Cuál es el secreto de las relaciones felices

14 Noviembre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña
El amor en pareja comienza por uno mismo. Dado que no se puede dar lo que no se tiene, debemos aprender a amarnos para poder amar al otro.

¿Cuál es el secreto de las relaciones felices? En primer lugar, nuestra tarea primordial es aprender a ver, amar y valorar lo más precioso que tenemos, que es nuestra esencia.

Para ello, lo primordial es emprender un viaje hacia nuestro interior, conocernos, mejorarnos, pensar en nuestros deberes y lo que podemos aportar.

Cuando uno ha trabajado en su interior y ha emprendido el verdadero viaje hacia el autoconocimiento, está listo para amar y ser amado.

En este artículo compartimos lo que se esconde en la intimidad de las relaciones felices.

A continuación se describen consejos subjetivos sobre cómo gestar relaciones felices. Sin embargo, ha de tenerse en cuenta que la información aquí descrita no está avalada por un profesional de la salud mental y podría no funcionar. Si tienes problemas en tu relación de pareja o amistad, te recomendamos acudir a un profesional de la salud mental.

¿No es curiosa la humanidad? Hay tanta gente que se pasa la vida en una loca carrera contra el reloj, inmersos en la rutina, ocupados haciendo miles de cosas. Y, en el tiempo libre, se distraen frente al televisor, conectados a Facebook o rodeados de gente, ruido y embotados por el alcohol o las drogas. En esta vorágine de hacer y no ser, se pierde lo esencial, que no está afuera, sino dentro. 

Las relaciones felices se gestan desde la infancia

Cuando se huye de uno mismo

La soledad puede ser aterradora para algunas personas, quienes con tal de estar acompañadas, sacrifican la calidad de las relaciones. Este miedo a la soledad muchas veces refleja que, en el fondo, existe el miedo de entrar en contacto con las más íntimas emociones, las cuales pueden ser desagradables o dolorosas. Es preferible, entonces, distraerse o adormecerse con cosas externas…

Pero a veces las necesidades emocionales no son escuchadas y atendidas, no nos aceptamos a nosotros mismos de manera incondicional, con nuestras debilidades y fortalezas. Entonces andaremos por la vida usando una máscara, pretendiendo ser lo que no somos para buscar en los demás la aceptación que nosotros mismos nos negamos.

niña solitaria

Un proceso que empieza al nacer

El ser humano no nace siendo un zombi emocional. Los bebés no juzgan sus emociones, solo las sienten y las expresan.

Por desgracia, puede ocurrir que durante el proceso de socialización, el niño sea ignorado, herido, ridiculizado o abusado. Ante esto, el único recurso que tiene es enterrar en el inconsciente el dolor que experimenta, porque el pequeño aún depende de los demás para sentirse digno de amor y de respeto.

Pero al llegar a la madurez, es imperativo asumir la responsabilidad por la salud emocional y ocuparse de sanar las heridas y de llenar las carencias del niño interno. De lo contrario, vivirá con un vacío interno que tratará de llenar en vano con relaciones superficiales. Y así no se logran las relaciones felices.

Las relaciones felices son posibles

El amor auténtico

Nuestra tarea primordial, entonces, es aprender a ver, amar y valorar lo más precioso que tenemos, que es nuestra esencia. Mientras más aprendemos a amarnos a nosotros mismos, mayor es el deseo de compartir nuestro amor con los demás.

Porque el amor auténtico es expansivo por naturaleza. Esta onda expansiva es imparable, y es entonces inevitable querer compartir este amor con los demás. Pero no ya desde el vacío y la máscara, sino desde la plenitud y la autenticidad.

Expandir nuestra capacidad de amar

La razón de ser de una relación es aprender, crecer, amar, divertirse y disfrutar de la mutua compañía. Porque al fin de cuentas, nuestra verdadera misión en este mundo es expandir nuestra capacidad de amar, tanto a nosotros mismos como a los demás.

Debemos comprender y vivir en función de esta misión. Así descubriremos que amar auténtica e incondicionalmente es el mayor tesoro que podemos encontrar.

No hay lujo, placer, ni logros, ni posesiones, ni riquezas que puedan sustituir la plenitud que produce el verdadero amor incondicional. Pero tenemos que empezar por amarnos y aceptarnos a nosotros mismos. Amarse a sí mismo provee a cada miembro de la pareja la seguridad y la confianza que suele buscarse en el otro. Y esto es clave para las relaciones felices.

Relaciones felices

Compartir con la pareja el amor por nosotros mismos

En vez de tratar de obtener amor del otro, y hasta de exigirlo, ambos comparten el amor que tienen por sí mismos con su pareja. Le están dando al otro lo que siempre han querido de este, pero que antes no eran capaces de dar.

El autoabandono y el autorechazo son unas de las mayores causas del fracaso de las parejas. Aprender a amarse a sí mismo, en realidad, ayuda a sanar las relaciones.

Amar es lo más maravilloso que hay, pero no se puede dar lo que no se tiene. Hasta que no aprendamos a amarnos a nosotros mismos, no se puede amar al otro.