Hormona de la saciedad: 5 datos importantes que te gustará conocer

03 Marzo, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por Valeria Sabater
¿Sabías que tanto el estrés como las dietas restrictivas pueden alterar el trabajo de la hormona de la saciedad y hacer que esta no funcione como corresponde? Así, terminamos por comer de más.

La leptina es la principal hormona de la saciedad. Es la que se encarga de enviar una serie de mensajes al cerebro para advertirle de que ya estamos “llenos”. No obstante, es importante matizar un pequeño aspecto. No es lo mismo apetito que hambre.

El apetito es un deseo emocional y, por tanto, no siempre está regido por esta hormona, si no que se le añaden mecanismos cognitivos, perceptivos y sobre todo, emocionales. Por otro lado, lo que definimos como “hambre” es una necesidad fisiológica que nos incita a cubrir nuestras carencias nutricionales para sobrevivir. Por tanto, decir que lo ideal sería siempre comer cuando tuviéramos hambre, es algo más que evidente.

Veamos a continuación cómo funciona la principal hormona de la saciedad y cómo podemos ayudar a preservar su equilibrio. ¡Toma nota!

1. La hormona de la saciedad abunda en exceso en las personas con sobrepeso

Mujer con sobrepeso corporal por enfermedad de Hashimoto.
El sobrepeso, el hipotiroidismo, los desbalances hormonales y la dieta tienen un vínculo profundo y estrecho.

Si la leptina es la hormona de la saciedad, ¿qué pasa cuando existe sobrepeso? ¿A mayor cantidad de leptina en el organismo, mayor sobrepeso?

Veamos algunos datos para comprenderlo:

  • La leptina es una hormona producida en su mayoría por los adipocitos (células grasas).
  • Es lo que se conoce como una “hormona de señalización”, es decir, comunica al hipotálamo cuándo debemos parar de comer tras analizar que ya hemos obtenido la suficiente grasa.
  • Ahora bien, lo que sucede con las personas con sobrepeso es algo muy llamativo: padecen una resistencia a la leptina.
  • Las personas con obesidad tienen niveles muy altos de leptina en la sangre, pero la acumulan son que esta actúe como tendría que hacerlo. Por lo tanto, es común que tarden más en sentirse saciados.

Otro problema que puede afectar a esta resistencia ante la leptina es que padezcamos algún problema en el propio hipotálamo, perdiendo así la sensibilidad hacia esta hormona.

¿Qué hacer para prevenir o reducir la resistencia a la leptina?

  • Dormir entre 7 y 9 horas diarias.
  • Evitar los alimentos que promuevan la inflamación.
  • Practicar ejercicio regularmente, al menos 3-4 veces por semana.
  • Consumir alimentos con grasas buenas: aceite de oliva, salmón, aguacates, etc.
  • Mantener un buen control médico y procurar, en la medida de lo posible, seguir las indicaciones del profesional.

2. La leptina tiene muchas más funciones

Una de las finalidades de esta hormona es enviar señales al hipotálamo para advertirle de que ya hemos obtenido la suficiente energía, y que podemos dejar de comer porque estamos saciados. Sin embargo, la también conocida como “proteína PN” tiene otras funciones:

  • Inhibir la producción de otras hormonas y otros péptidos que aumentarían nuestros deseos de comer, como puede ser el neuropéptido Y.
  • Aumentar el gasto calórico y metabólico, es decir, acelerar el metabolismo para permitirnos perder peso o eliminar ese exceso que nos sobra.

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3. Las dietas muy estrictas harán que se reduzcan los niveles de leptina

Las personas que llevan a cabo dietas muy estrictas lo que provocan es que se reduzca la actividad al máximo de la principal hormona de la saciedad.

  • Las dietas de muy bajo valor calórico o lo que todos conocemos como “dietas milagro” suponen en realidad todo un riesgo para la salud.
  • Los niveles de leptina caen, el metabolismo se vuelve muy lento, la sensación de hambre es más intensa y el nivel de energía del organismo decae.

4. El estrés puede hacernos subir de peso debido a la leptina

El hambre desmedida puede ser una de las señales de que tienes el azúcar alto.

Hay personas que, cuando atraviesan una época de mucho estrés, bajan de peso. Sin embargo, es común que a quien esté sometido a lo que se conoce como “estrés crónico” le suceda todo lo contrario. Las razones de que esto sea así se explicarían de la siguiente forma:

  • Cuanto más cortisol, más se reduce la presencia de la leptina. En consecuencia, se tiene más sensación de hambre, más placer al comer y menos gasto energético.

5. La leptina no es el mejor remedio para bajar de peso

Es muy posible que más de uno esté pensando ya en cómo incrementar la actividad de la leptina para que permita sentir saciedad antes y así comer mucho menos de lo que se debería, con el fin de evitar esos kilos de más tan molestos.

La hormona de la saciedad trabaja en sintonía con el cerebro. En consecuencia, esta jamás le mandaría una señal para advertirle que dejemos de comer cuando necesitamos más nutrientes, más energía. Por tanto, pretender “controlarla” de alguna manera sería inadecuado.

En otro orden de ideas, no es recomendable comprar complementos dietéticos que dicen tener leptina, con el fin de potenciar la saciedad, al igual que no es saludable someternos a dietas milagro o simplemente dietas muy estrictas.

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¿Qué más habría que tener en cuenta?

Si sufrimos sobrepeso o simplemente quisiéramos bajar de peso de forma saludable, lo ideal es acudir al médico para evaluar adecuadamente la situación y seguir sus indicaciones. Adicionalmente, podríamos consultar con un nutricionista cuál sería el mejor plan de alimentación para nuestro caso. Este, siempre deberá complementarse con una buena rutina de ejercicios para que pueda brindar la mayor cantidad de beneficios posible.

En definitiva, si de verdad queremos cuidar de nuestros niveles de leptina y su correcta funcionalidad, así como otras hormonas que produce el organismo para autoprocurarse equilibrio, no dudemos en llevar una dieta adecuada, practicar ejercicio regularmente y mantener otros buenos hábitos de vida.

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