Efectos de los cambios bruscos de temperatura sobre la salud

Los cambios bruscos de temperatura afectan el sistema inmune, lo que explica las infecciones respiratorias de invierno. Pero en verano debemos cuidarnos del golpe de calor. Te lo explicamos.
Efectos de los cambios bruscos de temperatura sobre la salud
Leonardo Biolatto

Escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto el 29 enero, 2021.

Última actualización: 29 enero, 2021

Los cambios bruscos de temperatura puedan estar asociados a diversos factores. Sabemos que están influenciados por el cambio de estaciones y el cambio climático que altera los ciclos naturales. Lo cierto es que pasar del frío al calor o del calor al frío puede alterar y afectar nuestra salud.

El cuerpo tiene un sistema natural que regula la temperatura y depende del equilibrio entre la producción y la pérdida de calor. En este proceso intervienen tres mecanismos:

  • Los termorreceptores que se ubican en la piel y el núcleo preóptico del hipotálamo.
  • La sudoración y la vasodilatación periférica.
  • El área área de control en el cerebro.

Hay muchas circunstancias que pueden causar alteraciones de la termorregulación. Por ejemplo, la exposición a temperaturas ambientales bajas puede causar hipotermia accidental si se presenta un descenso de más de 35 °C en el organismo.

Cambios bruscos de temperatura: ¿cómo afecta el calor repentino?

Cuando la temperatura exterior se eleva, el cuerpo humano reacciona y activa su mecanismo de termorregulación para refrescarse. Sin embargo, en ocasiones la sudoración que se produce para tal fin no es suficiente para enfriar el cuerpo, lo que puede llevar a que la temperatura corporal se eleve peligrosamente.

Por ejemplo, el golpe de calor es uno de los trastornos que puedes llegar a padecer. Es considerada una de las lesiones por calor más graves y ocurre con mayor frecuencia durante los meses de verano, cuando se alcanzan más de 40 °C. La hipertermia es una urgencia vital.

Entre los síntomas del golpe de calor encontramos fiebre, agitación, piel seca, sudoración excesiva, náuseas y vómitos. También se puede presentar piel roja, pulso acelerado, fuerte dolor de cabeza y desmayos.

Dentro de sus causas encontramos la exposición a ambientes calurosos durante una rutina de ejercicios o, incluso, en reposo, lo que se conoce como insolación sin esfuerzo. Ahora bien, el consumo de algunos medicamentos también puede mermar la cantidad de sangre que bombea el corazón, limitando el flujo de la misma hacia la piel. Esta condición puede ser fatal cuando se presenta un aumento de calor repentino.

Golpe de calor en una pareja con cambio brusco de temperatura.
El golpe de calor puede ser una urgencia vital, cursando con deshidratación y reduciendo la capacidad de respuesta.

¿Cómo afecta el frío repentino?

De otro lado, encontramos que el clima frío contribuye a que se desarrollen patologías respiratorias y cardiovasculares. Las bajas temperaturas pueden ocasionar que los vasos sanguíneos sufran un estrechamiento o vasoconstricción.

Esta condición afecta la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Además, en pacientes con riesgo cardiovascular, aumenta las probabilidades de infarto de miocardio y de formación de trombos.

Cuando se presenta esta vasoconstricción en la zona nasal, el moco se vuelve más denso y merman las posibilidades de eliminar los microorganismos. Por otro lado, las temperaturas frías afectan la capacidad del sistema inmune. Esto puede relacionarse con la vasoconstricción, pero también con la dificultad para sintetizar vitamina D.

A los virus y bacterias les gusta el aire frío

Cuando la temperatura baja, hay una reducción de humedad en el medioambiente, lo que favorece la proliferación de virus y bacterias. No es en sí el frío el que causa gripes o alergias. En realidad, este es un clima que promueve la colonización de microorganismosa.

De hecho, un estudio demostró que las temperaturas frías, así como el aire seco, aumentan el riesgo de contraer infecciones por rinovirus, uno de los principales causantes de los resfriados.

Ahora bien, no es que no haya presencia de virus durante el verano. Lo que pasa es que los climas cálidos y con mayor humedad enlentecen su acceso al sistema respiratorio. Así, se minimizan las probabilidades de que se propaguen.

Efectos del aire acondicionado y la calefacción sobre la salud

Es normal que en verano se use en exceso el aire acondicionado en las casas, las oficinas, los restaurantes y demás espacios cerrados. Para muchos genera bienestar estar en un lugar fresco afuera está que arde. Algo similar ocurre en invierno, cuando se enciende la calefacción.

Sin embargo, estos cambios bruscos de temperatura afectan la salud, producen resfriados estacionales y alergias. La Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), por ejemplo, advierte que el uso del aire acondicionado es uno de los principales detonantes de problemas de garganta durante el verano.

Esta institución precisa que el cambio tan brusco que se produce en el ambiente contribuye a la aparición de enfermedades, como la faringitis y la laringitis. Siendo estas las causas más frecuentes de consulta médica y consumo de antibióticos.

Ahora bien, la calefacción también tiene sus problemas, debido a que puede secar demasiado el ambiente. Esto ocasiona picor en la garganta y tos porque las vías respiratorias se irritan. La falta de humedad y la resequedad nasal son el ambiente ideal para la proliferación de bacterias y virus. Los niños son los más afectados, de acuerdo con un estudio.

Aire acondicionado provoca infecciones respiratorias.
El uso de los aires acondicionados tiene algunos problemas asociados para la salud, como la sequedad del aire y la transmisión de partículas.

¿Cómo cuidarse de los cambios bruscos de temperatura?

Para evitar las afectaciones de los cambios bruscos de temperatura se pueden tomar algunas precauciones, en especial cuando suceden a causa de la calefacción o el aire acondicionado. Lo principal, de hecho, es no abusar de estos electrodomésticos.

También puedes tomar las siguientes medidas:

  • No te abrigues mucho en lugares donde hay calefacción para facilitar el tránsito hacia el ambiente frío.
  • Regula en 21 a 23 grados la temperatura en casa y en la oficina.
  • Lleva contigo un abrigo por si la temperatura ambiente desciende de repente.
  • Usa protector solar, gorro o parasol en el verano.
  • Evita entrar directamente a lugares con aire acondicionado; espera a aclimatarte un poco antes de hacerlo.
  • Hidrátate durante el día, sobre todo si sales a realizar deporte.

No podemos controlar los cambios bruscos de temperatura

Los únicos cambios bruscos de temperatura que se pueden prever son los relacionado con el aire acondicionado y la calefacción. De resto, es imposible hacerlo cuando se trata del clima. Aún así, para evitar afectar la salud podemos tomar precauciones como las que ya mencionamos.

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  • El uso del aire acondicionado incrementa los problemas de garganta en verano. Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).
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