Hemorragia digestiva: síntomas, causas y tratamiento

La hemorragia digestiva es una de las emergencias gastrointestinales más frecuentes. ¿Cuáles son sus posibles causas? ¿Cómo es su tratamiento?
Hemorragia digestiva: síntomas, causas y tratamiento
Mariel Mendoza

Escrito y verificado por la médica Mariel Mendoza el 04 octubre, 2021.

Última actualización: 04 octubre, 2021

La hemorragia digestiva es el sangrado que se produce en el aparato digestivo o el tracto gastrointestinal (desde la boca hasta el ano). Por lo general, se manifiesta con sangrado oculto en heces, pero también puede provocar sangre roja en las heces, heces oscuras y pegajosas – como petróleo – o vómitos con sangre.

Es una de las emergencias gastrointestinales más comunes y, en algunos casos, la mortalidad puede ser elevada. Su pronóstico depende de la causa o de las enfermedades preexistentes en el paciente, por lo que es individual y depende de cada situación. ¿Te aqueja este síntoma?

Clasificación de la hemorragia digestiva

El tracto gastrointestinal está conformado por la boca, la faringe, el esófago, el estómago, el intestino delgado (a su vez compuesto por el duodeno, el yeyuno y el íleon) y el intestino grueso (que incluye el ciego, el apéndice, el colon -ascendente, transverso y descendente-, el recto y el canal anal).

La hemorragia digestiva se clasifica en base a la altura del sangrado. De este modo, puede ser de la siguiente forma:

  • Alta. Cuando el sangrado se origina por encima del ángulo de Treitz (marcado por la presencia de un ligamento o cordón fibroso que distingue la parte media del intestino delgado) e incluye el esófago, el estómago o el duodeno (primera parte del intestino delgado).
  • Baja. Si el sangrado se origina por debajo del ánulo de Treitz e incluye el yeyuno e íleon (segunda y tercera parte del intestino delgado) y el intestino grueso en su totalidad.
Clasificación de la hemorragia digestiva
En función de su causa subyacente y ubicación, la hemorragia digestiva puede ser alta o baja.

Causas de la hemorragia digestiva

En ocasiones puede ser complicado determinar la causa de este problema, ya que varía según la altura del sangrado y la edad del paciente. Si se trata de una hemorragia digestiva alta, sus posibles causas abarcan lo siguiente:

  • Úlcera péptica (esofágica, gástrica o duodenal).
  • Várices esofagogástricas (distensión de las venas del esófago y estómago).
  • Hipertensión portal (tensión de la vena porta elevada, frecuente en pacientes con enfermedad hepática por alcoholismo crónico).
  • Síndrome de Mallory-Weiss (desgarro de la mucosa del esófago por esfuerzo secundario a vómitos).

Entre tanto, en el caso de la hemorragia digestiva baja, las causas más frecuentes son las siguientes:

  • Diverticulosis (presencia de pequeñas bolsas abultadas en cualquier lugar del tracto digestivo).
  • Pólipos (tejido adicional que crece) en el colon.
  • Hemorroides.

Otras posibles causas

  • Fisura anal.
  • Cáncer (de colon, estómago o intestino delgado).
  • Esofagitis (inflamación del esófago).
  • Angiodisplasia (vasos sanguíneos anormales que propician fragilidad).
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Abuso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (por ejemplo, ibuprofeno, ketoprofeno y diclofenaco).
  • Uso de anticoagulantes (heparina, warfarina, dabigatrán, apixabán, rivaroxabán y endoxabán).
  • Uso de antiagregantes (aspirina y clopidogrel).
  • Colitis isquémica (inflamación e infarto del tejido del colon).
  • Postradioterapia.
  • Trastornos de la coagulación.

Síntomas de la hemorragia digestiva

Los síntomas se dividen en sangrado visible o no visible, asociados al estado hemodinámico del paciente (afectación sobre la presión arterial y frecuencia cardíaca) y de acuerdo a la causa.

Sangrado en la hemorragia digestiva

El sangrado puede ser visible o no visible (caso de la sangre oculta en las heces que solo se evidencia en un examen médico). Si es visible, los síntomas pueden incluir lo siguiente:

  • Hematemesis o vómitos con sangre, que en el caso de ser color rojo intenso orientan hacia una hemorragia activa. Sin embargo, si son «posos de café» (marrón oscuro), indican que la sangre ya fue parcialmente digerida.
  • Hematoquecia, que se refiere a la presencia de sangre roja brillante o rojo oscuro, mezclada con las heces.
  • Rectorragia, es decir, la salida de sangre roja brillante sin restos de heces a través del recto.
  • Melena o heces oscuras y pegajosas, que son comparadas con las características físicas del petróleo. Se produce por la digestión previo a su evacuación de la sangre.

Asociados al estado hemodinámico

Dependerá de la cantidad y la duración del sangrado, y de su afectación sobre el volumen de sangre que recibe el corazón. Los posibles síntomas son los mencionados a continuación:

  • Presión arterial baja o hipotensión.
  • Taquicardia (más de 100 latidos cardíacos por minuto).
  • Alteración del estado de conciencia.
  • Palidez cutáneo mucosa.
  • Pobre llenado capilar.
  • Mareos.
  • Desmayo o sincope.
  • Diaforesis o sudoración.
  • Anemia (hemoglobina baja).
  • Oliguria o poca producción de orina.

Asociados a la causa subyacente

Son síntomas poco específicos, como por ejemplo:

  • Anemia crónica de origen desconocido.
  • Distensión abdominal.
  • Dolor abdominal.
  • Modificación del hábito intestinal.
  • Diarrea con presencia de sangre y pus.
  • Pérdida de peso.
  • Pérdida del apetito.

