Por qué hay parejas que discuten mucho y siguen juntos

Sí, hay parejas que discuten mucho, pero siguen juntos. ¿Cómo es posible esto? Sigue leyendo para entender el por qué.
Por qué hay parejas que discuten mucho y siguen juntos
Bernardo Peña

Revisado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña.

Escrito por Yamila Papa Pintor

Última actualización: 21 enero, 2023

¿Por qué hay parejas que discuten mucho pero siguen juntas? Hay diversas razones, para uno y otro hecho, es decir, tanto para pelear como para permanecer aun a pesar de ello.

Y es que las disputas en una relación suelen ser algo rutinario, que a muchos se les presenta en su día a día. Si bien en algunos casos el asunto queda entre dos, en otros se hacen partícipes a quienes los rodean.

A continuación conoceremos cuáles son los motivos por los que las parejas discuten más a menudo y por qué las personas no se separan, pese a sus diferencias. ¿A qué se debe? ¿Cómo mantienen una relación que es una disputa constante? Veamos.

¿Por qué discuten las parejas?

Esta es la primera pregunta que se debe responder, antes de entender por qué hay parejas que discuten mucho, pero que siguen juntas. Aunque hay que aclarar, de entrada, que son distintos los tipos de relaciones y no existen dos iguales. A su vez, los temas generadores de peleas puedan ser diversos. En este sentido, entre los principales se encuentran los siguientes.

1. Dinero

Las parejas que discuten mucho pueden hacerlo por dinero.
Los problemas económicos pueden llegar a influir de forma negativa en el día a día de una relación.

No importa cuánto se tenga o cuánto se gaste, el dinero suele ser uno de los responsables de las peleas en una relación. La raíz del conflicto por motivos financieros suele estar basada en las prioridades que cada uno tiene con respecto a gastos.

En este orden de ideas, los problemas económicos son capaces de generar estrés y susceptibilidades que aumentan las discusiones. Un estudio encontró que la presión económica aumenta las conductas hostiles, despectivas y de ira en las parejas. También se ha observado que los factores económicos son un predictor importante de conflicto tanto en parejas casadas como en las que cohabitan. Por eso, lo mejor es asumir que en una relación debes ser generoso y aprender a compartir con la pareja.

2. Celos

Las personas celosas pueden crear una situación poco agradable en cualquier momento o lugar, sin importar donde estén. Este motivo de pelea entre las parejas es bastante común.

Los celos pueden generar comportamientos peligrosos como el acecho, intrusión digital y el abuso físico. Se ha encontrado que estos sentimientos en conjunto con la infidelidad están fuertemente relacionados con la violencia de pareja contra las mujeres.

Según el investigador Jorge Humberto Vanegas Osorio, los celos suponen control hacia el otro miembro. Y es difícil aceptar o acomodarse a una persona que llega a ser muy posesiva.

Hay que ser conscientes de una cosa: nadie debe controlar ni sentir celos por el hecho de que la pareja quiera relacionarse con otros, o explorar nuevos ambientes sociales.

Si los celos son el principal motivo de discusión, deberías replantearte seguir con esa persona, porque puede llegar a afectarte. Pueden intentar superar este problema juntos; lo mejor es acudir a terapia de pareja para dar con una solución efectiva, si se quiere continuar con la relación.



3. Hijos

Las parejas que discuten mucho suelen tener hijos afectados.
Si bien las responsabilidades con los niños puede traer problemas, las peleas también pueden influir de forma negativa en su crecimiento.

Hay puntos de vista diversos con respecto al cuidado, la educación, la alimentación y el futuro de los hijos. Asimismo, varían los estilos de crianza, ya que venimos de hogares distintos. Si tienen niños, quizás entiendas que esto da lugar a alguna que otra disputa.

No obstante, lo más importante es que ambos funcionen como un equipo a la hora de asumir la educación de los miembros más pequeños. Este es un motivo por que las parejas discuten mucho; pero siguen juntos, por la misma causa: los hijos también nos unen.

4. Futuro

Ya sea del próximo fin de semana o para dentro de unos años, los planes que se hacen juntos como pareja pueden ocasionar disputas. Las vacaciones, la boda o las mudanzas son temas conflictivos en más de una relación.

