9 recomendaciones a la hora de tomar el sol

A continuación te detallamos qué es lo que debes hacer a la hora de tomar sol para conseguir un bronceado bonito pero saludable.
9 recomendaciones a la hora de tomar el sol

Última actualización: 01 septiembre, 2022

A la hora de tomar el sol obtenemos vitamina D, esta favorece el cuidado de la piel y el aparato óseo, tal y como asegura este estudio realizado por el VU University Medical Center. Por algo las personas lucen más radiantes, con un aspecto más alegre, lozano y enérgico. Ahora bien, hay varias recomendaciones que se deben tener en cuenta para tomar el sol.

Detente un momento y reflexiona: ¿sabes realmente cómo se debe tomar el sol de manera correcta? Si no estás tan seguro, no te preocupes. Aquí repasaremos algunos aspectos. Para empezar, hay que deshacerse de la idea de que se debe tomar el sol solo durante el verano. Cualquier mes del año es un buen momento para que repongamos energías bajo los rayos del astro rey.

Recomendaciones a la hora de tomar el sol

1. Menos tiempo, más veces

Para empezar, si nos exponemos durante mucho tiempo al sol, corremos el riesgo de sufrir una insolación. Este es un peligro que debemos evitar a toda costa, ya que las insolaciones pueden causar los siguientes síntomas, según afirma la Clínica Mayo:

  • Mareos.
  • Vómitos.
  • Convulsiones.
  • Pérdida del conocimiento.
  • Caída de la presión arterial.

Por este motivo, una de las recomendaciones tomar el sol durante periodos cortos de tiempo. Es decir, tener varias exposiciones pero de corta duración, alcanzando un máximo de 30 minutos seguidos.

Siempre debemos ir protegidos y elegir lugares donde tengamos una sombra cerca, en especial si nos acompañan niños. El tiempo aconsejado es de 10 a 20 minutos en verano y 1 hora y media en invierno.



2. La mejor hora del día

Médicos y dermatólogos aconsejan evitar las horas en las que el sol cae de forma perpendicular. En realidad, una de las recomendaciones para cuidar nuestra piel es tomar el sol antes de las 10 de la mañana o después de las 4 de la tarde. O, dicho de otro modo, se desaconseja hacerlo durante las horas del mediodía.

Un dato a tener en cuenta, que muchas personas desconocen, es que en los días nublados el sol afecta de igual manera que cuando no hay nubes. En realidad, las radiaciones ultravioleta las traspasan. En concreto, el 90 % de los rayos UVA llegan a nosotros aunque esté el día nublado y pueden causar quemaduras o, a largo plazo, cáncer de piel. Así lo afirma este estudio realizado por la Universidad de Texas.

3. El protector solar adecuado

Del mismo modo que cuando conducimos nos ponemos de forma obligatoria el cinturón de seguridad, al tomar el sol deberíamos ponernos siempre protector solar. No obstante, no podemos olvidarnos de proteger la cabeza y los ojos. Para ello, usaremos, además de la crema, unas gafas de sol adecuadas y una gorra o sombrero. 

Para empezar, debemos elegir la crema según nuestro tipo de piel y el grado de radiación al que nos exponemos. Esta forma de nutrir y proteger la piel es imprescindible aunque para muchas personas sea un hábito pesado o molesto. En realidad, hay protectores solares que aguantan hasta cuatro baños de unos 20 minutos de duración.

En las etiquetas de las cremas está bien señalado el grado protección solar SPF (Sun Protection Factor). Este número indica el número de veces que el protector aumenta la defensa natural de la piel contra el sol. Por lo tanto, no debemos elegirlo al azar. Además, es recomendable tener al alcance lociones de diferentes factores para cada momento.

4. Aplicar el protector solar de forma adecuada

Si bien utilizar protector solar es una de las recomendaciones más importantes, aplicarlo correctamente también lo es. Por lo general, las personas usan menos de la mitad del protector necesario, lo que es casi igual a no protegerse en lo absoluto.

