Hábitos que pueden aumentar la probabilidad de padecer enfermedades

La falta de actividad física hace que la salud de todo el cuerpo se resienta, así no lo notemos siempre. Además, al estar tumbados viendo la televisión comemos mucho más de la cuenta, casi sin darnos cuenta, lo que puede conducir a problemas de sobrepeso.
Hábitos que pueden aumentar la probabilidad de padecer enfermedades
María Vijande

Revisado y aprobado por la farmacéutica María Vijande el 23 abril, 2021.

Escrito por Carolina Betancourth, 11 octubre, 2014

Última actualización: 23 abril, 2021

A veces, el exceso de compromisos hace que dediquemos menos tiempo del necesario a pensar si llevamos un ritmo de vida saludable. La mayoría del tiempo no practicamos hábitos adecuados. Algunos incluso pueden aumentar la probabilidad de padecer enfermedades

Beber alcohol y consumir otras drogas, como el cigarrillo, están entre los peores hábitos que existe para la salud y existe una larga lista de evidencia científica que respalda sus efectos nocivos. Ahora bien, ¿qué otras cosas hacemos que, sin darnos cuenta, nos perjudican? Descubrámoslo a continuación.

Si aprendemos a conocer los riesgos a los que estamos expuestos en la rutina diaria, nos vamos a evitar muchos dolores de cabeza, ya que vamos a contribuir a prevenir una gran cantidad de enfermedades que se pueden presentar por mantener costumbres poco sanas.

A continuación, vamos a conocer algunos de estos hábitos que pueden causarnos problemas.

1. No desinfectar la esponjilla de la cocina y otros utensilios periódicamente

Trucos para desinfectar tus esponjas de cocina

Aunque suene extraño, y probablemente muchos no lo crean, según los estudios, uno de los lugares donde más gérmenes y bacterias pueden haber es la cocina. En concreto, en la esponja o esponjilla.

Este utensilio tan popular en el día a día a la hora de fregar los platos es el que puede llegar a albergar más humedad, suciedad, restos y microorganismos. Y si los platos y otros utensilios quedan mal lavados con este untensilio… El riesgo de padecer enfermedades puede aumentar.

  • Si no desinfectamos la esponja correctamente, cada vez que intentamos limpiar la cocina u otras áreas del hogar con ella, propagamos la suciedad y las bacterias.
  • Por esta razón, no se recomienda limpiar la encimera con la misma esponja con la que se lava la vajilla.
  • Hay quien recomienda usar toallas desechables para limpiar la encimera y otras superficies, pero esta no es una alternativa muy ecoamigable.
  • Una vez por semana, se puede desinfectar las esponjas con un poco de lejía y agua. Se dejan en remojo unos 10-15 minutos y luego se enjuagan con abundante agua caliente, se exprimen bien y se dejan secar en un lugar (preferiblemente al sol).
  • Hay que cambiar la esponja cada 20-30 días.

2. No cambiar con frecuencia las almohadas y los colchones

Las llamadas “limpiezas de primavera” se realizan por algo. La llegada del sol y las subidas de temperatura hacen que sea el momento perfecto para lavar almohadas y colchones después de haberlos usado durante todo el invierno.

En estos enseres, se acumulan grandes cantidades de hongos, ácaros de polvo, células muertas del cuerpo, caspa y muchas partículas más que se desprenden mientras dormimos y perjudican la salud en general si las dejamos acumular mes tras mes y año tras año.

Por todo ello, se recomienda el cambio periódico de dichos elementos tan indispensables para un buen descanso. Nuevamente, la primavera puede ser un buen momento para hacerlo.

Otro consejo para evitar las complicaciones y prevenir alergias que se puedan presentar, es cambiar las sábanas por lo menos cada tres días y lavarlas con agua caliente. Además, conviene utilizar protectores fabricados con telas impermeables, tanto para el colchón como para la almohada.

3. No limpiar o cambiar los filtros de la aspiradora

Tener una aspiradora que tenga función de limpiar con vapor puede ser muy útil en la limpieza del hogar.
La aspiradora con los filtros adecuados, nos ayudará a eliminar los ácaros de las superficies de una forma más efectiva.

Muchas personas creen que usar la aspiradora es la mejor manera de limpiar. Sin embargo, la realidad es que el maluso de este artefacto (o mejor dicho, la falta de mantenimiento) puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades o complicar las ya existentes, como puede ser una alergia, por ejemplo.

Al aspirar la suciedad, el polvo, la suciedad, y muchas más elementos quedan dentro del filtro, que si no cambiamos periódicamente, puede hacer que el aparato deje de cumplir su función. Esto a su vez puede constituir un hogar mal limpiado, más riesgoso para alérgicos y personas con enfermedades respiratorias.

Para tratar de minimizar dichos inconvenientes, se debe elegir una aspiradora de calidad, cambiar los filtros periódicamente (no esperar a que llegue al tope de su capacidad) y hacerlo con cuidado, preferiblemente con mascarilla. Tampoco estará de más darle mantenimiento al equipo completo.

4. No gestionar el estrés crónico

El estrés crónico no atendido puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades varias, tanto físicas como psicológicas. Por ello mismo es tan importante solicitar ayuda profesional. Aunque, los expertos indican que hay que tener en cuenta ciertos aspectos.

“La incidencia de estrés crónico, vinculado a la enfermedad crónica, va a depender de la vulnerabilidad previa, la capacidad de protección individual, los recursos de adaptación, autoestima y soporte social”.

Descubre:¿El estrés puede afectar la visión?

5. Ser sedentario aumenta el riesgo de padecer enfermedades

El sedentarismo es contrario a una vida activa.
El sedentarismo es común en la población general, y son muchos los factores que influyen sobre esta conducta.

Durante los últimos años, el hábito de ver la TV durante largos periodos, pasar largas horas frente al ordenador, la tablet u otros dispositivos electrónicos se ha vuelto muy frecuente. Por este motivo, la cifra de pacientes con enfermedades como la obesidad, la ansiedad y otras no deja de aumentar.

Mientras vemos nuestros programas favoritos (en el ordenador o la televisión), permanecemos mucho tiempo sin hacer ningún tipo de ejercicio físico y, además, comiendo. Razones más que suficientes para que se incremente el peso y esto a su vez genere descompensaciones.

Hay que cuidarse, pero sin obsesionarse

Aunque no hace falta obsesionarse, sí es recomendable que le prestemos mayor atención a la forma en la que nos comportamos, a las tareas que realizamos día a día y, sobre todo, a la clase de cuidados que le ofrecemos al cuerpo día a día y no solo en los momentos que consideramos que estamos haciendo algo concreto para estar saludables.

Si tenemos dudas acerca de cómo cuidarnos mejor, qué estrategias desechar y cuáles adoptar, siempre podemos consultar a nuestro médico de cabecera, pues es quien conoce mejor qué le va mejor al cuerpo y por qué.

No es recomendable que tomemos medidas drásticas, consumamos uno o varios remedios naturales para limpiarnos, ni que adoptemos dietas y modalidades de ejercicio para desintoxicarnos sin previa consulta con el profesional, pues podrían ser contraproducentes.

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