Pero, para acabar con las peleas sobre este tema, te aconsejamos que al planear un viaje intentes disfrutar del proceso y lo veas como algo divertido.

En el caso de que pensar en el futuro vaya más allá de unas simples vacaciones, tómatelo con calma, ya que lo más importante es el presente. Lo que estás viviendo en el día de hoy. Además, tomar decisiones sobre el futuro es algo que ya llegará.


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5. Tareas domésticas

Hasta hace unas décadas, las mujeres eran las que solían encargarse ellas solas de hacer la casa. Este hecho aún sigue ocurriendo, pero, por fortuna, cada vez son más las parejas que se dividen el trabajo de las tareas domésticas.

De esta forma, la sociedad avanza para acabar con los roles de género impuestos sobre la mujer. Y aunque ahora parece que por fin la situación ha cambiado, aún hay ocasiones en las que las tareas del hogar suponen un conflicto. Un estudio ha encontrado que la percepción sobre la implicación de la pareja en las tareas del hogar aumenta los conflictos laborales-familiares.

Lo mejor es que funcionen como un equipo y consigan hacer de la limpieza algo divertido. Así que cada quien tome un trapeador y pongan algo de música.

Discuten mucho pero siguen juntos. ¿Por qué?

Las personas a veces se enfrentan a situaciones desagradables. En los momentos de incertidumbre, frustración, ira o miedo, es cuando aparecen las discusiones. En las relaciones de pareja, las peleas se pueden desencadenar cuando alguien piensa que el rumbo se está perdiendo.

También aparecen cuando hay que enfrentarse a lo desconocido, a algo nuevo o diferente. Las parejas discuten para asumir el control y no estar inermes frente a las amenazas. Lo peor que podría ocurrir es que, ante una situación adversa, a ambos los ganara la indiferencia.

Sin embargo, mientras se busca que la relación no fracase, es cuando más peleas hay. Entonces, los conflictos también sirven para que las cosas no empeoren.

Sí, así como lo lees: con las discusiones se evita perder el control de la situación, se puede llegar a acuerdos, se restablece el equilibrio y se resuelven a veces las cosas.

Básicamente, podría responderse que las peleas de pareja pueden ser un mal necesario. Son como una tempestad. Pero también la relación sobrevive a las tempestades cuando tienen un puerto seguro a donde llegar.

Pautas para discusiones en pareja

Un estudio publicado en 2013 por la Revista de Psicología Familiar declara que está bien no coincidir en todo y que se puede discrepar en algunas ocasiones.

Por tanto, es inevitable que en algún momento estén en desacuerdo con respecto a diversos temas, como ya vimos. Tomando en cuenta que son dos personas distintas y con opiniones diferentes con respecto a dichos temas.

Ahora bien, si van a discutir como pareja, háganlo, pero respetando algunas normas, como las siguientes:

  • El objetivo siempre debe ser llegar a un acuerdo que satisfaga a ambos o que por lo menos no perjudique a uno de los dos;
  • Siempre hay que negociar: esta vez cedo yo, la próxima vez tú; no hay perdedores;
  • Ceñirse al tema de la discusión: si hablamos de mudanzas, no introducir reclamos por celos;
  • El volumen de voz debe ser tal que solo lo escuchen quienes hablan;
  • Acordar momentos para las discusiones: no durante comidas, delante de los hijos o de visitantes;
  • Sin usar palabras que descalifiquen y nada de insultos;
  • Por último, hay que recordar que hablamos con la persona que amamos, y debemos tratarla como tal.

Pelear desde el diálogo y el respeto

No obstante todo lo anterior, hay que tener cuidado de discutir ‘por deporte’ o que las disputas aumenten de intensidad y frecuencia, ya que esto suele ser una de las causas que dañan la relación y llega a ser peligroso.

Se puede buscar la manera de llegar a acuerdos, siempre que las discusiones no se vuelvan constantes y que ninguno de los dos quiera dominar al otro, o incluso sentir el deseo de agredir a la otra persona verbal o físicamente.

Las mejores peleas son aquellas que se hacen desde el respeto y con el objetivo de llegar a una decisión en común. Sin maldad y sin cualquier otro tipo de motivación más que la de consensuar entre ambos un tema en concreto.

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