Potenciales evocados: ¿en qué consiste esta prueba diagnostica?

Los potenciales evocados conforman una prueba que permite determinar la integridad de las vías sensitivas, como la visual o la auditiva. Te explicamos en qué consiste el método.
Potenciales evocados: ¿en qué consiste esta prueba diagnostica?
Leonardo Biolatto

Escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto el 03 abril, 2021.

Última actualización: 03 abril, 2021

Los potenciales evocados también reciben el nombre de pruebas de respuesta evocada. Son una herramienta para diagnosticar problemas en el sistema nervioso. Permiten medir el tiempo que tarda el cerebro en responder a ciertos estímulos.

Por ejemplo, a uno visual o auditivo. Es decir, sirven para encontrar lesiones en una vía nerviosa que transmita la sensibilidad. Para ello se estimulan dichas vías y se estudia la respuesta que se produce.

Los potenciales evocados siguen siendo una prueba muy utilizada en neurología. Una de las enfermedades en las que pueden ser de gran utilidad es la esclerosis múltiple. En este artículo te explicamos todo lo que debes saber sobre el método y cómo funciona.

¿En qué consiste la prueba de potenciales evocados?

La prueba de potenciales evocados, tal y como hemos señalado en la introducción, sirve para diagnosticar problemas en el sistema nervioso. Según explica el doctor Jesús Paniagua Soto, son respuestas cerebrales que se producen tras estímulos sensitivos. Por ejemplo, visuales, auditivos o motores.

Estas respuestas se estudian para comprobar el estado funcional de dicha vía sensitiva. Las vías que se estudian son la visual, la acústica, la motora y la somestésica. Cuando existe algún problema, el tiempo que el cerebro tarda en producir una respuesta a ese estímulo está alterado.

La prueba de potenciales evocados utiliza señales de pequeña intensidad (de microvoltios). Se provocan muchos estímulos para poder estudiar de forma correcta las respuestas.

Hay tres tipos de potenciales evocados. Todos ellos se realizan colocando electrodos en el cuero cabelludo del paciente. Estos instrumentos perciben y ponen de manifiesto cómo es la respuesta cerebral a los estímulos.

1. Prueba de respuesta evocada visual

Los potenciales evocados visuales sirven para estudiar el nervio óptico y las vías visuales cerebrales. Esta prueba consiste en que el paciente debe mirar a una pantalla. En dicha pantalla aparecen destellos de luz o cuadros cambiantes que actúan como estímulos.

También se puede realizar un electrorretinograma. Como su propio nombre indica, sirve para estudiar la retina. En este caso, el electrodo se coloca en los párpados o se utilizan unos similares a las lentillas.

Nervio óptico.
Una forma de estudiar el nervio óptico y su integridad es a través de los potenciales evocados visuales.

2. Prueba de respuesta auditiva evocada del tronco encefálico

Al igual que en el apartado anterior, la prueba de potenciales evocados auditivos ayuda a comprobar si existe algún problema en el nervio acústico o en otra parte de la vía de la audición. Se realiza mediante unos auriculares.

A través de ellos, el paciente escuchará sonidos a diferentes intensidades. Los electrodos colocados en el cuero cabelludo obtendrán la respuesta cerebral. También se pueden colocar en los lóbulos de las orejas.

3. Prueba de potenciales evocados somatosensoriales

El sistema somatosensorial es el encargado de interpretar estímulos como el tacto, la temperatura, el dolor y la posición del cuerpo. La prueba de respuesta evocada somatosensorial estudia las vías de las sensaciones cutáneas desde la mano o el pie.

Estas vías pasan por la médula espinal y llegan hasta el cerebro. Para realizar la prueba se estimula la piel del paciente con pequeñas descargas eléctricas. Estas se perciben como si se dieran pequeños golpes en la zona.

Los potenciales evocados somatosensoriales permiten estudiar de forma concreta cualquier vía que se piense que está alterada. Es decir, se puede centrar en un solo nervio que se crea dañado. 