El protector solar se debe aplicar de forma generosa y extender una capa delgada por todo el cuerpo. Además, es importante aplicarlo al menos 30 minutos antes de la exposición solar y retocarlo cada 2 horas. Las personas también deben retocar en bloqueador después de bañarse, sudar o secarse con una toalla.

5. Proteger las partes más sensibles

Lo ideal es aplicar el protector solar en todo el cuerpo, sin embargo otra de las recomendaciones para tomar el sol es proteger las partes sensibles. Las zonas como la cara, el cuello, el escote y las manos deben contar con protección solar, incluso, con un SPF más alto que el resto del cuerpo de ser posible.

Otras regiones igual de importantes pero que suelen quedar en el olvido son las orejas y el empeine de los pies. Sin embargo, todas ellas reciben radiación solar de forma directa la mayor parte del día.

6. Alternar sol con baño

Otra de las recomendaciones que nuestro cuerpo agradecerá a la hora de tomar el sol es alternar las exposiciones al sol con los baños. El agua del mar o de la piscina ayudan a hidratar nuestra piel y nos ayudan a disminuir la temperatura corporal en poco tiempo. Además, al estar en movimiento también evitamos que el efecto sea tan intenso.

Por este motivo, aconsejamos no pasar demasiado tiempo al sol sin darnos una ducha o un chapuzón. Además, puede ser una actividad divertida practicar algún tipo de juego o deporte en la orilla del mar (palas, fútbol, castillos de arena, etcétera).



7. Proteger la piel de los niños

A pesar de que hemos hablado sobre el uso del protector solar, es importante realizar un apartado para la protección de la piel de los más pequeños. Los niños tienen una piel más delicada, por lo que tiende a sufrir mucho más los efectos del sol.

En este sentido, es importante contar con un protector solar especial para niños. Estos productos tienen una composición especial que se adapta a las necesidades de la piel de los pequeños. Por su parte, lo más recomendable es no exponer a los niños menores de 3 años a la luz solar directa por más de 20 minutos consecutivos.

8. Mantenerse hidratado

Debemos remarcar que es muy importante estar bien hidratados a la hora de tomar el sol. Debemos beber mucha agua a pequeños sorbos espaciados, ya que el sol produce una deshidratación progresiva en nuestro organismo. Para ello, lo más práctico es llevarnos una botella con agua fresca, aunque tampoco demasiado fría. También podemos alternarla con zumos, limonada, entre otros.

Beber agua mientras estamos bajo el sol es el mejor remedio para evitar los golpes de calor, las insolaciones y los mareos. Además, también es imprescindible para evitar el envejecimiento de la piel que sufren quienes se exponen demasiado a los rayos solares. No lo olvides: Tomar el sol con sentido común es un hábito saludable e inteligente.

9. Cuidar la piel al volver a casa

Otra de las recomendaciones que se debe tener en cuenta a la hora de tomar el sol es el cuidado de la piel al momento de llegar a casa. Nuestra piel no solo sufrirá los estragos del sol, sino que también estará deteriorada por el aire, la sal del mar o el cloro de la piscina.

Lo ideal es tomar una ducha con jabones suaves o neutros al llegar a casa para poder eliminar cualquier impureza. Además, es necesario aplicar una crema hidratante de forma generosa, ya que nutrirá y refrescará la piel después de la exposición al sol.

Evitar el daño a la piel es fundamental

Como puedes ver, existen múltiples recomendaciones útiles para reducir el daño de la piel a la hora de tomar el sol. De esta manera, podrás lucir un tono bronceado en el verano y, a su vez, cuidar la salud del órgano más grande de tu cuerpo.

Por su parte, también es necesario inspeccionar cualquier lunar o mancha que presentes, sobre todo si te expones al sol de forma constante. Los cambios en los lunares o la aparición de lesiones que no cicatrizan pueden indicar la presencia de cáncer de piel, por lo que deberás acudir al médico lo antes posible.

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Los contenidos de esta publicación se redactan solo con fines informativos. En ningún momento pueden servir para facilitar o sustituir diagnósticos, tratamientos o recomendaciones de un profesional. Consulta con tu especialista de confianza ante cualquier duda y busca su aprobación antes de iniciar cualquier procedimiento.