¿Es posible ser alérgico a la electricidad?

Edith Sánchez·
27 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina al
18 Diciembre, 2020
Alguien que es alérgico a la electricidad presenta una serie de malestares cuando se expone a los campos electromagnéticos. Sin embargo, la ciencia aún no ha establecido si esto puede catalogarse como alergia u otra patología similar.

El ser alérgico a la electricidad no es un tema del que se hable mucho. Sin embargo, existen muchos reportes de esta afección, aunque por el momento no cuente con una base científica, ni se reconozca el diagnóstico formal de esta afección.

Si alguien es alérgico a la electricidad significa que al exponerse a los campos electromagnéticos presenta una respuesta adversa que implica síntomas visibles. Estos incluyen desde molestias en los ojos, hasta condiciones más severas.

A esta afección también se le conoce como hipersensibilidad electromagnética. La ciencia no ha llegado a un consenso sobre este tema, ya que hay evidencias contradictorias al respecto.

¿Qué es la hipersensibilidad electromagnética?

Dermatitis alérgica.

Ser alérgico a la electricidad, o padecer de hipersensibilidad electromagnética, se define, en principio, como una intolerancia a los campos electromagnéticos. Si alguien con esta aparente afección se expone a los mismos, presenta una serie de síntomas que coinciden en gran medida con los de una alergia.

Los campos electromagnéticos se constituyen a partir de las radiaciones emanadas por las líneas de alta tensión, los teléfonos celulares, los electrodomésticos y las redes wifi. En teoría, si alguien es alérgico a la electricidad y se expone a tales campos, presentará un malestar físico o emocional.

No hay evidencia científica que corrobore la existencia de este mal. Algunas investigaciones han demostrado que personas que se sienten aquejadas por este problema, presentan los síntomas frente a campos electromagnéticos reales, pero también frente a los simulados.

Entre tanto, la Comisión Europea publicó un informe al respecto en 2015. Allí señala que no hay pruebas de que alguien sea alérgico a la electricidad, o de que exista la hipersensibilidad electromagnética. Sin embargo, también aclaran que se requiere de más investigación sobre el tema.

Ser alérgico a la electricidad: síntomas

Un importante sector de médicos y científicos piensan que en casos como este debe aplicarse el principio de precaución. Este señala que en situaciones en las que no hay evidencia concluyente, a favor o en contra, lo indicado es admitir la existencia de la afección y actuar en consecuencia.

Según los datos disponibles, y no corroborados, la hipersensibilidad electromagnética provoca cansancio crónico, dolor de cabeza recurrente, mareos, nerviosismo, taquicardia, reducción de la concentración, insomnio y otros síntomas similares.

Así mismo, se señala que la sintomatología de quien es alérgico a la electricidad comprende tres etapas:

  • Primera fase. Es básicamente de tipo neurológico. Incluye manifestaciones como dolor de cabeza, zumbidos en los oídos, entumecimientos y hormigueos, vértigos, dificultades de concentración, alteraciones digestivas, taquicardias y otras.
  • Segunda fase. Esta etapa se caracteriza por la presencia habitual de tres síntomas: fatiga crónica, insomnio y depresión. También puede haber irritabilidad, agresividad verbal y trastornos del estado de ánimo.
  • Tercera fase. En los niños puede haber hiperactividad y pérdida de interés en los juegos y el estudio. Los adolescentes podrían presentar alteraciones psíquicas y comportamentales; los adultos, síndrome confusional y, a veces, pseudodemencia.

Un aspecto importante que se debe tomar en cuenta es que los síntomas recrudecen cuando hay exposición a los campos electromagnéticos, pero se hacen más leves si se limita la misma. Al parecer esta afección se incrementa de forma paulatina. Tiene más efectos psíquicos en los niños, y más neurodegenerativos en los adultos.

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¿Existe tratamiento para la hipersensibilidad electromagnética?

En tanto la hipersensibilidad electromagnética no es una patología formalmente reconocida, tampoco hay un tratamiento para esta. Los expertos que admiten el hecho de que se puede ser alérgico a la electricidad, señalan que esto puede obedecer a la debilidad del sistema inmune, o a una especial vulnerabilidad al electromagnetismo.

Los reportes de casos indican que esta afección se incrementa de forma progresiva. Frente a esto, las recomendaciones a seguir incluyen algunos cambios en los hábitos, como los siguientes:

  • Ventilar la casa durante 15 minutos, todos los días.
  • Sustituir las redes wifi por conexiones por cable.
  • Sustituir los teléfonos inalámbricos por teléfonos fijos.
  • Emplear los servicios de un especialista para detectar cuáles son los principales focos de radiación en el hogar. Esto permitiría hacer cambios para reducir la exposición de la persona afectada.
  • Utilizar prendas de fibras naturales, como algodón o lana genuina. Los materiales sintéticos favorecen la electricidad estática y por eso no son recomendables.
  • Utilizar el teléfono móvil solo para lo indispensable. Hacerlo en zonas abiertas y con activación de altavoz para no tener que acercarlo a la cabeza.
  • Sacar del dormitorio los aparatos eléctricos, o cualquier dispositivo similar. Lo mejor es que mientras no se estén usando, se mantengan desconectados.

En últimas, lo que se busca es que quien es alérgico a la electricidad se exponga lo menos posible a los campos electromagnéticos. De este modo, es posible que los síntomas disminuyan, en lugar de empeorar.

La alergia a la electricidad puede causar diversas molestias.

Recomendaciones finales

En el mundo actual hay campos electromagnéticos por todas partes. No solo provienen de los dispositivos eléctricos o electrónicos, sino que está en todo el universo. La Tierra tiene su propio campo magnético. Así mismo, la radiación que llega del Sol cada día es muy superior a la emitida por cualquier antena de telefonía móvil.

Teniendo en cuenta lo anterior, es virtualmente imposible crear “espacios libres de radiación electromagnética”. De todos modos, sea que exista o no esa alergia al electromagnetismo, lo más saludable es desconectarse de vez en cuando de los aparatos. Mejor cuando esto se aprovecha para visitar espacios llenos de naturaleza.

  • Comisión Europea. (2014, noviembre). Guía no vinculante de buenas prácticas para la aplicación de la Directiva 2013/35/UE sobre campos electromagnéticos. INSST. https://www.insst.es/documents/94886/203536/Gu%C3%ADa+no+vinculante+de+buenas+pr%C3%A1cticas+para+la+aplicaci%C3%B3n+de+la+Directiva+2013+35+UE+sobre+campos+electromagn%C3%A9ticos+Pymes/f151483f-9ee4-4867-bed6-872f6b387464
  • Sánchez, E. (2002). El principio de precaución: implicaciones para la salud pública.
  • JOHANSSON, O. (2006). Electrohipersensibilidad: Conocimiento actualizado de una discapacidad funcional. Electromagnetic Biology and Medicine, 25, 245-258.