¿Qué es la emetofobia y cómo se puede superar?

La emetofobia es un tipo de trastorno de ansiedad que implica un miedo intenso a todo lo relacionado con el vómito. A continuación, detallamos sus características y cómo superarla.
¿Qué es la emetofobia y cómo se puede superar?
Maria Alejandra Morgado Cusati

Escrito y verificado por la filósofa Maria Alejandra Morgado Cusati el 15 septiembre, 2021.

Última actualización: 15 septiembre, 2021

Vomitar resulta una experiencia desagradable para la mayoría de las personas. Además, este acto suele estar asociado a otros malestares. Sin embargo, es una reacción que muchos toleramos. Pero existen personas que experimentan un temor extremo a todo lo relacionado con el vómito. En estos casos estamos ante una emetofobia.

La emetofobia es una fobia especifica que implica un miedo intenso a vomitar, ver vómitos, ver a otras personas vomitar o sentirse enfermo. Como todas las fobias, suele empeorar con el paso del tiempo.

Poco a poco, la persona empieza a evitar lugares y cosas que asocia con los vómitos. Así, cuanto más las evita, mayor se vuelve su miedo. Hasta que el temor termina dominando su vida y deteriorando diversas esferas de la misma.

El miedo a vomitar es sorprendentemente común tanto en niños como en adultos. Puede desarrollarse después de una experiencia traumática de vómitos o sin una causa clara.

Signos y síntomas relacionados con la emetofobia

Debido a que la emetofobia se encuentra dentro de la clasificación de las fobias específicas, su cuadro clínico se presenta de forma similar al resto. De esta forma, ante el estímulo temido, la persona suele experimentar lo siguiente:

  • Elevada ansiedad.
  • Taquicardia
  • Aumento de la frecuencia respiratoria.
  • Sensación de ahogo, asfixia o falta de aire.
  • Incremento de la sudoración.
  • Vértigos y sensación de mareo.
  • Pérdida del conocimiento o desmayos.

Los malestares estomacales y las náuseas provocadas por la angustia de vomitar aumentan el miedo a sentirse enfermo, lo que genera más ansiedad. Adicionalmente, en la emetofobia se presentan los siguientes signos:

  • Esfuerzo significativo para evitar estar en situaciones en las que la persona u otro puedan vomitar.
  • Eliminar los alimentos que asocia con los vómitos
  • Comer despacio, comer muy poco o comer solo en casa.
  • Oler o revisar la comida con frecuencia para asegurarse de que no se haya echado a perder
  • No tocar superficies que puedan tener gérmenes que causen enfermedades, como pomos de puertas, asientos o descargas de inodoros, pasamanos o computadoras públicas.
  • Lavar las manos, los platos, los alimentos y los utensilios de cocina en exceso.
  • Evitar beber alcohol o tomar medicamentos que puedan causar náuseas.
  • Evitar viajes, escuelas, fiestas, transporte público o cualquier espacio abarrotado.
Vómitos en el auto en persona con emetofobia.
La evitación de situaciones asociadas al vómito es frecuente en las personas con emetofobia.


¿Por qué se produce la emetofobia?

Como mencionamos, la emetofobia puede desencadenarse después de una experiencia traumática con el vómito. No obstante, también puede desarrollarse sin una causa clara, lo que lleva a creer que la genética y su entorno pueden desempeñar un papel en la etiopatogenia. Por ejemplo, tener antecedentes familiares de fobias específicas.

También suele comenzar en la infancia. Algunos adultos que han vivido con emetofobia durante décadas pueden no recordar el primer evento desencadenante.

Diagnóstico y opciones de tratamiento

La emetofobia suele diagnosticarse cuando la angustia deteriora significativamente la vida en el hogar, la escuela, el trabajo o las relaciones interpersonales. Otros criterios para un diagnóstico incluyen lo siguiente:

  • Una respuesta significativa de miedo y ansiedad que ocurre inmediatamente después de ver o pensar en el vómito.
  • Evitación activa de situaciones que podrían involucrar vómitos.
  • Síntomas que duran al menos 6 meses.

Algunos de los principales síntomas de la emetofobia implican comportamientos obsesivos-compulsivos, por lo que podría presentarse primero como un trastorno obsesivo compulsivo. Por su parte, también puede parecerse a la agorafobia.

El miedo a los vómitos puede volverse tan intenso que imposibilita salir de casa. Pero si su única razón para evitar los lugares públicos es el miedo al vómito, es probable que se diagnostique emetofobia y no agorafobia.

Terapia de exposición

Esta terapia psicológica es considerada como uno de los tratamientos más efectivos para fobias específicas. En ella, el terapeuta expone lentamente al paciente al estímulo temido.

Para el caso de la emetofobia, esto podría implicar comer un alimento nuevo en un restaurante o girar hasta que empiece a sentir un poco de náuseas. A medida que pruebe estas cosas, también se le darán al paciente técnicas para ayudarlo a sobrellevar los sentimientos de ansiedad y miedo.

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

La TCC es un tratamiento que le ayuda a aprender a identificar y desafiar los pensamientos negativos que causan angustia. En el caso de las fobias específicas, también se incluye la exposición.

A medida que el paciente se exponga gradualmente al estímulo temido, el terapeuta abordará la ansiedad y la angustia que el otro experimenta al pensar en los vómitos. Así se aprenderán formas de sobrellevarlo.

Tratamiento farmacológico

Si bien los medicamentos no pueden tratar exclusivamente una fobia específica o hacer que esta desaparezca, es cierto que algunos fármacos ayudan a reducir los síntomas de ansiedad y pánico.

Tratamiento para la emetofobia.
Distintas terapias psicológicas pueden aportar al abordaje de la emetofobia. No se descarta el uso de fármacos.


Estilo de vida y recomendaciones para la emetofobia

Una buena forma de evitar que los trastornos de ansiedad se intensifiquen es llevar a cabo técnicas de relajación que permitan disminuir los niveles de excitación del sistema nervioso. Por su parte, en el caso de los niños, es importante que los padres no subestimen el miedo de sus hijos ante el vómito. Al igual que todas las fobias, esta comienza como algo pequeño y crece poco a poco.

Si se percibe que el niño está experimentando un miedo que afecta significativamente su buen funcionamiento, lo ideal es asistir con un especialista.

Las personas, a menudo experimentan las fobias de diferentes maneras. Por ejemplo, es posible que alguien se preocupe más por vomitar, mientras que otros se angustien más por ver a otros hacerlo. Se cual sea el caso, lo ideal es buscar ayuda profesional.

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