¿Qué es la identidad sexual?

Identidad sexual es un término propenso a malinterpretaciones. Hoy te decimos qué es y cuáles son sus características.
¿Qué es la identidad sexual?
Elena Sanz

Revisado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 03 diciembre, 2021

El espectro que define los comportamientos sexuales y la manera en que las personas se autoperciben a sí mismas es muy variado. Por tanto, no es sorprendente que sean motivo de confusión tanto entre quienes buscan en ellos un refugio como para quienes miran desde afuera. Hoy te explicamos qué es la identidad sexual y en qué se diferencia de otras etiquetas.

El término identidad sexual aparece a menudo en compañía de otros como identidad de género, expresión de género, orientación sexual o bajo los conceptos universales de género y sexo. Aunque es cierto que estos guardan relación hasta cierto punto, en realidad hacen referencia a términos diferentes. Te mostramos por qué y cuáles son sus características.

Características de la identidad sexual

La identidad sexual es diversa
La identidad sexual se construye teniendo en cuenta la atracción física y romántica hacia un persona, además del sexo o género de esta.

Se usa la etiqueta identidad sexual para hacer referencia a la manera en que se percibe a sí mismo en el contexto de la atracción física, emocional o romántica por los demás. Los investigadores señalan que es un término que guarda diferencias con respecto al de identidad de género.



En efecto, la identidad de género alude a la percepción subjetiva que una persona mantiene acerca de su género, con independencia del sexo asignado al nacer. De esta manera, una persona con características genéticas, físicas y hormonales del sexo masculino se puede identificar como mujer.

Por el contrario, la identidad sexual, como su propio nombre lo indica, se alinea más con las preferencias sexuales que con la percepción propia del género. Es un idea paralela a la de orientación sexual, solo que implica una mayor reflexión y consideración de variables (por ejemplo, las ideas morales, étnicas o religiosas que tenga la persona).

En definitiva, la identidad sexual agrupa la deliberación de gustos sexuales en relación con el espectro del individuo. Este proceso incluye vínculos no relacionados con el sexo, como lo pueden ser el romántico o sentimental.



Tipos de identidades sexuales

Cuando se alude a los tipos de identidad sexual se hace una analogía con los tipos de atracciones sexuales y las orientaciones sexuales. En este punto no existe un consenso entre las etiquetas que se pueden usar, ya que quienes las usan no lo hacen en los mismos términos.

Salvando estas diferencias, el modelo clásico de las identidades sexuales lo encontramos en la heterosexualidad, la homosexualidad y la bisexualidad. Como ya hemos apuntado, el proceso implica una reflexión identitaria con respecto a los gustos o las inclinaciones sexuales, no solo una asimilación pasiva o impuesta por la sociedad.

En este sentido, quien simpatice con la identidad heterosexual se siente atraído física, emocional y románticamente hacia personas del sexo opuesto (o género), quien lo haga con la homosexualidad lo hará hacia individuos del mismo sexo (o género) y quien se entienda con la bisexualidad lo hará con dos o más sexos (o géneros).

Es importante señalar que estos tres criterios son generales. La etiqueta bisexualidad se utiliza para agrupar a todas las atracciones u orientaciones que no se pueden catalogar bajo el espectro hetero u homo. Es decir, incluye también lo siguiente:

  • Queer.
  • Transexual.
  • Género fluido.

Por supuesto, hay quienes no se sienten cómodos con la etiqueta de bisexual y por tanto no la usan al momento de definir sus preferencias sexuales. Al margen de la polémicas, también podemos dividir los tipos de identidad sexual con base en otros criterios como:

  • Monosexual: atracción sexual solo a un sexo o género en específico (por ejemplo, hacia la heterosexualidad o a la homosexualidad).
  • Polisexual: atracción sexual hacia más de un sexo o género, aunque no necesariamente a todos ellos (bisexualidad, pansexualidad y demás).

Parte de la reflexión también recoge los términos de monogamia y poligamia, los cuales están relacionados con las etiquetas anteriores. Sin embargo, esta vez se hace desde el punto de vista de las relaciones estables o duraderas. La monogamia gira en torno a la exclusividad sexual y romántica, mientras que la poligamia rompe la barrera de la exclusividad.

El proceso de identidad sexual también puede derivar en el descubrimiento de la asexualidad o, incluso, en que las preferencias no se ajustan a los cánones establecidos. Como puedes ver, la complejidad que rodea al término facilita que surjan confusiones. Aunque ha habido intentos de crear categorías identitarias, lo cierto es que a veces pueden ser insuficientes.

Tendencias a ocultar la identidad sexual

La identidad sexual puede verse reprimida
Las conductas discriminatorias de algunas personas pueden llevar a ocultar la identidad sexual. Esto último se relaciona con efectos nocivos para la salud.

Tal y como señala la evidencia, ocultar la identidad sexual, de manera consciente o inconsciente, es una acto relativamente común. Se hace de manera consciente cuando, a sabiendas de esta, se decide ocultarla por el miedo a las repercusiones sociales que pueda tener (estigma, discriminación, actos de violencia, rechazo y demás).

Por su parte, se hace de forma inconsciente cuando se evita por completo la reflexión en torno a ello y se cierra las puertas a la discusión consigo mismo sin que necesariamente se piense en las posibles repercusiones. En definitiva, los actos discriminatorios por parte de los amigos, la familia, los colegas y la sociedad en general es lo que lleva a ocultar la identidad sexual.

Como es de esperar, el proceso de ocultamiento de la identidad puede generar diversas secuelas en la persona. Angustia psicológica, depresión o ansiedad son solo algunas de ellas. De igual manera, puede derivar en comportamientos que intenten encubrir más la identidad. Por ejemplo, homofobia, bifobia, transfobia y demás.

La desinformación y los prejuicios complementan el miedo social que se puede sentir al buscar una identidad sexual. No es infrecuente que se requiera la mediación de un profesional para internalizar el proceso. Contrario a lo que se piensa, no es algo que se haga en un chasquear de dedos. A veces toma tiempo, de manera que la paciencia puede ser un gran aliado en la reflexión.

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