Lunar o nevus azul: ¿es peligroso?

06 Enero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Diego Pereira
Hasta ahora se han identificado cinco subtipos de la lesión, y por lo general tienen buen pronóstico.

El nevus azul es un tipo de lesión dermatológica que aparece con relativa frecuencia. Puede adoptar distintas formas y tamaños, pero lo más característico es el color azul intenso que lo diferencia mucho de otras enfermedades.

Si bien es benigno, la posibilidad de malignización o confusión con un melanoma hacen muy recomendable la evaluación por un dermatólogo. ¿Quieres saber un poco más? ¡Sigue leyendo!

¿Cómo identificarlo?

Lunar o nevus azul: ¿es peligroso?
La preponderancia del nevus azul es mayor en mujeres, principalmente en aquellas de raza asiática.

Si bien estas lesiones pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, son más frecuentes en las extremidades o la región sacro coccígea. En ocasiones, pueden encontrarse lesiones extremas en la cabeza o mucosas que dificultan el diagnóstico.

Desde el punto de vista clínico, el hallazgo característico del nevus azul es su color intenso. La forma puede abarcar varios tipos de lesiones primarias de la piel, incluso máculas (cambios de coloración pequeñas y planas), pápulas (aquí, existe una pequeña elevación y el contenido es sólido) o nódulos, entre otros.

En cualquiera de los casos, la superficie tiene una textura lisa y tiende a ser menor de 1 centímetro, aunque también pueden aparecer lesiones «gigantes». Algunos pacientes pueden nacer con el nevus azul, aunque la mayoría de los casos son adquiridos a partir de la tercera década de la vida.

En estos últimos pacientes, los lunares aumentan poco a poco de tamaño durante meses o años hasta interrumpirse su crecimiento de forma abrupta.

Epidemiología

La prevalencia exacta se desconoce. Existen medidas aproximadas que afirman que afecta más a las personas de raza asiática (3 a 5 %) que a los caucásicos (0,5 a 4 %), principalmente mujeres. Si bien puede afectar a todos los fototipos, es más frecuente en las pieles de tono intermedio (III y IV según la clasificación de Fitzpatrick).

Según otros estudios, podría presentarse en 1 de cada 3 000 nacidos vivos, aunque es una cifra aproximada que varía dependiendo de la región que se esté considerando.

Tipos de nevus azul

Todavía no existe un consenso claro respecto a la clasificación de estas lesiones. No obstante, en términos generales, es posible distinguir en la actualidad las siguientes formas:

  • Común o solitario.
  • Celular.
  • Compuesto.
  • Atípico.
  • De grandes placas.

A pesar de las diferencias clínicas, esta clasificación diagnóstica se aplica en el campo de la histopatología. Es decir, cuando se toma una biopsia de los lunares, son los patólogos quienes encuentran cambios microscópicos y realizan el diagnóstico final.

Casos excepcionales

En ocasiones, es posible encontrar lunares con características clínicas e histológicas fuera de lo común. Por lo general, representan un reto diagnóstico, inclusive durante el análisis de las muestras dentro del microscopio.

Este caso reportado en el año 2009 trata acerca de un escolar de 7 años de edad, quien fue llevado al médico por presentar episodios repetitivos de inflamación rinosinusal. Durante la exploración física, se encontró hipertrofia de cornetes que, en parte, podían explicar la patología.

Como parte de la rutina, fue solicitado un estudio de imagen (tomografía computarizada) para verificar la integridad de los senos paranasales. En esta, se evidenciaron importantes cambios en la zona correspondiente al seno maxilar izquierdo, que en condiciones normales, debería tener aire.

Para determinar el origen, se realizó una exploración más detallada con toma de muestra de la lesión que, de hecho, tenía aspecto hiperpigmentado (color oscuro). La muestra fue enviada al laboratorio de anatomía patológica para su evaluación y, luego, se reportó un nevus azul. Este es un ejemplo de una rara presentación de la enfermedad.

¿Por qué puede ocurrir?

Los hallazgos histopatológicos sugieren que los nevus azules ocurren por la presencia de melanocitos en la dermis. Se trata de células capaces de producir melanina, el principal pigmento de la piel. Suelen tener formas extrañas y se acompañan de cambios en el tejido circundante.

Todo parece indicar que la causa del nevus azul sería la combinación entre factores genéticos y ambientales. Mediante investigaciones clínicas, se han determinado mutaciones de las proteínas G, unas importantes moléculas que participan en varias reacciones bioquímicas denominadas «señales de segundos mensajeros», en casi todas las células del organismo.

También existe evidencia que sugiere que las lesiones son el producto de defectos embriológicos. La cresta neural es una estructura primitiva muy pequeña y rica en células madre pluripotentes.

Estas son capaces de «transformarse» en varios tejidos. En cierto punto, estas células migran a diversos lugares del embrión para dar origen al sistema nervioso y otras estructuras, como los melanocitos.

Es probable que algunas de estas células hayan migrado de forma errónea, por lo que se terminan alojando en la dermis y no en la epidermis (que es la capa más superficial de la piel y contiene los melanocitos). La típica coloración azul de las lesiones podría ser el resultado de un fenómeno físico llamado efecto Tyndall.

