"Pienso, luego existo": origen y significado de esta célebre frase

Esta famosa frase de René Descartes sentó las bases de una nueva forma de conocer el mundo y de hacer filosofía. Veamos en qué consiste.
"Pienso, luego existo": origen y significado de esta célebre frase
Maria Alejandra Morgado Cusati

Escrito y verificado por la filósofa Maria Alejandra Morgado Cusati.

Última actualización: 23 mayo, 2022

“Pienso, luego existo” es una de las frases más famosas del filósofo René Descartes (1596-1650), que marcó un antes y un después en la historia del pensamiento. Pues el significado de la misma representa nada más y nada menos que el inicio del racionalismo y de la filosofía moderna.

Pero, ¿qué es significa esta frase? ¿Cómo surgió? A continuación lo detallamos.

Origen de la frase “pienso, luego existo”

Para comprender el significado de “pienso, luego existo”, primero es necesario referirnos al contexto en el que fue creada. Las reflexiones filosóficas de Descartes surgen en un momento de profunda crisis y transición: el Renacimiento europeo. Durante dicho periodo, todas las convicciones que se habían asumido como verdades durante la Edad Media comienzan a desmoronarse.

Por lo tanto, lo que hasta ese momento se había considerado como verdadero, empieza a ser refutado por los avances científicos. Todo se vuelve incierto.

A raíz de ello, Descartes se propone dejar atrás las viejas ideas de la Edad Media (mayormente fundamentadas en la autoridad y la tradición); y sienta las bases para la adquisición de conocimientos nuevos y verdaderos.

Para ello, en su obra Discurso del método (1637), se propone encontrar alguna certeza absoluta que se fundamente en sí misma. Es decir, que no dependa de otra cosa o de alguna autoridad exterior que la certifique como verdadera. Como solía ocurrir en la Edad Media, cuyos conocimientos eran fundamentados en las sagradas escrituras católicas, por ejemplo.

Esta certeza sería un principio que fundamente la construcción de una nueva ciencia. Pues Descartes creyó que en la filosofía también podría existir un método que nos permita conocer verdades, tal como sucedía con las matemáticas u otras ciencias duras.

Esa primera verdad irrefutable la denota la frase “pienso, luego existo”, que refiere a la indudable verdad de la propia existencia en tanto que pensamos. Es decir, podemos dudar de todo lo demás, excepto de que estamos pensando en este preciso momento.

Vitreaux en la Edad Media.
El Renacimiento trae las dudas sobre la autoridad eclesiástica para dar resurgimiento a los métodos científicos.


La duda metódica o cartesiana

Para llegar a esta certeza absoluta, Descartes pone en duda la veracidad de todo el conocimiento adquirido y se pregunta cuáles son las fuentes que lo fundamentan.

En primer lugar, duda de los conocimientos que nos proporcionan los sentidos, pues es evidente que estos nos engañan muy a menudo. Luego afirma que toda nuestra experiencia puede ser un sueño, una ilusión, por lo que también pone en duda la imaginación como una fuente fiable del saber.

Finalmente, duda de la racionalidad humana para llegar al conocimiento verdadero, recurriendo a la hipótesis de que un genio maligno o espíritu engañador puede hacernos errar, incluso cuando creemos estar pensando correctamente.

Por ejemplo, cuando realizamos una operación matemática, podría haber un genio maligno omnipotente que nos haga creer que llegamos al resultado correcto cuando en realidad no es así.

Entonces, si no podemos confiar en nuestros sentidos ni en nuestro intelecto, ¿debemos aceptar el escepticismo y afirmar que es imposible conocer la veracidad de cualquier hecho?

A pesar de que empieza dudando de la veracidad de todo lo que existe, Descartes llega a la conclusión de que sí existe una verdad indudable, a partir de la cual sostener el resto del conocimiento. Y esta verdad es que aun si me engaño o me equivoco, tengo la certeza de que estoy pensando y, si pienso, entonces existo.

De esta forma, la existencia de un “yo” pensante es la primera verdad a la que llega. Una verdad que no puede ser cuestionada porque al dudar del propio pensamiento estamos confirmando su existencia.

Significado de la frase

Ahora bien, el significado de la frase “pienso, luego existo” queda más claro: de lo único de lo que no podemos dudar es de que precisamente estamos dudando. Por ende, si dudo, mi pensamiento existe y yo también.

Así sea que estemos viviendo en una ilusión o en la Matrix, no podemos dudar de que pensamos. Por lo tanto, estamos existiendo.

Pensar nos hace existir.
El hecho de pensar y pensarnos pone en evidencia que estamos y que existimos.


Implicaciones de las reflexiones cartesianas

La frase “pienso, luego existo” generó una revolución filosófica. Puesesta expresión contribuyó a que el sujeto fuera considerado una pieza central en toda la filosofía posterior.

Después de Descartes, el “yo” pensante empezó a ser tanto el sujeto como el objeto de la investigación filosófica. Ya que si la primera verdad, el punto de partida de la filosofía y toda la ciencia, es la existencia del “yo” pensante; entonces, para saber algo acerca del mundo y de nosotros mismos, debemos analizar e investigar sus propios contenidos, funciones y propiedades.

De esta forma, uno de los grandes legados de Descartes fue la idea de que debemos comenzar conociendo nuestros propios estados mentales (que representan nuestra primera certeza) para poder conocer algo acerca de todo lo demás.

Así es que Descartes es conocido como el padre de la filosofía moderna e inaugurador de una de las corrientes filosóficas más influyentes de la historia: el racionalismo.

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