Gestación anembrionaria: ¿qué es y por qué ocurre?

La gestación anembrionaria es aquella en la que no se desarrolla ningún embrión, a pesar de que haya habido fecundación. Te explicamos todo lo que debes saber.
Gestación anembrionaria: ¿qué es y por qué ocurre?
Leonardo Biolatto

Escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto el 15 enero, 2021.

Última actualización: 15 enero, 2021

La gestación anembrionaria o anembrionada también recibe el nombre de huevo huero. Es un tipo específico de aborto. Lo que ocurre es que un óvulo es fecundado por un espermatozoide y se implanta en el útero. Sin embargo, no se desarrolla ningún embrión.

La gestación anembrionaria es un problema frecuente. Aunque en la mayoría de los casos las gestaciones posteriores suelen suceder sin ningún problema, puede tener un gran impacto en la mujer que lo sufre. Por ello, en este artículo te explicamos todo lo que debes saber sobre la gestación anembrionaria y por qué se produce.

¿Qué es la gestación anembrionaria?

La gestación anembrionaria, como hemos señalado, es aquella en la que no se desarrolla ningún embrión. A pesar de que el óvulo se encuentra implantado y se desarrolla el saco gestacional, está vacío. Es un tipo específico de aborto, ya que con el paso del tiempo se produce una salida espontánea del contenido y se expulsa el saco embrionario.

La gestación anembrionaria tiene lugar al comienzo del embarazo. Es decir, es durante las primeras semanas cuando se detiene el desarrollo o se diagnostica que no existe ninguno. Según explican los especialistas en reproducción asistida, casi el 50 % de las pérdidas del embarazo durante el primer trimestre se deben a esta situación.

Incluso, muchas mujeres experimentan una gestación anembrionaria y sufren un aborto antes de saber siquiera que estaban encinta. Lo que sucede es que, a pesar de que no se desarrollan los tejidos que darían lugar al embrión, las células del saco gestacional siguen creciendo.

Son estas células las que secretan una hormona llamada gonadotropina coriónica humana. Dicha sustancia es la que produce los síntomas típicos del primer trimestre de embarazo. También es la que se utiliza para detectar la gestación con las pruebas típicas de orina.

Por eso, la prueba de embarazo suele salir positiva y haber síntomas, aunque no sea una gestación viable. En muchos casos se produce el aborto espontáneo de forma temprana. Sin embargo, otras pacientes se someten a tratamientos específicos para que se produzca la expulsión.

Test de embarazo positivo en gestación anembrionada.
El test de embarazo es positivo en estos casos, aún con la ausencia de un cigoto completo, debido a las hormonas.

¿Qué síntomas presenta?

Como acabamos de mencionar, la hormona gonadotropina coriónica humana es la que, al aumentar su concentración en sangre, produce los síntomas típicos del primer trimestre de embarazo.

Lo más frecuente es que hayan náuseas y vómitos. También suele haber sensibilidad en las mamas, fatiga y cambios de humor. Del mismo modo, no hay sangrado menstrual.

Sin embargo, en la gestación anembrionaria hay un punto en el que el saco vitelino deja de crecer. La producción de esta hormona cesa y los síntomas desaparecen. Cuando se pone en marcha el aborto, es usual que aparezcan sangrados vaginales leves y calambres abdominales.

No debemos olvidar que, al igual que sucede con otros tipos de aborto, la gestación anembrionaria puede tener un fuerte impacto en el estado anímico de la madre. Por eso es importante que haya suficiente apoyo moral.

Causas de la gestación anembrionaria

Hemos visto que la gestación anembrionaria se produce porque el embrión no se desarrolla. En un embarazo normal, tras la fecundación, las células comienzan a dividirse. A partir de diferentes grupos celulares se desarrollan, por un lado el embrión, y por otro el saco gestacional que dará lugar a la placenta.

No se conoce la causa exacta de que dicho embrión no se desarrolle. Según el Instituto Bernabeu, la mayoría de los casos se producen por una anomalía genética. Es decir, por algún problema a nivel cromosómico.