En ocasiones, los nevus azules pueden aparecer en el contexto de otros síndromes sistémicos raros. Tal es el caso del Complejo de Carney, que se caracteriza por la aparición de mixomas, los cambios en la pigmentación cutánea y los problemas hormonales, como el síndrome de Cushing.

¿Cuándo es necesario ir donde el médico?

Si bien muchas lesiones dermatológicas son benignas y no representan más que una molestia estética para el paciente, esto no siempre es así. Uno de los mayores retos para los dermatólogos es el diagnóstico precoz y tratamiento oportuno de lesiones malignas, en especial del melanoma.

Este es el más frecuente que puede aparecer en la piel, y tiene una gran capacidad de metastatizar y originar daños en otros órganos. Desde el punto de vista fisiopatológico, se caracteriza por la proliferación descontrolada de los melanocitos, lo cual le otorga el característico color oscuro.

Por desgracia, muchas veces pasa desapercibido, a pesar de que existen signos de alarma fáciles de identificar. Para ello, cualquier persona puede usar el clásico A-B-C-D-E de los melanomas:

  • Asimetría: la lesión no tiene una forma regular, por lo que al dividirlo en dos mitades mediante una línea imaginaria pueden encontrarse diferencias de tamaño.
  • Bordes: estos tienden a ser irregulares y no seguir una línea bien definida.
  • Color: los cambios de tonalidad son frecuentes; esta es la principal razón por la que los melanomas podrían simular nevus azules.
  • Diámetro: si bien son lesiones que pueden empezar siendo muy pequeñas, estas aumentan de tamaño muy rápido y suelen superar los 6 milímetros.
  • Evolución: nunca tienen una apariencia estática. Con el paso de los meses, cambian en cualquiera de los aspectos antes mencionados.

Ante la posibilidad de que un simple nevus azul pudiese ser en realidad un melanoma maligno, es necesario acudir al dermatólogo apenas se detecte la lesión.

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Diagnóstico del nevus azul

Exploración de lunares
Se recomienda acudir al médico para una evaluación ante la aparición de un lunar con apariencia fuera de lo común.

Cuando el dermatólogo evalúa las lesiones, existen dos fases diagnósticas. La primera de ellas es clínica. Mediante la observación, el médico establecerá una sospecha inicial. Después, será necesario tomar una biopsia para que el patólogo realice el diagnóstico definitivo.

La evaluación clínica suele incluir la realización de una dermatoscopia, una herramienta vital para estos especialistas. Permite ver las lesiones con mayor detalle al actuar como una especie de lupa, requiriendo una excelente fuente de luz para obtener resultados más confiables.

Gracias a esta herramienta, es posible distinguir algunas características que diferencian al nevus azul de otras lesiones benignas o malignas. Esto se logra con diferentes tipos de iluminación, bajo las cuales los lunares pueden reflejar un color distinto de fácil detección.

Casi siempre es necesaria la confirmación histopatológica. Los principales hallazgos fueron mencionados antes y, por lo general, no es difícil realizar el diagnóstico. Dependiendo de los resultados, el dermatólogo podría sugerir diferentes tratamientos.

Diagnósticos diferenciales

Existen variedades específicas de melanoma y otras condiciones que podrían llegar a confundirse con el nevus azul. Entre ellas es posible señalar las siguientes

  • Dermatofibroma: es un tumor benigno y de consistencia dura. Suele confundirse con una forma menos común del nevus azul, conocida como forma amelanocítica.
  • Melanoma desmoplásico: una variedad infrecuente que suele ser diagnosticada solo mediante una biopsia.

¿Cuándo es importante retirarlo?

Si la biopsia determina que se trata de un nevus azul benigno, la lesión puede permanecer sin tratamiento alguno. Sin embargo, las evaluaciones médicas periódicas son necesarias, ante la posibilidad que tienen algunos subtipos de lunares de malignizarse en el futuro.

En otros casos, podría optarse por un tratamiento más resolutivo, en especial cuando existen problemas estéticos asociados con daño psicológico. Para ello, la escisión quirúrgica es la terapia más apropiada.

El principal problema de esta modalidad de tratamiento es que pueden aparecer recidivas de la enfermedad, en las que el médico pudiese optar por una actitud más conservadora. En ocasiones, los nuevos crecimientos pueden acompañarse de lesiones malignas y, si ese es el caso, el tratamiento sería diferente.

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Pronóstico

En la inmensa mayoría de los casos, debido a que las lesiones son benignas, no existen complicaciones asociadas. En algunos pacientes, las lesiones pueden malignizar, por lo que la evaluación médica habitual con el objetivo de realizar tratamiento temprano es vital.

Por fortuna, el nevus azul es benigno en la mayoría de las ocasiones. Sin embargo, en aquellos casos adquiridos en donde se observe crecimiento acelerado de las lesiones, es recomendable acudir al dermatólogo quien, en conjunto con el patólogo, establecerá un diagnóstico definitivo.

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