Hermanos, el vínculo que nace del corazón

02 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por Valeria Sabater
Aunque de pequeños luchen por captar la atención de los progenitores, al llegar a la edad adulta los hermanos dejan de lado las diferencias, se apoyan y se cuidan

En ocasiones, la relación entre hermanos puede ser complicada, existen diferencias, envidias y disputas en la infancia pero, al final, siempre renace la fortaleza de un vínculo que parte desde el mismo corazón.

Según un estudio llevado a cabo en el Instituto de Investigación Social y de la Personalidad de la Universidad de California, en Berkeley (Estados Unidos), el orden en el que nacen los hermanos suele tener siempre una gran importancia.

En la niñez, cada uno de nosotros desplegaríamos determinadas estrategias para conseguir la atención de nuestros padres, pero una vez llegamos a la madurez, los hermanos suelen dejar las diferencias del pasado para cuidarse unos a otros.

Es un vínculo especial que no elegimos. Es la sangre quien nos une, y son las vivencias del día a día las que edifican una unión que no sabe de tiempo, de género ni edad.

Son ellos también quienes han forjado muchos rasgos de nuestra identidad, y ellos quienes se alzan como nuestro apoyo en momentos complejos.

Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Los hermanos y el peso del orden de nacimiento

Algo que siempre nos llama la atención son los numerosos estudios que existen desde el campo de la psicología, enfocados a explicarnos el peso que tienen los hermanos según su orden de nacimiento.

Los hermanos mayores son más responsables.

El hermano mayor

Según el  psicólogo evolutivo Frank J. Sulloway, de la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos, y tal y como nos explica en su libro Rebeldes de Nacimiento, los hermanos mayores presentan unas características propias con las que mucha gente suele identificarse:

  • Suele ser más responsables y asume mejor los cambios a nivel interno en la familia.
  • Son los mayores quienes más suelen enfrentarse a los propios padres cuando ven algo injusto.
  • Suele decirse también que el mayor es quien más recibe el peso de los valores paternos, mientras que al resto de hermanos les llegarían de una forma más indulgente y con algo menos de directrices.
  • Esto hace, en ocasiones, que el mayor asuma con aceptación dichos valores o, por lo contrario, tal y como decíamos antes, se rebele frente a ellos.

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El hermano mediano

Suele decirse a modo de ironía que el mediano “está en tierra de nadie”. Buscan tener su posición a nivel familiar y por ello es común que suelan llamar la atención a menudo. No le agradan las jerarquías y reacciona contra lo que él cree que son injusticias.

  • Busca destacar en algo, ser más brillante que los hermanos mayores o más ingenioso que los pequeños.
  • Dicen los estudios que los hermanos medianos buscarán siempre establecer relaciones personales y afectivas donde “se les atienda” y donde exista, además, una clara igualdad, lejos de dominancias o conductas de superioridad.

A modo de curiosidad, te diremos que la cultura popular afirma que a un primogénito responsable le sigue otro rebelde. No obstante, cabe decir que este tipo de enunciados y estudios no tienen por qué definirnos a todos nosotros.

Existen, sin duda, muchas diferencias entre familias.

Los diferentes tipos de hermanos.

El hermano pequeño

Según el libro Lazos que marcan para siempre de Jürg Frick, el hermano pequeño puede caracterizarse por dos extremos muy singulares.

Puede convertirse en ese niño independiente, con un carácter marcado que busca lo antes posible salir del hogar, o bien, pueden ser chicos y chicas algo más dependientes de sus padres y hermanos.

Podríamos decir que los hermanos menores se quedan durante toda su vida con la etiqueta de “el pequeño de la casa”.

Hermanos, una relación ambivalente pero poderosa

Dejemos ahora a un lado el orden del nacimiento. Todos sabemos que en la infancia y en la adolescencia los niños buscan su posición en la familia. Aparecen pequeñas envidias, épocas de enfrentamientos e instantes de gran complicidad que, de alguna forma, nos marca durante toda la vida.

Los hermanos nos ayudan a socializarnos. Son ese primer escenario social donde vamos a entender qué es compartir, qué es gestionar emociones tan intensas como la rabia o la envidia, y qué es ponernos en el lugar del otro para desarrollar la empatía.

Hay quien vive un vínculo ambivalente con sus hermanos. Son muchas las personas que mantienen una relación algo compleja: nuestro carácter puede no encajar con sus ideas, sus valores, sus pasiones.

Los hermanos y el amor fraternal.

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Una unión trascendental

No obstante, el lazo suele ser mucho más poderoso que las diferencias. Es esa unión de sangre y de vivencias disfrutadas en el pasado, la que provoca que siempre haya encuentros, reuniones que se disfrutan y donde renace esa camaradería de infancia, ahí donde sigue brillando el cariño nacido en la infancia y mantenido en la madurez.

Nuestros hermanos son un vínculo de unión y de equilibrio que siempre nos acompañará. Todos tenemos nuestros matices, nuestras locuras y responsabilidades.

Compartimos unos mismos rasgos y hasta nos reímos igual y, aunque hayamos cogido caminos distintos, siempre nos une un mismo sendero: el amor. 

  • Sulloway FJ. Psychology. Birth order and intelligence. Science. 2007 Jun 22;316(5832):1711-2. doi: 10.1126/science.1144749. PMID: 17588922.
  • Damian, R. I., & Roberts, B. W. (2015). Settling the debate on birth order and personality. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 112(46), 14119–14120. https://doi.org/10.1073/pnas.1519064112