Un estudio publicado en Genetics and Molecular Research explica que las anomalías en el cromosoma 9 son un origen frecuente. Sobre todo en el caso de los abortos a repetición. Por otra parte, una investigación realizada en Buenos Aires afirma que uno de los factores que se repetía en mujeres con gestaciones anembrionarias eran los agentes tóxicos. Por ejemplo, el tabaco y el alcohol.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la gestación anembrionaria se suele realizar mediante ecografía. En concreto, con la ecografía transvaginal. Es aquella en la que se introduce el transductor a través de la vagina. Permite ver con mayor precisión el útero y su contenido.

En cualquier embarazo, lo habitual es que el embrión se aprecie a partir de las 6 semanas de gestación. Lo que ocurre en estos casos es que, al realizar la ecografía, se observa el saco gestacional, pero no el embrión.

Si hay dudas al respecto, la ecografía se repite entre los 7 y 10 días posteriores. Si sigue sin observarse un embrión, lo más probable es que se trate de una gestación anembrionaria.

Tratamientos disponibles para la gestación anembrionaria

No hay ninguna forma de prevenir ni de tratar la gestación anembrionaria. Al menos, no existe un tratamiento que permita salvar el embarazo. Sin embargo, sí que hay diferentes formas de ayudar a la mujer a que expulse los restos.

Muchas pacientes prefieren esperar a que el aborto ocurra de forma espontánea. No obstante, si se elige realizarlo de forma artificial se puede hacer de diferentes formas. Una de ella es tomando medicamentos, como el misoprostol.

Otra opción es el tratamiento quirúrgico. Consiste en realizar un legrado para eliminar los tejidos del útero. El abordaje debe escogerse en función de la salud y el estado de la mujer. Puede ser recomendable si la noticia ha supuesto un gran impacto para ella y se prefiere acabar cuanto antes con la situación.

Cuándo ver a un médico

Lo ideal es que cualquier mujer con sospechas de estar embarazada acuda al médico. Se deben seguir ciertos controles iniciales. La primera ecografía suele realizarse en las primeras 12 semanas de gestación.

Sin embargo, si una mujer embarazada presenta síntomas como sangrado inexplicable o molestias abdominales, debe acudir con urgencia. Sobre todo si hay antecedentes de abortos anteriores.

Ecografía en una embarazada con riesgo de aborto.
La ecografía permite detectar a tiempo un huevo anembrionado para tomar las medidas correspondientes.

Posibles complicaciones de la gestación anembrionaria

La gestación anembrionaria no suele conllevar complicaciones. Puede influir en la ilusión o el ánimo de la madre o de la familia. Del mismo modo, provoca miedo a un segundo embarazo.

Sin embargo, la mayoría de las mujeres no tienen ningún problema en embarazos posteriores. Lo ideal es dejar pasar unos dos o tres ciclos menstruales con normalidad si desea volver a quedar embarazada.

Haber tenido una gestación anembrionaria no significa que todos los embarazos vayan a ser así. Pero sí es cierto que puede haber factores que sea recomendable estudiar. En especial, si se produce más de un aborto en dicha mujer.

En estos casos se puede realizar un análisis del semen y de los óvulos. También un cribado genético preimplantacional para ver si existe alguna anomalía genética. Además, se recomienda que antes de intentar tener otro embarazo se eliminen hábitos tóxicos, en caso de haber, y se mejore la alimentación.

La gestación anembrionaria no determina otros embarazos

Una gestación anembrionaria es aquella en la que se desarrolla el saco gestacional, pero no el embrión. No se conoce la causa con exactitud. Sin embargo, se cree que gran parte de los casos se deben a anomalías cromosómicas. También pueden influir los hábitos tóxicos de la madre.

La gestación anembrionaria culmina en aborto. No existe tratamiento para evitar o prevenir esta situación. Aún así, hay abordajes que pueden agilizar el proceso de expulsión de los tejidos.

Es importante volver a destacar el hecho de que sufrir este problema no significa que los embarazos posteriores vayan a culminar del mismo modo. Por ello, siempre es fundamental consultar cualquier duda con un médico. Además, si existe algún tipo de molestia o sospecha, también hay que acudir al especialista.

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