en las épocas de otoño/invierno es parte de la dinámica normal.

No hay que obsesionarse con esta patología, pues por alarmante que parezca, suele solucionarse por sí sola con síntomas que no van más allá de una dificultad respiratoria transitoria. Lo único que puedes hacer, si tu hijo ya presenta crup, es aislarlo del resto de los compañeros de clase y entorno hasta que se recupere.

El crup es típico de la infancia

El crup es típico en niños hasta los 6 años de edad y, a partir de aquí, su presentación es mucho menos probable. Se trata, casi siempre, de una patología leve. En contadas ocasiones puede agravarse. En caso de que tu hijo presente dificultad respiratoria severa, la visita a urgencias se hace esencial para un abordaje rápido.

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