Diagnóstico de la hemorragia digestiva

La hemorragia digestiva requiere valoración inmediata por un médico, salvo en los casos de sangrado escaso posterior a una evacuación forzosa. En un principio, el diagnóstico es clínico, mediante el interrogatorio y el examen físico. Luego, se emplean exámenes complementarios, como los de laboratorio y estudios por imagen.

Interrogatorio

Durante el interrogatorio es importante precisar el tiempo de evolución, la frecuencia, las características y la cantidad del sangrado. Asimismo, hay que informar al médico sobre antecedentes de enfermedad hepática o alcoholismo crónico, medicamentos que se están consumiendo y antecedentes familiares, en especial de cáncer de colon.

Los síntomas permiten diferenciar, en algunos casos, si el lugar de la hemorragia es alto o bajo. Por ejemplo, en el caso de la melena y la hematemesis, la hemorragia digestiva es alta; mientras que la hematoquecia, la rectorragia o la sangre oculta en las heces orienta hacia una hemorragia digestiva baja.

Procedimientos durante el examen físico

Durante el examen físico se realiza un tacto rectal. En este se introduce un dedo a través del canal anal hasta el recto para explorar la ampolla rectal. Su finalidad es analizar las características de las heces y valorar la presencia de tumores, fisuras, hemorroides o impactación fecal.

En los casos de hematemesis, a veces se introduce una sonda a través de la nariz, denominada «sonda nasogástrica», que va desde la nariz hasta el estómago, y se utiliza para vaciar el contenido del estómago. Esta, entre otras cosas, permite dilucidar si la hemorragia está activa o ya ha cesado.

En caso de no encontrarse signos de sangrado (a pesar de ser manifestado), puede introducirse también esta sonda, ya que el sangrado puede originarse en la parte alta del tracto gastrointestinal.

Exámenes complementarios

Dentro de los exámenes de sangre se incluye la hematología completa y los tiempos de coagulación. La primera permite determinar la cantidad de sangre que se ha perdido (mediante la evaluación de la hemoglobina) y los niveles de plaquetas (que representan una barrera que impide el sangrado).

Por su parte, los tiempos de coagulación ayudan a evaluar el funcionamiento de los diferentes factores de la coagulación. En algunos casos, se solicitan también pruebas hepáticas para descartar posibles fallas en el hígado (que afectan sobre los tiempos de coagulación).

Sin embargo, son los estudios de imagen los que permiten saber la ubicación exacta y la posible causa de la hemorragia. La prueba más utilizada es la endoscopia, pero a veces se emplea la tomografía abdominal, la angiografía (estudio con rayos X que detecta un agente de contraste previamente infundido intravenoso) o un ecosonograma abdominal.

La endoscopia se fundamenta en una exploración del tracto gastrointestinal mediante un tubo flexible conectado a una cámara que se denomina «endoscopio». Puede ser:

  • Endoscopia digestiva superior o gastroscopia, en caso de explorar el esófago, el estómago y el duodeno.
  • Endoscopia del intestino delgado o enteroscopia, en cuyo caso de requerir exploración se prefiere la cápsula endoscópica.
  • Digestiva inferior o colonoscopia, que abarca la totalidad del intestino grueso.
  • Endoscopia de la parte final del colon, recto y ano.
  • Sigmoidoscopia.

Cabe destacar que la endoscopia digestiva superior permite observar la hemorragia y su origen. Incluso, algunas veces facilita el tratamiento. Cuando se trata de una hemorragia leve causada por hemorroides no suelen indicarse los exámenes complementarios.

Diagnóstico de la hemorragia digestiva
Las pruebas complementarias permiten confirmar el diagnóstico ante la manifestación de hemorragia digestiva.


Tratamiento de la hemorragia digestiva

Las intervenciones para tratar este tipo de hemorragia dependen de la causa y del estado hemodinámico del paciente. Las prioridades son estabilizar los signos vitales y determinar el lugar de la hemorragia para detenerla. Una vez hecho esto, se procede al tratamiento de la causa subyacente.

Para estabilizar el estado hemodinámico, en primer lugar se administran líquidos por vía intravenosa. Además, en casos de hemorragia abundante, pueden requerirse transfusiones de sangre. Si la causa son los trastornos de coagulación, también es necesaria una transfusión de plaquetas o plasma fresco congelado.

El sangrado puede detenerse con medicamentos intramusculares o intravenosos (como la vitamina k o ácido tranexámico), o durante los procedimientos diagnósticos (endoscopia digestiva superior).

En casos leves, como las hemorroides, el tratamiento suele ir dirigido hacia la mejora de los síntomas asociados, como lo son el dolor, la inflamación y la picazón.



Importancia de la sospecha y diagnóstico

La prevención de la hemorragia digestiva dependerá de la causa. Sin embargo, se enfoca prioritariamente en el despistaje temprano en casos de antecedentes familiares de cáncer de colon o pólipos intestinales.

También va orientada al uso racional de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos y anticoagulantes, evitar el abuso de alcohol y el manejo temprano del reflujo gastroesofágico (regurgitación del contenido gástrico hacia el esófago).

El despistaje, que suele realizarse mediante una endoscopia del intestino grueso, es primordial en personas mayores de 65 años, ya que el cáncer de colon y recto, junto con las hemorroides, son las causas más frecuentes de sangrado digestivo oculto o hemorragia digestiva menor en adultos mayores.

Ante cualquier sospecha, el especialista médico al cual se debe acudir para la valoración es el gastroenterólogo o el cirujano general.

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