Prepara un jabón natural para tu zona íntima

El jabón natural es un complemento para la higiene de la zona íntima. No causa alteraciones en el pH vaginal y ayuda a prevenir malos olores. ¿Te animas a probarlo? Descubre la receta.
Prepara un jabón natural para tu zona íntima

Escrito por Elena Martínez Blasco, 16 septiembre, 2014

Última actualización: 29 diciembre, 2020

El jabón natural se ha convertido en una de las alternativas para cuidar la zona íntima femenina. Dado que los jabones perfumados tienden a alterar la flora vaginal, muchas optan por fórmulas suaves para complementar la higiene sin sufrir efectos adversos. 

Por suerte, hay algunos ingredientes con propiedades antimicrobianas que respetan el pH vaginal y, a su vez, son coadyuvantes en la prevención de infecciones y malos olores. ¿Te animas a probarlos? En el siguiente espacio te contamos cómo preparar tu propio jabón natural.

Jabón natural para la zona íntima: ¿qué debes saber?

El uso de jabones convencionales no está recomendado a la hora de limpiar la zona íntima. De acuerdo con información de la Clínica Mayo, no es necesario usar una amplia variedad de productos para asegurar la higiene de esta zona. Basta con lavarla con agua tibia.

Aún así, en caso de querer usar un jabón, este debe ser libre de perfumes y compuestos químicos que resultan irritantes para la piel de la vulva. Por lo tanto, una buena opción es el jabón natural, hecho con ingredientes como el aceite de coco, el tomillo y el aceite esencial de árbol de té.

Dichos ingredientes han demostrado tener propiedades antimicrobianas y antifúngicas, idóneas para proteger esta área frente a posibles agentes patógenos. Asimismo, son suaves y no producen alteraciones del pH vaginal.

Por supuesto, antes de usarlo, lo idóneo es consultar al ginecólogo y hacer una pequeña prueba. Si hay efectos indeseados, como irritación o sequedad, se debe suspender su uso.

Jabón natural para la zona íntima: ¿qué debes saber?
Con este jabón natural puedes cuidar el pH de tu zona íntima.

Ingredientes

  • 210 ml de aceite de coco
  • 30 g de sosa cáustica
  • 65 ml de agua destilada
  • 5 gotas de aceite esencial de árbol de té
  • 5 gotas de aceite esencial de tomillo

Utensilios

  • Un molde con la forma que deseemos y que no sea de aluminio
  • Gafas, guantes y tapabocas de protección para manipular la sosa cáustica
  • Batidora de mano
  • Cazuela
  • Recipiente de cristal
  • Cuchara de madera para mezclar

Lo que debes saber antes de empezar

La manipulación de sosa cáustica debe hacerse con precaución, ya que produce una reacción exotérmica que puede ser perjudicial. Es fundamental usar gafas de protección, al igual que guantes y tapabocas, pues es un ingrediente que despide gases incoloros tóxicos que afectan las vías respiratorias y los ojos si no hay una adecuada manipulación.

De igual manera, se debe respetar la cantidad recomendada, ya que en exceso puede causar un pH muy alcalino y, en consecuencia, problemas en la piel como irritación. Otro detalle que se debe tener en cuenta es que el agua debe ir primero, y luego se añade la sosa. Hacerlo de forma contraria puede causar mayor reactividad.

Instrucciones

  1. Para empezar, ponte todos los elementos de protección mencionados.
  2. Luego, en un recipiente de cristal, introduce el agua fría y, seguidamente, la sosa cáustica. Deja que repose unos minutos y aléjate de la mezcla para evitar una posible inhalación de sus gases. Además, asegúrate de hacerlo en un espacio ventilado.
  3. Introduce el aceite de coco en una cazuela, a fuego lento, y cuando se caliente un poco, a unos 40 grados, apártalo del fuego.  A continuación, mézclalo con cuidado con la sosa cáustica y bátelo usando una batidora de brazo.
  4. Cuando la mezcla esté espesa, agrega las gotas de aceite esencial de árbol de té y el aceite de tomillo.
  5. Introduce la mezcla en el molde
  6. Cubre la preparación con una toalla para que mantenga el calor y se lleve a cabo el proceso de saponización.  Deja reposar hasta que se enfríe, entre 12 y 24 horas, vigilando de no moverlo ni removerlo.
  7. Una vez frío ya lo puedes desmoldar.
  8. Déjalo en un lugar fresco y seco para que se endurezca.
Duchas vaginales: qué son y cuáles son sus riesgos
Es importante usar productos que respeten la flora vaginal para evitar infecciones o malos olores.

Recomendaciones sobre la higiene íntima

La higiene de la zona íntima es fundamental para evitar la aparición de infecciones y malos olores. Sin embargo, no es necesario usar perfumes, talcos o jabones irritantes. Basta con lavar la zona con agua tibia y, de manera opcional, un jabón neutro o natural como el que hemos compartido.

Asimismo, es conveniente evitar las duchas vaginales y la ropa interior demasiado ajustada. En la medida posible, esta última debe ser de tejidos de algodón. Por supuesto, vale la pena consultar de forma periódica al ginecólogo para asegurar una zona V saludable. 

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