¿Por qué se realiza la prueba de potenciales evocados?

La prueba de potenciales evocados se utiliza con frecuencia en neurología. Lo cierto es que su uso ha disminuido ligeramente, debido a que en la actualidad hay otros métodos más específicos o sencillos.

No obstante, todavía se emplean, sobre todo para confirmar un diagnóstico o hacer un seguimiento del paciente. Una de las indicaciones más comunes de los potenciales evocados es la esclerosis múltiple.

Esta es una enfermedad neurodegenerativa crónica. Lo que ocurre es que la mielina que rodea las células nerviosas se degenera. La mielina permite que los impulsos nerviosos se transmitan de forma adecuada. Por eso, esta alteración puede dar un resultado anómalo en las pruebas de potenciales evocados.

Por otro lado, el método ayuda a evaluar a un paciente en coma. Comprueba si existe actividad cerebral.

Incluso, pueden ayudar a orientar el diagnóstico de un tumor. Por todo esto, tal y como explica la Clínica Universidad de Navarra, algunas de las sospechas por las que se suelen realizar son las siguientes:

  • Neuritis óptica.
  • Retinopatías.
  • Lesiones medulares o de las raíces nerviosas.
  • Esclerosis múltiple.
  • Neuropatías periféricas.
  • Hipoacusia.

Prepararse para la prueba de potenciales evocados

La prueba de potenciales evocados puede crear cierta inquietud en los pacientes. Sin embargo, es poco molesta, sencilla y segura. Antes de realizarla es importante que el médico conozca la historia clínica del paciente.

Es fundamental que sepa si está tomando algún medicamento o si es portador de un marcapasos. En este último caso, es posible que la prueba esté contraindicada. Para prepararse hay que realizar una buena higiene corporal previa.

No se recomienda aplicar ningún tipo de aceite o crema en el cuerpo. Como los electrodos se van a colocar en el cuero cabelludo, no debe haber ningún producto capilar.

Cualquier joya o accesorio de los brazos y piernas debe ser retirado. Lo mismo ocurre con los pendientes. Esto se debe a que los objetos pueden interferir en los resultados.

Neuronas se miden por potenciales evocados.
Los potenciales evocados miden la transmisión del impulso nervioso entre las neuronas y la respuesta final que elaborará el cerebro.

Posibles riesgos de la prueba de potenciales evocados

Un estudio de la Agencia Valenciana de Salud explica que la prueba de potenciales evocados entraña pocos riesgos y suele ser bien tolerada. No obstante, en algunos casos es posible que provoque algunas molestias.

Sobre todo, los potenciales somatosensoriales se asocian a una sensación de incomodidad. Es posible que los electrodos dejen una zona irritada en el lugar que han sido colocados. Esta irritación desaparece a los pocos días por sí sola.

Por otra parte, hay ciertas personas que sí presentan más riesgos debido a sus condiciones de salud. Cuando se va a realizar la prueba de potenciales evocados en los niños muy pequeños se suele administrar un fármaco sedante.

Los estímulos pueden ser molestos porque se asemejan a un calambre y algunas personas interpretan esta sensación como dolorosa. Sin embargo, de forma general, no se considera una experiencia complicada ni difícil.

La prueba de los potenciales evocados es inocua

La prueba de los potenciales evocados se emplea para comprobar el estado de ciertas vías sensitivas. Se realiza estimulando la vía visual, auditiva o somatosensorial. La respuesta cerebral se registra gracias a unos electrodos.

Así se puede saber si las vías están íntegras o si existe algún problema en ellas. Por ejemplo, es útil en el diagnóstico de la neuritis óptica, de la sordera y la esclerosis múltiple.

La prueba de los potenciales evocados, además, suele ser muy bien tolerada. Por ello es empleada con frecuencia en medicina, a pesar de que hay otras técnicas diagnósticas más precisas, como la resonancia magnética.