¿Es malo comer harinas por la noche?

Yamila Papa Pintor·
03 Febrero, 2021
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la pedagoga en educación física y nutricionista Elisa Morales Lupayante al
29 Noviembre, 2018
El problema que surge con comer harinas por la noche es que, acto seguido, nos vamos a la cama, y durante el descanso el cuerpo no las quema.

Se suele decir que “aquello que se cena en el cuerpo se almacena”. Esta afirmación está basada en la idea de que, después de cenar, nos vamos a la cama y el organismo no tiene la posibilidad de eliminar los alimentos. Por este motivo, podríamos pensar que es malo comer harinas por la noche.

En este artículo te contamos si esta hipótesis es verdadera. También cuáles son los efectos del consumo de alimentos con un alto contenido en carbohidratos durante el período nocturno.

Comer harinas por la noche

Consumir azúcar por la noche genera una serie de consecuencias. Veamos qué dice la ciencia al respecto.

La comida y las hormonas

La costumbre de comer harinas por la noche suele relacionarse con alimentos poco saludables.
Por su excelente sabor y facilidad de consumo, la comida chatarra suele ser la primera opción a la hora de un antojo nocturno. Pero esta no es la más saludable.

Antes de hablar de comer harinas por la noche debemos comprender cómo funcionan las hormonas y qué papel desempeñan en el día a día. Aquellos que sufren obesidad suelen comer por ansiedad o por adicción, y no por hambre. Esto se debe a la secreción de la serotonina.

Entre las funciones de esta hormona están regular el apetito y las funciones perceptivas, así como controlar la temperatura corporal. La serotonina está controlada por dos áreas del cerebro: la glándula pineal y el hipotálamo. Ambas regiones “trabajan” en relación a la luz y la oscuridad.

Por este motivo es una hormona que está más activa durante las horas del día. A partir de la tarde desciende y puede provocar depresión, nerviosismo y ansiedad. Esto significa que por las noches es más probable que nos demos un atracón de comida que por las mañanas.

Pero esto no termina ahí, ya que la hormona “elige” qué alimentos preferiría consumir. Por supuesto, no opta por comidas saludables, como fruta o verdura, sino por dulces, hidratos de carbonos, grasas y comidas con sal.

Ver también: 4 técnicas para combatir la ansiedad

La harina y la depresión

Muchas personas con problemas de sobrepeso u obesidad padecen ansiedad por comer alimentos con harina o azúcares (o ambos) para aliviar su angustia.

Si bien estas comidas tienen efectos antidepresivos y sedantes también son muy nocivos para la salud, sobre todo si se consumen por las noches. Así lo evidencia un estudio publicado en Chronobiology International.

La tristeza o la frustración van de la mano con la necesidad incontrolada por comer harinas por la noche. La ingesta de hidratos de carbono refinados provoca aumento de peso y dificultades para reducir kilos.

Comer harinas por la noche no es “malo”. El problema reside en las cantidades y en el hecho de que, tras ello, vamos a la cama y no hacemos ejercicio que permita reducir las calorías añadidas.

Debido a que, además, este ingrediente es de digestión lenta, puede causar problemas estomacales o intestinales (acidez, flatulencia, estreñimiento, etc.).

Otra cuestión que debemos tener en cuenta es la adicción que generan los alimentos que incluyen harinas. De hecho, existen evidencias de que los azúcares simples también podrían generar dicha dependencia a medio plazo.

Cuando sentimos ansiedad por la comida terminamos eligiendo las pastas, el pan, las galletas… Todas tienen la capacidad de saciar el apetito pero, sobre todo, de reducir los nervios o la tristeza.

Eliminar los carbohidratos de la dieta no es una buena idea pero sí se recomienda reducir las cantidades que se consumen por las noches.

Para el desayuno o el almuerzo son necesarios, pues nos dan la energía necesaria para realizar actividades y los “quemamos” durante el día. Esto no sucede en la cena porque no precisamos tanto combustible para dormir.

Por el contrario, necesitamos alimentos que se puedan digerir rápido como las verduras o las frutas. Así llegaremos a la cama más ligeros y será más sencillo descansar y no aumentar de peso.

¿Cómo evitar la ansiedad por las harinas?

En la teoría todo es muy bonito, pero cuando queremos ponerla en práctica no lo es tanto.

Existen algunos “trucos” para reducir la ansiedad por comer y evitar las ingestas copiosas por las noches.

De esta manera las harinas no formarán parte de la cena y podremos poco a poco bajar de peso:

1. Hacer ejercicio

El deporte ayuda en muchos aspectos como, por ejemplo, la condición física y la reducción de peso. Se ha demostrado que la actividad física contribuye a mantener una buena composición corporal.

Además, también actúa como un aliciente para nuestro estado de ánimo. Con media hora al día de ejercicio moderado controlamos la ansiedad, el estrés y la depresión.

El hábito de comer harinas por la noche puede solucionarse con un poco de ejercicio al día.
El ejercicio físico habitual se vincula con múltiples beneficios para la salud, no solo relacionados con la apariencia.

2. Comer más frutas

Tener siempre a la vista una cesta con frutas es una clave para no tentarnos con las harinas o los dulces.

Estos alimentos mantienen estables los niveles de azúcar en sangre y acaban con el apetito. Además, aportan mucha agua, fibras y vitaminas.

La próxima vez que quieras un chocolate decídete por una rica manzana o plátano.

3. Beber mucha agua

En ocasiones confundimos el hambre con la sed y, en lugar de beber líquidos, abrimos la nevera y comemos cualquier cosa.

En cambio, si nos mantenemos hidratados es menos probable que nos ataque la ansiedad por las noches.

Te recomendamos leer: Beber agua antes de comer puede ayudarte a perder peso

4. Escuchar al cuerpo

Una cosa es que el estómago cruja de hambre y otra muy diferente es comer cualquier cosa por ansiedad.

Una buena manera de diferenciar estas sensaciones es analizar qué quiero consumir.

Si la primera respuesta es una galleta o unas patatas fritas entonces no se trata de apetito. Si así fuese podrías ingerir cualquier alimento sin distinción.

5. Dejar espacio libre en el estómago

Quedar repleto de comida durante la cena es malo para la salud.

Solemos abusar de las cantidades porque no nos medimos o porque comemos muy rápido y el estómago no tiene tiempo de “avisar” que quedó satisfecho. Mastica bien cada bocado y deja espacio entre platillos, así te darás cuenta del momento en el que quedas saciado.

Evita las harinas por la noche para bajar de peso

Consumir harinas y alimentos con alto contenido en carbohidratos por la noche puede ser perjudicial para la salud, sobre todo en sujetos sedentarios. Es preferible que durante este período priorices los alimentos que cuentan con un alto contenido en proteínas, así como los vegetales.

  • Grant CL, Coates AM, Dorrian J, Kennaway DJ, Wittert GA, Heilbronn LK, Pajcin M, Della Vedova C, Gupta CC, Banks S. Timing of food intake during simulated night shift impacts glucose metabolism: A controlled study. Chronobiol Int. 2017;34(8):1003-1013
  • DiNicolantonio JJ, O'Keefe JH, Wilson WL. Sugar addiction: is it real? A narrative review. Br J Sports Med. 2018 Jul;52(14):910-913.
  • Swift DL, McGee JE, Earnest CP, Carlisle E, Nygard M, Johannsen NM. The Effects of Exercise and Physical Activity on Weight Loss and Maintenance. Prog Cardiovasc Dis. 2018 Jul-Aug;61(2):206-213.